Politics

“El català ja només és la llengua dels independentistes”

El daño que el nacionalismo le está haciendo a la lengua catalana no tiene nombre.

Només hi ha una manera d’honorar el català: salvar-lo de les urpes nacionalistes.

El bondadoso realista Gustave Thibon proclamó la ley de hierro de las ideologías: toda idolatría acaba por destruir al ídolo que adora. Así se entiende mejor la destrucción de Cataluña durante ya 40 años de Nacionalistada. Antonio Robles (n’Antoni Roures per als amics dolços) remacha el clavo de Thibon en el sarcófago lazi desde Libertad Digital:

«Después de llevar medio siglo dándonos la tabarra con la muerte del catalán y la murga contra el castellano, va a resultar que quienes acaben de verdad con la lengua catalana serán sus propios defensores. (…)

Al catalán lo están haciendo odioso a cuantos se sienten agredidos y humillados por tanto empeño en excluir a quienes consideran normal hablar y estudiar en la propia lengua. Ya no digo, ni incluyo, a los cientos de miles de catalanohablantes que están hasta el gorro de que los integristas del catalán les estén avergonzando por hacer odiosa su lengua; me remito exclusivamente a los excluidos directamente por el mero hecho de hablar la lengua española, y que son tratados en Cataluña, en versión «revolució dels somriures», como las mujeres en Afganistán. (…)

el problema ya no estará en que se deje de utilizar el catalán, sino en que la lengua de TV3, de la inmersión escolar y el independentismo se haya convertido en nuestro enemigo. Porque el catalán, no lo olviden, ya sólo es la lengua de los independentistas. (…)

¿Es que no comprendieron en carne propia que una lengua no se impone, sino que se ofrece y se mima? (…)

cuando el objetivo no es aprender una lengua, sino utilizarla como ariete político para imponer una nación de 2 millones a una de 47, todo está perdido. O para ser más exactos, para imponer la voluntad de una nación étnica de 2 millones de integristas, a una Cataluña de 7 millones de ciudadanos. (…) el odio a la lengua del otro, está convirtiendo la lengua impuesta en ajena. Y después se quejan de que el uso social del catalán sea cada vez menor».

I lo més important: la traició del PSC-PSOE, txatxa eviterna del nacionalisme, un cop més servint de cavall de Troia del llazisme:

«ERC y el gobierno de Pedro Sánchez están confabulando el modo de mandar al carajo a los Tribunales de Justicia y blindar la inmersión lingüística mediante la reforma de la Ley de política lingüística de 1988.

Después de meses intentando retrasar el derecho a un mínimo del 25% de clases en español, el Consejero de Educación del gobierno nacionalista, Josep Gonzàlez-Cambray acaba de incumplir por escrito la sentencia del Poder Judicial, negando a una familia su derecho a estudiar en su lengua un mínimo del 25%: «No tiene ningún derecho a determinar un porcentaje de uso de la lengua castellana como vehicular ni ningún otro poder público podría hacerlo que no fuera la Administración educativa competente, que en Cataluña es la Generalitat». De un plumazo se ha cargado la separación de poderes. Y no contento con la prevaricación, su gobierno pretende amañar en la próxima mesa de diálogo con el gobierno de Pedro Sánchez, una fórmula que consagre el monolingüismo en la escuela por encima de los propios jueces«.

El mal que el nacionalisme i les seves txatxes del PSOE li estan fent a la llengua catalana no té nom. La han asociado a una ideología supremacista de odio y exclusión. Tras 40 años de Nacionalistada el catalán equivale a imposición. És la llengua de TV3%, la Generalitat, el cop d’Estat, l’exclusió, la divisió social i la ruïna econòmica. Normal que cada vez menos catalanes quieran usarla en público.

Forma part del suïcidi de Catalunya.

Dolça i desllenguada Catalunya…



Categories: LlenguaLibre

Tags: Antonio Robles, lengua catalana

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