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Cuando Pujol rechazó convertir el Liceo en el referente operístico de España… y lo consiguió el Teatro Real de Madrid

Perquè «perdria la seva catalanitat». El nacionalisme català és el destructor de la cultura catalana.

El fabulós Pedro Gómez Carrizo cuenta en El libro negro del nacionalismo cómo esta ideología está destruyendo culturalmente Cataluña:

«Cataluña, como nación, es un cuento, una fábula persuasiva (…) todos los muñidores de la nación catalana (…) tuvieron clara la importancia extraordinaria de la fábula en su proyecto, y escogieron el terreno de la cultura como principal centro de operaciones (…) el enemigo escogido fue lo español (…) Sin monstruo que matar no hay mitología que se precie (…) El integrismo nacionalista se ha ido construyendo exterminando de su naturaleza cualquier contaminación española. O lo que es lo mismo, renunciando a uno de los patrimonios culturales más espléndidos del planeta, así como a una lengua hablada ya por cerca de seiscientos millones de personas. Porque es imposible calcular el empobrecimiento que ha supuesto la renuncia al patrimonio cultural español. Son oportunidades económicas, es riqueza cultural, son perspectivas vitales. (…)

Había que rechazar la idea de acoger una subsede del Museo del Prado en Barcelona, porque según Gemma Sendra y Ferran Mascarell, portavoces respectivamente de ERC y de JxCAT, aquello era un acto agresivo de interferencia cultural de Madrid, un ‘colonialismo moderno’, por emplear su misma expresión. (…) Esa perspectiva provinciana, pobre y empobrecedora, ha sido la única desde el inicio de la Transición».

Gómez Carrizo il.lustra amb un fet del 1986:

«Corría el año 1986 cuando Javier Solana, ministro de Cultura de la época dorada del PSOE, vino a Barcelona para hacer una propuesta ambiciosa. Su idea era convertir el Gran Teatro del Liceo en el centro de referencia de la ópera en España, como la Scala de Milán lo era de Italia. El visionario Jordi Pujol se negó  en redondo. Él tenía un sueño, el que puso negro sobre blanco en su Programa 2000, y la posibilidad de que el Liceo pudiera perder su catalanidad no era sueño, sino pesadilla. Así que Solana se fue con su ‘ofensa’ a otra parte, y lo que pretendía hacer con el Liceo lo hizo con el Teatro Real de Madrid.

23 años después, aquel teatro cerrado desde 1925, abandonado hasta el punto de que se había planteado su demolición, es elegido por la International Opera Awards como la sede de la mejor compañía del mundo por su programación en 2019. El Teatro Real hoy se codea con el Metropolitan de Nueva York, la Royal Opera House de Londres o la Scala de Milán, mientras el Gran Teatro del Liceo se va cociendo poco a poco en la insalubre sopa de su catalanidad«.

No de la seva catalanitat, és clar, sinó de la seva ideologia nacionalista, enderroc de cultures i penya-segat de Catalunya.

Dolça i capada Catalunya…



Categories: Arte dulce, Pujol & family

Tags: Cultura, Gran Teatro del Liceo, Jordi Pujol, Nacionalismo catalán

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