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Alberto Rodríguez busca matar a Podemos en Canarias

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Alberto Rodríguez lanzó el martes toda una declaración de intenciones. El exdiputado de Podemos en el Congreso busca matar a su expartido en su tierra, Canarias. Alberto Rodríguez, que perdió su condición de parlamentario tras una sentencia que le condenó por agredir a un policía en una manifestación, está dispuesto a liderar un nuevo espacio político al margen de su expartido, con el que terminó muy mal.

Tras ese movimiento del político canario se esconde, según las fuentes consultadas, su intención de capitanear la integración en la futura plataforma de Yolanda Díaz de la izquierda a la izquierda del PSOE en las siete islas. Eso sí, el entorno de la vicepresidenta segunda niega haber conversado con él sobre hipotéticas alianzas. En Podemos respetan los planes de Rodríguez, pero no esconden su decepción con quien fue su secretario de organización, porque creen haberle apoyado en su causa judicial al máximo.

No obstante, Podemos se atrevió a amagar con denunciar por prevaricación a la presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet. Un lío que provocó una llamada de la vicesecretaria general del PSOE a la líder de Podemos, Ione Belarra, subida de tono. Pese a que los morados finalmente recularon, la cúpula del partido atacó con fuerza a Batet para defender a su compañero. Pero nada de eso fue suficiente para Alberto Rodríguez, quien desde entonces señala siempre que puede que con otros apellidos su partido hubiera actuado de manera diferente.

Un movimiento planificado

Lo cierto es que en el espacio de Unidas Podemos existe el convencimiento de que Alberto Rodríguez planeaba esta salida alternativa desde mucho antes de que perdiera su acta a finales de octubre del año pasado. Según ha sabido este diario, el canario no llevó nada bien el liderazgo que ejercían entonces Pablo Iglesias e Irene Montero. Ambos, según fuentes moradas, no tenían en cuenta las opiniones de Rodríguez y actuaban al margen de él en cuestiones que eran de su incumbencia orgánica. Eso envenenó su relación con los gerifaltes de Podemos.

En verdad, más allá de que tanto Iglesias como Montero ningunearan a Rodríguez, ex altos cargos morados que trabajaron con él no guardan un grato recuerdo del político canario: “En ese rol estuvo bastante desaparecido, porque estuvo de baja paternal”, explica uno de ellos. Hoy, el nombre de Alberto Rodríguez genera indiferencia en Podemos. Tan solo recuerda que los morados tienen un escaño menos en el Congreso por la negativa del resto de candidatos de la lista a sentarse en él. Toda una estrategia calculada de desgaste a Podemos.

Alberto Rodríguez no quiere hablar mucho hasta que pasen las andaluzas

Él ya calienta para dar la batalla a sus excompañeros, aunque puede terminar confluyendo con ellos dado que el núcleo duro del partido está en Las Palmas y él es tinerfeño: “A nadie se le escapa que la mayoría social canaria y sobre todo, las nuevas generaciones, están pidiendo a gritos un cambio profundo real. Pondré mi granito de arena para que esto ocurra. Estaré allá donde se me requiera para que un proyecto canario autocentrado, desacomplejado y popular pueda mejorar nuestro horizonte en 2023. Es un camino de largo recorrido. Pero, ¿qué hay más ilusionante que apostar por una Canarias llena de dignidad, oportunidades y autoestima?”, lanzó en Twitter.

No obstante, una fuente que trató con Alberto Rodríguez en Podemos explica a este diario que por el momento el político canario “no quiere hablar mucho” a la espera de qué sucede en Andalucía el próximo 19 de junio. El resultado de la coalición ‘Por Andalucía’ será una brújula en el camino del exdiputado morado, porque le servirá para calibrar las opciones reales de su espacio político. Lo que está claro es que Rodríguez quiere sumarse al barco de la vicepresidenta segunda. Y lo quiere hacer con galones. En Podemos lo vieron venir desde el principio y el tiempo ahora les ha dado la razón.



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