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Bukele esquiva impacto de denunciada negociación con pandillas – Rebelion

Pero pareciera que eso no reducirá mucho la popularidad del mandatario ni afectará su posible candidatura para un segundo periodo en la presidencia de El Salvador.

Aunque está por verse cómo se comportará el electorado en los
comicios para presidente, diputados y alcaldes, en 2024, hasta ahora
Bukele ha esquivado los impactos de revelaciones periodísticas que lo
vinculan con negociaciones con las violentas pandillas delictivas
salvadoreñas.

El mandatario aún no ha declarado si se lanzará como candidato en
esos comicios, cuya campaña arranca en 2023, pero parece obvio que sí lo
hará.

Para ello la nueva Sala Constitucional, nombrada por la Asamblea que
el bukelismo controla desde el 1 de mayo de 2021, le allanó el camino al
reinterpretar un artículo de la Constitución y decidir que sí puede
haber una reelección continua, algo que estaba restringido en este país
centroamericano hasta entonces.

Bukele con la reelección en la mira

“Seguro que irá a la reelección, y está construyendo las condiciones,
no solo para ganar, que no lo dudo, sino para garantizar nuevamente
mayoría calificada en la Asamblea”, dijo a IPS el analista Jorge
Villacorta.

Esa mayoría de dos tercios de los votos es justo la que posee ahora
el presidente, con los 56 diputados de su partido Nuevas Ideas, y que le
permiten pasar casi cualquier ley y gobernar a sus anchas.

Pese a lo serio de las revelaciones de que Bukele estaría al frente
de un proceso de conversaciones con las pandillas en El Salvador, para
mantener bajos los índices de homicidios, el mandatario parece inmune a
algún tipo de impacto negativo.

O al menos, si hay ese impacto, no es tan estrepitoso como para
desbalancearlo y restarle el apoyo popular que aún mantiene, según
sondeos de opinión, cuando está pronto a cumplir tres años en la
presidencia.

Bukele, llegado al poder en junio de 2019, luego de arrasar en las
elecciones de febrero de ese año, criticó duramente a los gobiernos que
le precedieron por los acuerdos bajo la mesa sostenidos con las tres
principales pandillas del país, y ahora se ha debelado que él también
los estaría sosteniendo.

Esas tres pandillas son la Mara Salvatrucha (MS-13), y las dos
facciones en que se escindió la Barrio 18: los Sureños y los
Revolucionarios.

En un tuit de febrero de 2020, Bukele dijo: “Arena y el FMLN no son
basura, son peor que eso. Negociaron con la sangre de nuestro pueblo.
Mil veces malditos”, en alusión a la Alianza Republicana Nacionalista,
el partido de derecha que gobernó de 1989 a 2009, y al izquierdista
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que lo hizo la
siguiente década.

En el gobierno de Mauricio Funes (2009-2014), incluso se oficializó
un proceso de negociación entre pandillas, y aunque Funes haya sostenido
que el rol del Ejecutivo solo fue de facilitador, lo cierto es que esas
negociaciones contaban con toda la venia y el apoyo del Estado, como
una política gubernamental.

Como contrapartida, se otorgaron algunos beneficios a los pandilleros
encarcelados, entre otros. El proceso incluso fue acompañado por la
Organización de Estados Americanos (OEA), pero decayó al no recibir el
apoyo de la ciudadanía.

El
presidente salvadoreño Nayib Bukele, durante la juramentación de más de
200 nuevos policías, el 4 de abril, en San Salvador. En el acto
arremetió contra los grupos de pandillas con los que, irónicamente, él y
su gobierno habrían estado en negociaciones para mantener bajos los
niveles de homicidios en el país. Foto: Presidencia de El Salvador

Representantes de Arena también lo hicieron, en el marco de la
campaña electoral de 2013 que desembocó en el triunfo del excomandante
guerrillero Salvador Sánchez Cerén, del FMLN, en 2014.

Miembros de Arena se reunieron con pandilleros, como emisarios del
candidato Norman Quijano, para obtener el apoyo de esos grupos, debido
al control que ejercen en parte del territorio salvadoreño.

Y aunque despotrique contra quienes lo hicieron en el pasado, lo
mismo estaría haciendo Bukele ahora, y eso explicaría la baja en los
homicidios experimentados desde que el “presidente milenial”, como se le
llama a veces internacionalmente, asumió las riendas del gobierno.

El promedio de homicidios del 1 de enero al 22 de marzo de 2022
alcanzó 2,9 %, versus 3,6 % del mismo periodo del año anterior, según
cifras oficiales.

El diario digital El Faro reveló a mediados de mayo varios audios en
los que se escucha a un funcionario del gobierno de Bukele, Carlos
Marroquín, al frente de la Dirección de Reconstrucción del Tejido
Social, hablar por teléfono con “Chavo”, un cabecilla de la MS-13.

Otras investigaciones previas realizadas por ese medio revelaban ya
que el gobierno habría pactado con esos grupos criminales, surgidos en
la década de los 90 cuando jóvenes salvadoreños deportados de ciudades
estadounidenses trajeron la cultura pandilleril que habían vivido allá.

La narrativa gubernamental habla de que la baja significativa en los
homicidios es producto de las políticas impulsadas por el Ejecutivo,
pero a la luz de las nuevas revelaciones, queda claro que se debe a esas
negociaciones.

Y cuando esas negociaciones se rompen y la pandilla siente que ha
sido traicionada o no se ha cumplido lo pactado, reacciona
violentamente, matando indiscriminadamente a gente que no tiene nada que
ver con el crimen organizado.

Hasta
el domingo 22 de mayo, las autoridades salvadoreñas contabilizaban más
de 33 000 personas detenidas bajo la acusación de ser pandilleros, como
parte de la cruzada emprendida por el presidente Nayib Bukele contra
esas organizaciones criminales, y con los que hasta muy recientemente,
mantenía negociaciones bajo la mesa, según varias revelaciones. Foto:
Presidencia de El Salvador

Batman contrataca con redadas

La conversación de Marroquín con el cabecilla se dio, según lo que se
escucha, durante el fin de semana del viernes 25 al domingo 27 de
marzo, en el que unas 87 personas fueron asesinadas por la MS, tal como
confirmó uno de sus miembros a el Faro, como venganza por la captura de
varios dirigentes de esa pandilla, en una trampa tendida por el
gobierno.

En esos audios, Marroquín hace referencia a “Batman” como alguien con
poder de decisión en las negociaciones, y el Faro indagó y confirmó que
se trataba del presidente.

Lo que pasó después ya se sabe: Bukele pidió la Asamblea Legislativa
que aprobara el Estado de excepción, lo cual hizo esa misma noche del
domingo.

Con ello quedaron restringidos varios derechos constitucionales por
un mes, y el 24 de abril la Asamblea lo prorrogó por otro mes más, y es
probable que lo vuelva a extender por otro mes más, a finales de mayo.

A partir de ese régimen de excepción, el gobierno se ha lanzado a lo
que llama “guerra contra las pandillas”, y ha emprendido una campaña de
redadas masivas en todo el país, ejecutada por la policía y el Ejército.

Hasta el domingo 22 de mayo, más de 33 000 personas han sido
detenidas en el marco de ese operativo, según la policía. Y aunque se
entiende que la mayoría de los capturados son pandilleros, se han
reportado algunos casos de detenciones arbitrarias y abusos en gente que
no tiene nada que ver con esos grupos.

A juzgar por los comentarios que se oyen en los barrios, pueblos y
caseríos del país, la mayoría de los salvadoreños estaría apoyando esas
redadas, tan hartos están de la violencia que por décadas han venido
ejerciendo esos grupos criminales, que viven y amasan millonarias
cantidades de dinero producto de la extorsión.

Ese apoyo a esas acciones contra los pandilleros estaría generándole
al presidente el aval de la gente, que de momento no se ha puesto a
cuestionar la ilegalidad en la que habría caído Bukele al negociar con
pandillas, proscritas por la ley.

De hecho, las redadas pueden verse como parte de la propaganda de
Bukele, de cara a una posible candidatura para los comicios en 2024.
Sabe que la gente, en su mayoría, apoya esas medidas, y se ha subido a
la ola de dar a la gente la sensación de seguridad que requiere.

“Aquí no hay ningún escándalo porque la población, con justeza, está
hastiada de las acciones de las pandillas, y con razón, por los crímenes
que han cometido; me parece que la gente está odiando a esos grupos
pandilleriles y cualquier acción represiva le parece bien, no importa la
ley”, acotó el analista Villacorta.

Y en todo caso, el impacto político no sería tan significativo como para obstaculizarle el camino a una segunda presidencia.

Otro elemento es que las revelaciones periodísticas sí interesan y
quizá afectan, pero solo en ciertos segmentos de la población, sectores
más o menos educados que siguen de cerca las noticias, agregó
Villacorta.

La experta en temas de seguridad y de opinión pública, Jeannette
Aguilar, sostuvo a IPS que el impacto, en términos de reducción del
apoyo político, será más evidente, lógicamente en ciertos grupos
poblacionales, incluyendo a los pandilleros mismos, que conforman juntos
un verdadero ejército, cuya membresía se calcula ronda los 70 000.

Si a eso se suman sus familiares, el número crece significativamente, si se incluye al menos a cuatro parientes por pandillero.

“Sí puede haber pérdida de apoyos electorales de miembros de
pandillas y de sus familias, y que es un número nada despreciable,
aunque no hay información precisa. Pero los políticos sí lo tienen bien
estimado y por eso en cada elección se han acercado a ellos para
negociar votos”, señaló Aguilar.

La actitud del presidente Bukele, ante las filtraciones de los audios, ha sido la de callar, y solo se limitó a publicar un emoji de risa el día en que las revelaciones se hicieron públicas.

Fuente: https://ipsnoticias.net/2022/05/bukele-esquiva-impacto-de-revelaciones-sobre-negociacion-con-pandillas/



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