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El Cristo de la Salud peregrina por la paz a San Nicolás

El Cristo de la Salud entra en la reformada iglesia de San Nicolás. / Ramón L. Pérez

La Borriquilla y los Amigos de San Andrés organizaron el rezo del vía crucis a petición del Arzobispo de Granada

Desde las ocho de la noche el templo de San Nicolás era un hervidero de gente entrando y saliendo para contemplar la restauración con la cúpula de Antonio Martín y pinturas de Jesús Conde, las del matrimonio ucraniano Ivana y Arsén, las de origen sirio del sacerdote Abdo Badwi o las etíopes de Adefris Geletu. El consiliario de los Amigos de San Nicolás relataba a nuestro diario que «ya están avanzadas las reproducciones del retablo de San José que se encuentran en otra de las capillas y allí va la Virgen de Guadalupe, representando a América». En San Nicolás se dan la unión de los cinco continentes en el arte y «es significativo que nos pidieran realizar esta peregrinación los jóvenes de la cofradía de la Borriquilla por el sentido que tiene unir San Andrés, Patrón de Ucrania, y San Nicolás, Patrón de Rusia para rezar por las paz», refirió a IDEAL el Arzobispo de Granada, monseñor Martínez Fernández, poco antes de dirigirse para recibir la imagen del Cristo de la Salud en las puertas del templo recién restaurado del emblemático mirador de San Nicolás. A las advocaciones de los patronos mencionados hay que unir «esta situación sanitaria por la que seguimos rezando y acordándonos de tantas víctimas motivadas por la pandemia», refirió el prelado.

El cortejo con la imagen del Cristo de la Salud, una obra del burgalés Diego de Siloé del siglo XVI, había salido desde la parroquia de San Andrés Apóstol, en calle Elvira, con treinta y seis parejas de hermanos de la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz. Habían también miembros de la Asociación Amigos de San Andrés que también está ayudando para iniciar una nueva fase de las obras de restauración del templo, y además algunos feligreses de la parroquia.

Tras la cruz alzada y los participantes con cera, marchaban cuatro parejas con faroles de mano en hierro-forja y el cuerpo litúrgico con acólitos ceriferarios y turiferarios. Figuraba en el cortejo el párroco de San Andrés, Francisco Lorca, quien dirigió diversas oraciones en el transcurso del traslado deteniéndose en las puertas del convento de Agustinos Recoletos de calle Elvira, el conocido como ‘Hospitalicos’ y después subir al Albaicín por la Cuesta de San Gregorio, la calle San José y San Miguel Bajo. En este lugar se detuvo también y para ello se retrasó un poco el concierto y pregón de la cofradía de la Aurora que estaba a punto de empezar.

El Albaicín se llenó de gente para acompañar a la imagen. /

R. l. p.

Por Santa Isabel la Real y el Huerto de Carlos subió por la calle Aljibe de la Gitana hasta el callejón de San Cecilio en cuya ermita también se oró. Por placeta del Cementerio de San Nicolás accedió a la parte trasera del templo que acoge durante esta semana a la imagen del Cristo de la Salud. Las andas, realizadas expresamente en madera para esta ocasión, eran portadas por las cuadrillas de costaleros de la cofradía de la ‘Borriquilla’ y al frente del sencillo martillo de hierro estaba el capataz Alberto Ortega. La música la puso durante todo el trayecto el trío de música de capilla ‘GranaMusic’.

Escenas extraordinarias

El traslado se prolongó por espacio algo superior a la hora y media, «a pesar de las dificultades del entramado de calles complejas que hemos tenido que hacer por obras en la calle Santa Isabel la Real que hubieran facilitado el traslado» aseguró el diputado mayor de gobierno, Jorge Moreno. Se daba la circunstancia de que, además de todas las motivaciones que confluían para justificar este traslado y rezo del Vía Crucis en el interior de la iglesia albaicinera, se cumplen los veinticinco años de la última presencia de esta devocional e histórica imagen del Crucificado en las calles granadinas. Entonces, en 1997, fue también para el rezo del Vía Crucis organizado por la parroquia de San Andrés, tres años antes del cierre de la misma por la peligrosa situación de conservación en la que se encontraba, hoy felizmente en fase de recuperación.

Durante el recorrido de la comitiva se produjeron situaciones de extraordinaria belleza e inéditas por las calles que atravesó el cortejo. La placeta de San Nicolás estaba totalmente abarrotada de personas que plasmaban esos instantes del Crucificado frente a la silueta iluminada de una Alhambra que se sumó al rezo del Vía Crucis por la paz.

El propio arzobispo de Granada fue quien recibió a la imagen del Crucificado acompañado por los sacerdotes responsables del templo, David Cuerva y Antonio Fernández Siles, a quien se había unido también el responsable episcopal de la Delegación Diocesana de Juventud, Javier Ortega, y el consiliario de los «Amigos de San Nicolás», Manuel Reyes Ruiz, unido al párroco de San Andrés y el sacerdote redentorista Antonio Quesada. Una hora más duró el rezo de las estaciones en un templo lleno y que acogerá esta imagen del Crucificado durante esta semana. El Viernes de Dolores está previsto el traslado de regreso.

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