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Cuenca del Plata, un epicentro de las sequías en Sudamérica – Rebelion

“Esta es la peor sequía que he vivido”, asegura Paulo Pires, de 60 años, con una visión amplia de los daños del fenómeno por presidir la Federación de las Cooperativas Agropecuarias del Estado de Rio Grande do Sul desde 2014.

La
agrupación cuenta 42 cooperativas afiliadas que representan 60 % de la
producción de trigo, 45 % de soja, 45 % de leche y 20 % del maíz en uno de los
estados de mayor producción agrícola de Brasil.

“Los
antiguos hablan de una sequía más dura en 1943”, sin lluvia en los cinco meses
que suelen ser los más lluviosos, “pero en aquella época ni había soja acá”, la
pérdida agrícola era mucho menor, comparó Pires a IPS, por teléfono desde São
Luiz Gonzaga, el municipio de 33 000 habitantes en que vive y posee 1800
hectáreas, donde siembra soja, maíz y trigo y cría ganado vacuno.

La escasez
de lluvia que va en su tercer año castiga el Sur y parte del Centro-oeste de
Brasil, el noreste de Argentina, Paraguay y el sureste de Bolivia, que
corresponden a gran parte de la Cuenca del Plata, formada principalmente por
los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, que nacen en Brasil.

Se trata de
una región climática de América del Sur, con cierta homogeneidad en sus
variaciones, especialmente ante los efectos de los fenómenos La Niña y El Niño,
definió el meteorólogo Marcelo Seluchi, coordinador general de Operaciones del
brasileño Centro de Monitoreo y Alertas
de Desastres Naturales
 (Cemanden).

La Niña, que enfría las aguas superficiales en la zona ecuatorial este y central del océano Pacífico, está en curso desde octubre y agrava las sequías en la cuenca del Plata mientras provoca más lluvias en el centro y norte de Brasil, donde las inundaciones y derrumbes ya ocasionaron la muerte de 300 personas este verano austral.

La soja se transformó en el principal cultivo de Brasil en las últimas cuatro décadas. Monocultivo extenso en algunos estados, como Mato Grosso, sufre grandes pérdidas cuando ocurren fuertes sequias, como la del verano austral de este año. Foto: Rafael Marques / Secom-MT

Más sequías y más severas

Darío
Soto-Abril, secretario ejecutivo de la Asociación Mundial para el Agua (GWP,
en inglés), cree que el clima cambió, con “sequías más frecuentes, más severas
y más prolongadas”, como la actual que empezó en 2019.

El
especialista de nacionalidad colombiana destaca las causas locales, como el
cambio del uso de la tierra que promueve la deforestación. Sin bosques, el
suelo absorbe menos agua, baja la humedad y ocurren más incendios que destruyen
bosques, como sucede en el noreste de Argentina actualmente, en un “círculo
vicioso”, explicó a IPS por teléfono desde Bogotá.

GWP es una
organización intergubernamental en que participa también una red de
organizaciones involucradas en el manejo del agua y cuyo objetivo es promover
un cambio hacia una gestión  integrada de los recursos hídricos.

En 2020
hasta septiembre el Pantanal, uno de los seis biomas brasileños que se extiende
por Bolivia y Paraguay, registró 223 % más incendios que en el mismo período
del año anterior, ejemplificó Soto-Abril.

“Los
incendios son causa y consecuencia de las sequías”, acotó. El estado de São
Paulo, el más rico y poblado de Brasil, con 46 millones de habitantes, “solo
tiene 8 % de la vegetación que tenía hace 60 años” y un efecto es que desde
2014 enfrenta dificultades para el suministro de agua a sus ciudades, citó como
ejemplo.

Las pérdidas
se multiplican. “Los ríos bajos en la cuenca del Plata dejan de ser navegables
en sus 3400 kilómetros de hidrovías. Eso afecta las exportaciones. Las
centrales hidroeléctricas reducen su generación”, puso como otra muestra de la
situación.

Pero las
mediciones a lo largo de las seis últimas décadas revelan que en la cuenca no
hubo reducción de las lluvias en la cuenca, sino ligero aumento en algunos
puntos, apuntó Seluchi, un investigador argentino hace mucho residente en
Brasil.

“Esta larga
sequía de tres años parece más bien una anomalía, no una tendencia general”,
matizó. La Niña puede explicar las lluvias reducidas en este verano, pero no en
los dos años anteriores donde no estuvieron presentes los fenómenos de La Niña
ni su contraparte cálida, El Niño.

Algunos
estudios mostraron que hubo alteraciones no en el centro del Pacífico, como es
usual, sino “en su vuelta”, lo que pudo configurar un “La Niña atípico”,
especuló.

Además la oscilación de la temperatura del Pacífico medido en décadas varía y “ahora estamos en el punto más frío, lo que puede resultar un La Niña más frecuente y prolongado”, detalló.

Un maizal arrasado por el fuego en la región climática brasileña de la cuenca del Plata, cuyas sequías se agravan cuando ocurre en fenómeno La Niña, el enfriamiento del agua superficial en el océano Pacífico. Foto: Flávio Dornelles Macedo / Canal Rural de Brasil

¿Efectos del cambio climático?

De todas
formas, “el cambio climático cumple seguramente algún papel y pudo notarse en
los eventos extremos, como la mayor intensidad cuando llueve y las olas de
calor que se sintieron en enero en Porto Alegre (una capital del sur brasileño)
y en Argentina hasta la Patagonia”, destacó Seluchi a IPS, por teléfono desde
São José dos Campos, sede de Cemaden, a 100 kilómetros de São Paulo.

El total de
las lluvias en un período largo puede mantenerse en el mismo volumen, pero al
parecer aumentó la irregularidad en el tiempo, en la frecuencia y distribución
territorial.

La actual
cosecha de soja se redujo “a diez sacos por hectárea contra un promedio
histórico de 55 sacos (de 60 kilos) y bajó la calidad”, lamentó Renato Nicolodi,
gerente técnico de la Cooperativa Agrícola
Tupanciretã
.

También en
2019 hubo pérdidas, con 36 sacos por hectárea, pero en 2020 fue normal con 57
sacos, acotó. Es decir en Tupanciretã, un municipio de 24 000 habitantes, en el
centro de Río Grande del Sur, no se sintió la sequía en el verano pasado, al
contrario de otras áreas cercanas.

Nicolodi, un
agrónomo de 52 años, que siembra en las 600 hectáreas de la familia, no
identifica el cambio climático en el rigor de la actual sequía. La memoria
local habla de una más grave en los años 50 del siglo pasado y “antes de la
sequía de 2019 hubo siete años excelentes”, arguyó.

Son
fenómenos naturales y que se podría mitigar con embalses para la irrigación,
pero “no lo permiten” por cuestiones ambientales, lamentó en entrevista
telefónica con IPS desde Tupanciretã.

Pires,
también agrónomo, agrega mejores políticas para el seguro contra pérdidas
agrícolas como forma de aliviar los daños que sufren los agricultores.

En su evaluación, las sequías son más intensas a oeste, al acercarse al río Uruguay, que es la frontera entre Brasil y Argentina, caso de su municipio, São Luiz Gonzaga, ubicado a pocas decenas de kilómetros del río.

Desde 2019, sufre grandes incendios la parte brasileña del Pantanal, un extenso humedal que ocupa también porciones de Bolivia y Paraguay. Hace parte de la cuenca del río de la Plata, que compone una región climática, muy afectada por los fenómenos de El Niño y La Niña. Foto: Chico Ribeiro / MS- Agência Brasil

Del lado
argentino, los incendios arreciaron desde enero y quemaron más de 800 000
hectáreas, en el segundo año de fuerte sequía en la provincia de Corrientes y
otras del norte que son parte de la cuenca. Arroz, té y cítricos, además del
ganado privado de forraje, representan las grandes pérdidas.

En Brasil,
la Federación de la Agricultura del estado
de Rio Grande do Sul, cuarto mayor productor agrícola del país, estimó que las
pérdidas del sector alcanzarán 14,4 millones de toneladas de granos, provocando
una caída de 8 % en el producto interno bruto del estado este año.

En el estado
de Paraná, segundo mayor productor agrícola, la Secretaría de Agricultura y
Abastecimiento estimó que la cosecha total esperada de 25,5 millones de toneladas
bajará a 14,74 millones de toneladas, una caída de 42 %. La soja, el producto
principal, tendrá una pérdida de 45 %.

Otra
preocupación de Pires, además de los daños de la sequía, es que la invasión
rusa de Ucrania elevará más aún los precios de los fertilizantes ya “muy
caros”. Brasil importa cerca de 85 % de los fertilizantes que consume y de esos
23,3 % vinieron de Rusia en 2021.

ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2022/02/cuenca-del-plata-un-epicentro-de-las-sequias-en-sudamerica/



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