El auge del autoconsumo esconde un futuro negocio: el reciclaje de paneles solares

Paneles solares. / Reuters

A diferencia de la energía eólica, la fotovoltaica puede reutilizar casi la totalidad de sus dispositivos

José A. González

Vidrio, aluminio y plástico. Estos son algunos de los ingredientes de los paneles solares que cada vez son más frecuentes en los tejados de edificios públicos, empresas, chalets y bloques de pisos. Desde 2018, el boom del autoconsumo ha disparado la instalación de placas fotovoltaicas.

En el último año, se generaron entre 1.200 y 1.400 MW de capacidad eléctrica asignada a paneles solares, lejos de los 623 MW de 2020, según datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (Appa). Por su parte, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF, la patronal del sector) afina más los datos con 1.203 megavatios de capacidad instalada frente a los 596 MW de 2020.

Un importante crecimiento que ayuda en la descarbonización de la economía, pero que asusta con su renovación futura. «Los fabricantes aseguran que su vida útil está entre los 25 y 30 años», responde Daniel Pérez, vicepresidente de UNEF. Casi tres décadas de uso que aún no se han cumplido, «tristemente el boom se ha producido en los últimos
dos años», añade.

«Los fabricantes aseguran que la vida útil de los paneles solares está entre los 25 y 30 años»

David Pérez

vicepresidente de la Unión Española Fotovoltaica

Sin embargo y a diferencia de su hermana la eólica, «la industria está preparada para el reciclaje de esta tecnología», asegura Pérez. Las palas de los grandes
aerogeneradores son, de momento, un quebradero de cabeza para el sector, pero «aquí todos los componentes son reciclables», avisa el vicepresidente de UNEF.

Negocio interesante

Los paneles solares son totalmente reciclables gracias a su composición que es una combinación de vidrio (78%), aluminio (10%), plásticos (7%) y otros metales como la plata (0,05%) o el cobre. «Es un proceso muy mecanizado», comenta Pérez, aunque no del todo sencillo.

El primer paso es la retirada del marco de aluminio del panel, totalmente reciclable. A continuación, se separa el vidrio y tras un procesamiento a más de 500ºC se evapora el plástico que no ha sido retirado. Uno de los últimos pasos es fundir las obleas de silicio para su reutilización.

En otras ocasiones, como explica UNEF, la tecnología es más avanzada para ser más eficientes. Así ocurre en la planta de reciclado de paneles fotovoltaicos de Veolia en Rousset (Francia), operativa desde 2018.

Los paneles solares son totalmente reciclables gracias a su composición que es una combinación de vidrio (78%), aluminio (10%) y plásticos (7%)

En esta factoría, primero se elimina la caja de conexiones, cables y marco de aluminio. Posteriormente se tritura el resto del laminado y se separan las piezas resultantes por tamaño. Esta instalación procesó en 2018, según datos aportados por UNEF, más de 1.500 toneladas de paneles, alcanzando una tasa de recuperación del 95% en peso.

Un negocio circular y también muy económico. La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) estima que los materiales reciclables en los módulos solares antiguos tendrían un valor de 15.000 millones de euros en activos recuperables para el año 2050.

Unos cálculos que Rystad Energy, una consultora noruega especializada en energía, le da más valor al estimar que en 2035 la industria del reciclaje fotovoltaico puede suministrar el 8% del polisilicio, el 11% del aluminio, el 2% del cobre y el 21% de la plata necesarios para satisfacer la demanda de estos materiales. «Este potencial de recuperación puede aliviar la presión sobre el sector minero», revela su estudio.

China sería, según estas investigaciones, el país que más toneladas acumularía a mediados de este siglo (entre 13,5 y 20 millones de toneladas, aproximadamente), seguida por Estados Unidos, Japón, India y Alemania.

No al vertedero

No obstante, el reciclaje de esta tecnología, debido a su escaso desarrollo, aún no está muy desarrollado. A pesar de ello, la legislación es clara: «Los paneles en ningún caso acaban en el
vertedero», clarifica UNEF.

De ello se ha encargado la Unión Europea a través de la Directiva 2012/19 de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y que en España se traduce en el Real Decreto 110/2015.

Esta normativa requiere un 85% de recolección y un 80% de reciclaje de los materiales presentes en un panel fotovoltaico.

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