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Chris Pincher, el ‘torie’ fiel a Boris Johnson acusado de acoso sexual

En la dimisión de Boris Johnson, aún primer ministro británico a la espera de encontrar un sucesor, han pesado casi más el famoso asunto del Parrtygate y el escándalo sexual de su número dos en el Partido Conservador, Chris Pincher, acusado de manosear a varios colegas, que su discutible gestión gubernamental. 

El escándalo que ha protagonizado Pincher ha supuesto la estocada final para Johnson, según muchos medios británicos. Pincher se vio forzado a dimitir el pasado 30 de junio como responsable de disciplina parlamentaria de los tories (conservadores), después de que se filtrara que tocó inapropiadamente a dos hombres en un club privado del partido. Un día después, el 1 de julio, el Partido Conservador suspendió a Pincher.

El nombre de este estrecho colaborador de Johnson llegó incluso a sonar como posible sucesor del todavía ministro. Sin embargo, el 28 de junio su reputación y su futuro se desplomaron como un castillo de naipes. Ese día el tabloide The Sun destapó que Pincher estaba bebiendo en el club Carlton, uno de los más antiguos y exclusivos de Londres, cuando empezó a manosear a otros dos diputados conservadores varones.

En su carta de renuncia, escrita al día siguiente al propio Johnson, Pincher reconoció su error: “Anoche bebí demasiado. Creo que lo correcto en estas circunstancias es que yo renuncie (…), se lo debo a usted y a las personas a las que he molestado”. 

Christopher Pincher,  de 52 años, desarrolló toda su vida pública en torno al partido desde que se unió en 1987. En 2010, fue elegido como miembro del Parlamento por la circunscripción de Tamworth. Lo más destacado de su perfil política es su inquebrantable lealtad a Boris Johnson. Bajo el paraguas de Johnson, Pincher escaló posiciones en el Partido Conservador. Siempre ha defendido a capa y espada a su jefe de filas, incluso cuando estaba asediado por el escándalos del Partygate.

El asunto de Pincher, sin embargo, no terminó ahí. Tras su defenestración, salieron a la luz más nuevas acusaciones contra él. Medios como The Independent, The Mail on Sunday y The Sunday Times revelaron otros tres casos en los que el político protagonizó “avances no deseados” hacia otros diputados varones, como uno en un bar del Parlamento y en su propio despacho, y que se remontaban a más de una década.

Esas nuevas revelaciones periodísticas salpicaron de lleno a Boris Johnson. Al parecer, el primer ministro conocía estos casos con anterioridad y no dijo nada: según esas informaciones, ya en febrero de 2022 uno de los diputados que se quejaron de la conducta de Pincher contactó con Downing Street para aportar detalles de lo que le ocurrió a él, al tiempo que expresaba su inquietud porque a Pincher fuera ase nombrado como responsable de la disciplina de los diputados conservadores.

Sin embargo, en un principio Downing Street negó tener cualquier conocimiento sobre los abusos de Pincher, aunque apenas 24 horas después de publicarse las informaciones, el Gobierno británico rectificó y confirmó que Boris Johnson, tenía constancia de que existía malestar dentro del partido sobre la conducta indebida de Pincher por sus manoseos a colegas.

El portavoz oficial de Johnson intentó rebajar el nivel de la polémica y calificó de “conjeturas” las circunstancias que rodean el comportamiento de Pincher a lo largo de varios años, incluso en el momento en que el partido lo nombró encargado de disciplina el pasado febrero.

“No puedo entrar en demasiados detalles pero (Johnson) tomó nota sobre algunas de las alegaciones que se hicieron, si bien no hubo quejas oficiales en aquel momento y se consideró que no era apropiado frenar un nombramiento simplemente por acusaciones sin sustancia”, explicó el portavoz.

Es más, el pasado martes, apenas 48 horas antes de su dimisión, trascendió públicamente que el primer ministro británico fue informado “en persona”, pese a sostener lo contrario, de las quejas contra el exdiputado tory Chris Pincher. Eso terminó por minarla credibilidad de Johnson, muy tocada ya por el escándalo del partygate.



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