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El Betis se impone al Valencia y se lleva la Copa del Rey en los penaltis (1-1, 5-4)

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El Betis se ha llevado la Copa del Rey tras una emocionante tanda de penaltis que decidió el fallo de Musah. Un partido largo y vibrante que se tuvo que decidir desde los once metros tras un empate (1-1) en el tiempo reglamentario. En la prórroga, ninguno de los dos equipos fue capaz de mover el marcador.

En una de las finales más emocionantes de los últimos años, el Betis arrancó el partido con ganas de imponer su juego combinativo. El Valencia, sin embargo, salió al césped de La Cartuja a esperar con dos líneas muy bien plantadas que los verdiblancos supieron superar en varias ocasiones. El gol llegó pronto, gracias a un precioso cabezazo de Borja Iglesias tras una buena combinación que concluyó con un centro de Bellerín.

Después, el Betis siguió dominando la final, con un Valencia muy desubicado. Todas las ocasiones caían sobre la portería defendida por Mamardashvili. El centro del campo era dominado por Canales y William Carvalho, apoyados ambos por la magia de Fekir. Todo hacía indicar que el segundo gol bético estaba a punto de llegar, pero lo que ocurrió fue justo lo contrario: marcó el Valencia.

Un contraataque frenético del Valencia y liderado por el exculé Ilaix Moriba terminó con una asistencia de superclase con el exterior para Hugo Duro, que definió con calidad levantando la pelota por encima de Claudio Bravo. A partir de ese instante, el partido cambió: la igualdad sobre el césped. Los valencianistas comenzaron a ganar terreno y a imponerse sobre el verde.

Con el inicio de la segunda parte, las tornas cambiaron. El Valencia comenzó a atacar con más asiduidad y a generar jugadas de ataque con soltura. La más destacada, una jugada en el flanco izquierdo que acabó con una buena parada de Claudio Bravo y un lanzamiento posterior a las nubes de Gonzalo Guedes.

El Betis también tuvo las suyas: Juanmi estuvo cerca de marcar con un fuerte disparo raso que golpeó el palo de la portería valencianista. Aunque la más clara de la segunda parte la tuvo Fekir, que se quedó solo frente a Mamardasvili, pero definió mal, contra ‘el muñeco’.

El final del tiempo reglamentario fue a tumba abierta: ninguno de los dos equipos querían ir a la prórroga. Por ello, las ocasiones y los acercamientos llegaron por parte de ambos equipos, aunque la más clara fue para Borja Iglesias, que obligó a Mamardasvili a vestirse de héroe. Después, la tuvo clara Soler, pero su disparo fue tímido. Con estas dos ocasiones, el partido se murió para irse a la prórroga.

El tiempo extra fue trastabillado, con dos equipos con pocas pilas pese a los cambios. La igualdad fue la tónica del tiempo extra, con pases imprecisos y apenas jugadas de gol. Lo contrario de lo que había ocurrido durante los 90 minutos reglamentarios. Los treinta minutos, soporíferos, daban a entender que Betis y Valencia iban a jugárselo todo desde los once metros… y así es como sucedió.

En la tanda de penaltis no hubo fallos, con penaltis muy bien tirados con pocas opciones para el portero… hasta que tiró Musah, que lo lanzó al cielo de la Cartuja. El penalti definitivo lo marcó Miranda, que nada más marcar se fue al suelo para llorar de alegría, sabiendo que ya forma parte de la historia del Betis. Con este título, los verdiblancos suman su tercera Copa del Rey, la primera desde que los sevillanos se levantaran el trofeo en 2005.

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