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«El Fondo está decidido a hacer un ajuste estructural del país» – Rebelion

Vale la pena detenerse en su largo relato, en el cual transita por una gran variedad de temas ligados a la descripción de las características del acuerdo con el FMI, sus políticas estratégicas hacia el país, así como sus posiciones en torno a las mejores tácticas para realizar una adecuada agitación política. Al margen de tal o cual diferencia táctica, la lectura de esta entrevista aporta muchos elementos para reflexionar sobre los desafíos que tenemos que enfrentar.

PdI:
¿Cómo caracterizas el acuerdo del FMI con el gobierno?

CK: Bueno,
yo creo que el acuerdo legaliza todas las irregularidades del crédito
que violó las normas con el FMI y financió la fuga de capitales.
Todas las denuncias sobre ese fraude quedan archivadas en la medida
que se ratifica el acuerdo. Ya ningún funcionario va a poder alegar
la responsabilidad de Macri, de Trump o de Lagarde en un crédito que
fue ratificado por Fernández, por Biden, por Georgieva. Lo que
permite en lo inmediato que los funcionarios del FMI respiren
aliviados. No van a tener que explicar por qué razón ninguna otra
nación afronta una situación semejante, la anomalía del crédito.
El FMI se asegura el cobro de todo lo adeudado y la custodia de la
política económica a través de las revisiones trimestrales. Se
reproduce esto que ha ocurrido en los últimos sesenta años, en los
cuales la Argentina firmó 22 acuerdos con el FMI y este es, una vez
más, una reproducción de lo mismo. El acuerdo, sobre todo, no dice
nada de lo que va a suceder a partir del 2025, cuando reaparece toda
la carga de los U$S 45.000 millones y va reaparecer de nuevo la
imposibilidad de pagarlos.

Mientras
tanto, en este bienio, de este año y el otro, va ha haber un
relativo manejo, el FMI va intentar eso con esta cláusula de permiso
que además de las relaciones trimestrales, le permite al FMI
intervenir en cualquier tipo de política económica distinta. Hay
que preguntarles a ellos que es lo que se hace frente a algún
acontecimiento importante. El FMI volvió a co gobernar en el país y
se demostró que no hay ningún acuerdo benévolo o distinto, o mejor
del que finalmente se suscribió. Esta es un poco la síntesis, ya
bastante discutida, sobre la cual hay un consenso general, no sólo
en la izquierda, sino en sectores mínimamente críticos de lo que se
está sucediendo.

PdI:
¿Qué relación existe entre las metas del acuerdo y la espiral
inflacionaria actual?

CK: Yo
diría que es el gran tema del momento. El acuerdo con el FMI es un
programa nítidamente inflacionario, en la medida que para cobrar, el
FMI necesita que el Estado tenga un excedente. Llegar en algún
momento al superávit fiscal primario, en lo inmediato reducir el
déficit fiscal primario. Eso se hace con mayor recaudación y menos
gasto. El principal instrumento que tiene hoy la política económica
para subir los ingresos y bajar los gastos es la inflación. Con la
inflación se recauda de inmediato más y se licúan los gastos.

Por
lo tanto, la inflación es una pieza clave del acuerdo. Esa razón ha
contribuido a desatarla a los niveles actuales. Tuvimos 50,9% el año
pasado y se repite lo de marzo y lo que viene de abril, la inflación
anual estaría cerca del 70%. Esto supera ampliamente el pico de
Macri y nos empieza a ubicar en los niveles que había en la década
del ’90, fue la que tuvo Menem. Todavía no  la de los ‘80,
pero ya en un nivel bien problemático.

Esto
es lo que determina la expansión de la pobreza, esta novedad de
trabajadores pobres. No solo los informales, porque con el mismo
desempleo que en el 2017 ahora hay 6 millones más de pobres y la
mitad de los trabajadores está debajo de la canasta básica,
simplemente porque hay más inflación. Ya hay seis años de salarios
en caída o en no recuperación. Cuatro años nítidos de Macri de
caída y dos según el sector, algunos empataron o no, pero en
general también descendieron. Con las jubilaciones medias y altas
también muy afectadas por la fórmula que finalmente desconectó los
haberes de la inflación. 

La
inflación está destruyendo los ingresos populares y hay dos causas
inmediatas de la inflación. La primera es la inflación de
alimentos. Este desborde es multicausal, porque todo es multicausal,
pero tiene dos pilares muy concretos. El primero es la inflación de
alimentos, que es una inflación internacional que por primera vez,
en mucho tiempo, no esta desconectada de los precios internos. Esta
es una novedad dramática para el país. Hace que el grueso de las
ganancias de las commodities se lo queden los exportadores y el
negocio de los formadores de precios. En realidad es una combinación
de los dos. Quién se está quedando con una parte mayor no sabemos,
pero hay que acordarse de que las tres cuartas partes de la
facturación en las góndolas de los alimentos la tienen 20 empresas,
el comercio exterior está concentrado en 10. Si eso no se divorcia,
que es lo que está ocurriendo, de los precios locales tenés una
inflación de alimentos brutal.

El
segundo determinante es el FMI. El Fondo no solo por lo anterior, por
lo evidente, esto es recaudo más de lo que gasto, sino que ahí
juega un componente de inflación inercial. Todos saben que la
inflación está en estos niveles sin que todavía tarifas y tipo de
cambio, que es lo acordado con el FMI, hayan comenzado a operar. La
devaluación esta acentuándose un poco, pero todavía está lejos de
lo previsto en el acuerdo y las tarifas se vienen, todavía no
vinieron. Tenemos está inflación sin eso. Como los formadores de
precios saben que eso se viene, incluyen anticipadamente un elemento
de inflación por esa expectativa.

No
es una expectativa psicológica. Es el cálculo esperado que hace un
empresario de lo que va a ocurrir con la tasa de inflación. Hay
veces que es pura ganancia, pero hay veces que eso es tan claro en
movimientos muy nítidos de lo que va suceder en la economía. Si se
tiene un acuerdo con el FMI que dice que se van a subir las tarifas y
la tasa de devaluación tiene que aumentar, hay un piso de la
inflación, que más allá de lo que ocurra con los alimentos o con
otras cosas, ya está elevado. Otras causas que siempre incidieran
sobre la inflación como costos y demandas.

PdI:
¿Emisión monetaria?

CK: La
emisión monetaria está en espera, no está afectando este momento.
Es como la inercial, es la que se viene. El grueso de la emisión es
para el segundo semestre. Se parece al tipo de cambio y se parece a
las tarifas. Tenemos el acuerdo con el FMI más inflacionario de la
historia, porque incluye todos los elementos para hacer que los
precios se desborden por completo. Este drama que estamos viviendo
con la inflación tiene una estrecha conexión directa con lo
acordado con el FMI. Es un elemento hasta cierto punto novedoso.
Siempre se decía que si había un acuerdo con el FMI iba a haber
recesión, pobreza;  pero pocas veces se conectaba tan
estrechamente un acuerdo con el FMI con una disparada de la inflación
como la que está ocurriendo ahora.

PdI:
Golfajn dijo que no le importaban tanto el objetivo de inflación del
acuerdo como el cumplimiento de las metas pautadas ¿A qué está
apostando el FMI?

CK: La
pregunta nos lleva a cuestionarnos qué está buscando el FMI con
metas que ellos mismos saben que no se van a cumplir y que van a
tener que revisarlas ¿Cuál es la estrategia del FMI, qué es lo que
está buscando a mediano plazo? Creo que el FMI está mirando mucho
más allá del bienio de este gobierno. Están decididos a un ajuste
pleno, estructural. Un ajuste que van a ir haciéndolo de a 
poquito desde ahora con la revisión de metas, pero ellos lo tienen
pensado para el próximo gobierno. Ajuste que incluye una fuerte
caída del déficit fiscal, fuerte ajuste a las jubilaciones. Además,
hay informes muy detallados internos del FMI que dicen que en la
Argentina hay mucha gente jubilada con haberes muy altos, porque
comparan la masa de jubilados con la masa de la población. Si toda
la población está en situación de miseria, los jubilados
parecerían privilegiados. Como la gran novedad es el empleo pobre y
hay jubilaciones que no son de pobreza, el FMI reclama que todas las
jubilaciones deben tener niveles de pobreza.

Lo
otro es la reforma laboral. Ellos en estos dos años la van a ir
tanteando. Por ejemplo, lo que Larreta quiere hacer con los colegios
secundarios, que tengan prácticas laborales en horario de clases. O
esta idea de que se permita extender la edad de retiro para los
jubilados. Pero eso serían pequeñas medidas.

La
gran reforma laboral es la que están pensando para después. La
estrategia de ellos es una reforma estructural en el próximo
gobierno de derecha y un trabajo sucio en el gobierno de Fernández.
El trabajo sucio se hace a través de la inflación. La principal
función que tiene la inflación es desmoralizar a la población, es
generar una situación de agobio, de desesperación, de angustia, de
sin salida, que la Argentina ya experimentó por lo menos dos veces.
En un momento se desborda todo y hay un clamor general  que
hagan lo que hagan para parar esto. Eso es lo que está, a propósito,
ejecutando el Fondo Monetario.

Por
eso dejan correr la inflación apostando a crear un escenario
“Alfonsín” de inflación espiralizada. Hay que recordar que el
FMI se especializa en acogotar gobiernos
de origen progresista. Antes de la convertibilidad, los primeros dos
años de Menem, fueron de híper “a pleno”. Crear esos momentos
donde después viene el ajuste. El plan del FMI es un plan de ajuste
combinado con un nuevo modelo económico.

Por
eso están discutiendo ya la dolarización. No porque la dolarización
vaya a ser el plan. Ellos están viendo  alternativas. La
dolarización tiene muchos problemas, muchísimos para ser
implementada. De hecho, hasta ahora los elementos de inviabilidad son
tan grandes que es difícil imaginarla. Pero ellos a través de eso
van imaginando una dolarización plena, una dolarización a medias,
una reforma monetaria que se aproxime, un cambio con bonos de los
depósitos. Muchas cosas. Todo tiene muchos problemas. Cualquiera de
esos planes: Bonex, dolarización, convertibilidad. Todo eso requiere
un momento dramático de hiperinflación previa, sino es imposible.
Es un problema político. Tenés que tener una inflación de tres
dígitos, una desesperación general, una desarticulación de la
sociedad, un colapso de los partidos visualizados como responsables.
De ahí el camino abierto.

El
plan del FMI es un plan estratégico conectado a un nuevo modelo
económico. A una nueva política económica ultra regresiva, cuya
forma todavía se está elaborando. Ellos apuestan a eso. Un elemento
clave de eso es la preparación del escenario ideológico dominado
por los economistas de derecha. En la Argentina se está recreando
ese dominio prácticamente total en los medios de comunicación de
los economistas de derecha, que fijan la agenda, fijan los temas y
recrean todos los mitos del neoliberalismo. Lugares comunes que se
repiten. Por ejemplo, que en la Argentina sólo el agro es
productivo, y todo el resto de la sociedad vive a costa de lo que
genera el agro. Somos todos parásitos, pero hay un solo sector que
es el que realmente crea riqueza. Es un argumento absurdo porque en
el agro están los rentistas que no hacen nada, el dueño de la
tierra es el prototipo de parasito.

Tienen
que crear un mito. Tienen que crear una ilusión, no te pueden decir
que la minería destruye al medio ambiente, no te pueden decir que la
apertura importadora destruye la industria. Además, sobre todo
porque hay un antecedente relativamente fresco de Menem y la
convertibilidad. Lo que tienen que volver es a la ilusión de que la
Argentina fue maravillosa en el siglo XIX, que el agro es el motor de
la economía. En el agro están los rentistas que no hacen un soto de
la mañana hasta la noche, y que después compran con el dinero de la
soja los departamentos de Puerto Madero. Ese es el emblema de la
gente productiva.

O
el mito que la Argentina es un país agobiado por  impuestos. La
Argentina es un país estructurado en torno al IVA, un impuesto
regresivo y al consumo. Es una ideología que el gobierno convalida
por simple inacción. El gobierno no dice nada. Tiene a sus agentes:
la derecha, el ministro Domínguez. El agronegocio tiene directamente
su hombre dentro del gobierno. El gobierno entró básicamente en la
nada. Esa nada es esto, que siga la inflación, es ese trabajo sucio,
es ese periodo de preparación del próximo modelo.

Por
eso, a la pregunta tuya de qué está haciendo el FMI. Al FMI le
interesa más seguir la meta, ir asfixiando un poquito, volver a
renegociar. En realidad le interesa desgastar, garantizar un gobierno
de derecha y ahí descargar un ajuste con un nuevo gobierno de
derecha. Por lo cual no hay que sorprenderse de nada. Si aprueban, si
no aprueban, si cambian, si no cambian. Cada revisión puede ser una
sorpresa. Pueden decir que está bien una meta que no se cumplió,
pueden decir que está mal una meta que se cumplió. La apuesta de
ellos no es esta. La apuesta de ellos es lo que se viene. Estoy hay
que tenerlo bien presente para saber las cartas que está jugando
nuestro principal enemigo que es el Fondo.

PdI:
¿Podés explicarnos en qué consisten los “criterios de ejecución”
que revisara la próxima auditoría del FMI?

CK: Para
simplificarlo hay tres metas importantes. Las otras son pura
hipocresía. La inflación es una meta y en realidad ellos quieren
que se desborde la inflación.

Lo
que a ellos le interesa son tres cosas concretas. La primera es el
déficit fiscal, que al principio iba a ser de 3,3%, al final es del
2,5%.  Lo llamativo hasta ahora- que viene la misión del Fondo-
es que se sobre cumplió la meta.

PdI:
¿Hicieron una trampa contable con rentas de la propiedad?

CK: No
quiero decir mucho esto, porque el año pasado hicieron lo mismo. Es
muy fácil en el primer trimestre sobrecumplir porque se subejecutan
los presupuestos. Pero más allá de lo que estén haciendo en el
plano contable, lo que no cabe duda de que esto es el ajuste. Están
recaudando más de lo que gastan y lo hacen simplemente para bancar
el ajuste. Cuando ellos te dicen “estamos
sobre cumpliendo
”,
quiere decir “estamos
ajustando
”.
No hay ningún misterio. Va a venir el FMI y va a decir “muy
bien sigan por este camino”.

El
segundo tema es la emisión. Ahí los números todavía no te dicen
nada. Porque el objetivo de corte de emisión es brutal. El acuerdo
de emisión es bajarla al 1%. Ellos tienen metas de 1%, 0,6%, 0%.
Veníamos del 3,7% en 2021. Era el gran instrumento de compensación
a fin de año. Por ejemplo, perdían las elecciones y con emisión
podían lanzar planes sociales.

A
partir de agosto hay que ver, porque la emisión es un cronograma
anual, vos podes no emitir ahora y emitir todo después. No cabe duda
que hay un compromiso y el cumplimiento de ese compromiso tiene
efectos de restringir el crecimiento. Esto es lo más importante.
Cuanto más se cumpla eso, más hay que subir la tasa de interés.
Básicamente eso se hace subiendo la tasa de interés para que sea
positiva. El problema es que la inflación se ha desbordado un tanto.
Si vos haces una carrera inflación, tasas de interés, la economía
se descontrola. Con lo cual tampoco están logrando una tasa de
interés positiva. Ahí hay una incógnita.

El
tercer compromiso son las reservas. Ellos tienen que acumular 5.000
millones de dólares este año. Tampoco está claro porque hasta dos
meses más, hasta julio, es que se produce el ingreso de las divisas
de la exportación. Ahora está entrando, este es el momento en que
tienen que acumular las reservas. Si las acumularán o no, no lo
sabemos. Pero como tienen que acumular, ya están vendiendo menos
dólares y eso afecta los pedidos de importación y afecta la tasa de
crecimiento.

Al
comprar, no venden los dólares suficientes para que los importadores
abastezcan. Acá la gran pregunta es cómo esto va a afectar la tasa
de la tasa de crecimiento.  Porque hubo 10% de caída, 10% de
recuperación y este año todavía sigue la tasa de crecimiento 
ascendente, todavía no está cayendo. Pero la tasa de interés
positiva, políticas contractivas y acumulación de reservas 
van a afectar la tasa de crecimiento en algún momento.

PdI:
¿Qué nos podes decir del déficit cuasi fiscal?

CK: Ellos
dicen: “yo
sigo incrementando las Leliqs, a través de este sistema, yo voy
endeudando al Estado en pesos, el endeudamiento en pesos me permite
soslayar el endeudamiento en dólares y de esa forma tengo algo
virtuoso, que es que yo aseguro el crédito en el mercado local”.

Lo
que ese argumento no dice es que un endeudamiento en pesos a esta
tasa de interés es en general una bola de nieve especulativa con las
Leliqs. Ya lo hemos visto con las Lebacs en los años anteriores. Esa
bola de nieve hace que los bancos se dediquen a tomar depósitos y a
prestar al Estado. Le prestan al Estado, el Estado les paga una tasa
que tiene que estar por encima de la tasa de interés. Es un círculo
perverso que impide destinar el crédito a la producción, a los
servicios.

Los
fondos de inversión vuelven a especular. Probablemente, después de
lo que pasó la vez pasada, en un país que tarde o temprano vuelve a
caer en default, sean más cautos. No hay un ingreso de capital
golondrina. En la medida que ese circuito empiece a fallar, se sabe
que puede haber una tensión cambiaria. Todo eso lo vamos a saber en
el segundo semestre. Son incógnitas para el segundo semestre.
Entonces van a dejar de entrar las divisas de la exportación, hay
que hacer la emisión monetaria, hay que subir las tasas de interés,
vamos a ver lo que pasa. Son cuestiones de coyuntura que vamos a ver
cómo se desarrollan.

PdI: ¿Qué
importancia le ves a la actual polémica sobre el aumento de las
tarifas?

CK: Hay
que preguntarse si ya no está inviabilizado todo.  En la medida
que se suscribió un compromiso que es violado por la propia dinámica
de dos factores, el precio internacional de la energía y la tasa de
inflación interna. Eso hace que el precio de las tarifas, cualquiera
sea su acuerdo, se descontrole.

Hay
que acordarse que inicialmente habían dicho que iba a haber un
aumento del 20%, ahora es del 40% para todos.  Iba a ser para el
10% más rico, ahora es para el grueso de la población. Hay además
sectores que están ahí cerca de la línea de la pobreza, que no
caen en la pobreza porque tienen una tarifa baja. Si hay un pequeño
aumento de tarifas hace que ese hombre caiga en la pobreza. Además,
la mitad de las tarifas son impuestos. Esa es otra vía de pagar la
deuda externa.

El
aumento de las tarifas es siempre perverso, porque nunca sabemos las
ganancias de las empresas. Lo que sigue siendo un gran misterio.
Están ahí, como si nada, con unos balances que por momentos nadie
entiende, con una gran toma de deuda, libros cerrados.

Pero
el punto clave es que cualquier acuerdo de tarifas con el Fondo
Monetario está destruido por dos factores. La Argentina importa gas
licuado, cuyo precio se ha desbordado y cualquiera sea el ajuste que
se haga ahora, con una tasa de inflación que está entre un 50% y el
70%, ¿cuánto tenés que ajustar las tarifas para alcanzarla?
Siempre van a quedar formalmente retrasadas y siempre van a requerir
otro ajuste.

Con
lo cual volvemos al principio de todo. El FMI no apuesta a lo que va
a suceder en los próximos dos años, quiere llegar con las tarifas
lo más ajustadas posibles. El próximo gobierno tiene que empezar
con un gran tarifazo. Por eso te decía que hay un escenario
“Alfonsín”, pero también puede haber un escenario “Menem”.
Que suba el próximo gobierno y como Macri, empiece con un tarifazo
brutal. El FMI piensa en eso todo el tiempo, en el próximo modelo.

PdI:
¿Qué relación hay entre el pago de la deuda y la crisis política?

CK: Es
una relación bastante evidente. El grueso del Frente para Todos votó
el acuerdo tapándose la nariz. Hubo mucho descontento porque el
acuerdo al final fue mucho peor del previsto y de lo que  Guzmán
les había prometido que iba a ocurrir. Pero el problema es que
pasado un mes o dos de ese acontecimiento, Máximo no dice nada y el
kirchnerismo no está ofreciendo una alternativa económica. Hay una
crisis política. Se están peleando mucho, hay muchas exigencias de
renuncia, pero nadie tiene ni la menor idea de cuál sería el plan
económico alternativo de la corriente cristinista ¿En qué se
diferenciaría del plan de Alberto?  Simplemente no se sabe. Es
un silencio absoluto. O no tienen otro plan, o no se atreven a
decirlo.

Entonces
lo único que hay son argumentos en general de resignación, que
aumentan la crisis política. El argumento “la
relación de fuerzas no da para otra cosa”
,
omitiendo que la relación de fuerzas se construye, no es algo que
llega del cielo. O, “fue
el mejor acuerdo posible, no se podía hacer otra cosa”
,
o ilusiones “vamos
a hacer un proyecto impositivo progresista con el acuerdo

“dentro
del acuerdo vamos a hacer medidas progresistas
”,
o el suspiro por el pasado, “tendríamos
que haber pateado el tablero hace dos años, no lo hicimos”
,
dentro de dos años van a decir que tendrían que patear el tablero
ahora.

Lo
único novedoso es el proyecto de crear un fondo para pagar la deuda
con los fondos que se fugaron del país. Ellos dicen que, de los 400
mil millones de dólares que se calculan de fondos fugados se pueden,
con cierta celeridad, recuperar 20.000, que serían la mitad de los
45.000.

Lo
primero que hay que decir es que hablan de un problema real. La
ventaja que tiene esto es que efectivamente la deuda es el resultado
de la fuga de capital. Los capitales en el exterior son 360.000, de
los cuales estarían declarados 70,000. Quedarían unos 300 mil.
Otros llevan esa cantidad a un poco más. Lo importante es que hay
casi un PBI argentino en fuga de capital afuera y que la deuda
argentina es el resultado de la fuga de capital.

¿Cuáles
son los problemas de este proyecto? Primero, si quiero recuperar
fondos fugados, antes que todo, tengo que frenar la fuga. Antes de ir
a buscar lo que ya se fue, le tengo que poner un límite a lo que se
sigue yendo. En los últimos tres años, hubo una balanza
superavitaria: 16.000, 12.000, 14.000 dólares y en las reservas no
hay nada. Todo lo que entró, salió. No es que Argentina tuvo un
boom económico en el que todo su excedente de divisas tuvo que
destinarlo a la compra de insumos productivos. En tres años hemos
tenido una fuga de capital enorme, ¿voy a buscar afuera lo que se va
todos los días?

El
segundo problema que yo veo del proyecto es que, antes de investigar
el capital afuera fugado y no declarado, yo ya tengo hecha una
investigación interna de la operación de 20.000 millones de dólares
que salieron en el informe del Banco Central que se destinó como
fuga de capital de los 45.500 millones que Macri contrajo con el FMI.
El Banco Central ya tiene el informe, cantidad, personas y empresas.
Son 100 empresas.

O
sea, que los 20.000 que ellos dicen que empezarían a buscar están
acá con nombre y apellido. Con lo cual es sumamente sencillo: si yo
quiero hacer eso lo puedo hacer mañana, no necesitan un proyecto
para discutir en el Parlamento, que necesitan que se lo aprueben ¿Por
qué no se hace lo obvio? Hay una investigación última, muy buena,
que estudió a las 16 familias más ricas del país y demostró que
15 están involucradas en la fuga de capitales. Es el establishment
que tiene lazos muy estrechos no sólo con Macri, sino con el
gobierno actual. Entre los nombres que aparecían ahí, incluso los
nombres que aparecían en el informe del Banco Central hay muchos
amigos del gobierno actual. Por esa razón Guzmán cajoneó ese
informe.

¿Qué
hay de interesante en el proyecto de los senadores? Primero que
visibiliza un problema, nos permitiría incorporar ese tema como
campaña central, la lucha contra la deuda como fuga de capital y
sobre todo hay un elemento clave, y es que el proyecto incluye el
levantamiento del secreto bancario, digital y bursátil. Ahora hay un
gran lobby sobre los senadores para que saquen ese artículo. Si
sacan ese artículo ese proyecto es nada. Si se aprueba es un
elemento clave, ya que es el elemento que falta para convertir los
20.000 millones en un hecho judicial nítido. Porque ya se sabe, pero
una cosa es que se sepa por una versión periodística, y otra cosa
es que se levante el secreto bancario.

Por
lo que hay que mirar los elementos de interés que tiene esto. Me
parece que para evitar enceguecerse, por lo menos yo lo veo así en
la izquierda, nosotros tenemos que poner atención a veces en ciertos
elementos de proyectos, del peronismo o quién sea, que nos son
útiles para nuestra propia campaña. Combinar la crítica que yo he
formulado, la he planteado nítidamente, con elementos que serían
útiles para la agitación y la campaña política que desarrollamos
nosotros.

PdI: ¿Qué
opinas del pedido de Cristina al embajador Stanley para que los
yanquis colaboren en identificar capitales no declarados de
argentinos en el exterior?

CK: El
proyecto vino junto con el momento en que Cristina se reúne con el
embajador Stanley y ahora con la comandante del Pentágono. Ese es el
camino que no llega a ningún lado.

El
70% de los capitales fugados en el exterior están depositados en los
Estados Unidos. La Argentina tiene convenios de compartir información
impositiva con centenares de países, menos con Estados Unidos. A
diferencia de Italia, no es que les pedís una información y te la
dan. Tiene que pasar por la autorización del Departamento de Estado.
Darle información a Cristina sobre un capital fugado es lo último
que van ha hacer Estados y el FMI. Las empresas norteamericanas en la
Argentina hacen lobby, cada vez que quieren, contra los Precios
Cuidados.

Esto
recrea todos los problemas que han llevado al gobierno al pantano
actual. Porque ellos durante dos años estuvieron negociando el
acuerdo con el Fondo, primero con la expectativa de que le iban a
condonar la deuda, después con la expectativa de que iban a hacer
una quita de la deuda, después que iban a hacer una conversión de
la deuda por razones climáticas, después que le iban a sacar la
sobretasa que hay sobre el pago de la deuda. El FMI no hizo nada.
Ahora Cristina vuelve a lo mismo, a la expectativa de que Estados va
a colaborar con el FMI, como si el FMI no fuera Estados Unidos. Es un
camino que nos conduce al pantano actual.

PdI: Fernández
y Guzmán hablan de que si crecemos se va a poder pagar la deuda sin
ajustar, ¿qué opinas?

CK: Esto
lo dijeron el año pasado. Lo dijeron cuando perdieron las elecciones
por haber ajustado. El año pasado se creció mucho y perdieron las
elecciones porque a pesar de crecer, ajustaron. Con lo cual no se ve
muy bien en qué se basa ese racionamiento. Si ellos mismos ya
experimentaron que se puede crecer y no hay derrame.

Además,
la pregunta es a qué tasa de crecimiento habría que sostener la
economía para pagar con crecimiento. Cuando se crece la recaudación
es muy elevada. Pero Guzmán lo dijo con una tasa de crecimiento del
10%. Obviamente la Argentina no crece al 10%, sino al 4%. Con la tasa
que prevén en el acuerdo con el Fondo hay una pauta de crecimiento
descendente. Pasan del 3,5%, al 3%-  2,5%.  O sea, si la
pauta de crecimiento acordada va bajando, como voy a pagar una deuda
con crecimiento, si la tasa de crecimiento baja y cuando se pudo
tener un ingreso muy grande era porque  era dos o tres veces más
grande. No tiene lógica. No se puede generalizar a futuro ese
cálculo que hizo para el año pasado y además, la tasa de
crecimiento es una gran incógnita que está muy atenazada. Todo
indica que la tasa de crecimiento tiene que caer.

Por
eso, en el acuerdo que firmaron con el Fondo baja. Porque si tengo
tasas de interés positivas, tengo que aumentar las reservas para
pagar al Fondo. Faltan dólares, que son los que empujan el producto
bruto industrial y hay tasas de interés positivas que son las que
desvían el capital de inversión al mercado financiero ¿Por dónde
vendría ese crecimiento?

Es
un argumento que se desmiente a sí mismo. No sólo es un argumento
inmoral. Es inmoral, porque no dice “mi
pauta de crecimiento de la ocupación, de mejora salarial, es este, y
en función de esto yo hago pagos”
.
Al contrario, se hacen pagos y la variable son los parámetros
sociales. Es el mundo a favor de los capitalistas, pero además es
inconsistente, no se ve de donde saldría el dinero para pagar con
crecimiento.

PdI:
¿Qué impacto tiene la guerra de Ucrania sobre la Argentina?

CK: A
mí me da la impresión que estamos viviendo el mundo al revés, por
primera vez en mucho tiempo en la Argentina. Porque tradicionalmente
había una idea de que en los momentos de guerra y gran desastre
mundial eran momentos en que la economía argentina encontraba su
gran nicho para desenvolverse. Por ejemplo la II Guerra, el gobierno
de Perón. Prácticamente el pensamiento económico argentino estuvo
forjado por esta idea de que era el país que aprovechaba el aumento
general de los precios de las exportaciones, para tener un ingreso
que no tenía el resto y empujar la economía en un círculo
virtuoso.

Por
primera vez en mucho tiempo vivimos un mundo al revés, donde la
desgracia económica del mundo, pasa a ser también una desgracia
económica de la Argentina. Esto es así simplemente porque la
derecha ha impuesto sus parámetros económicos al pensamiento
social. Ahora no es el capital financiero internacional el que genera
esta situación. La guerra de Ucrania es una desgracia económica
para la Argentina, porque los precios de las exportaciones se
trasladan automáticamente a los precios de los alimentos en la
Argentina. Lo que se rompió es el divorcio que generaban las
retenciones y el comercio exterior en manos del Estado.

Es
por el agrobusiness,
los grupos exportadores. El peso de ese grupo ha hecho que lo que se
hacía tradicionalmente en la Argentina, que era subir las
retenciones, ahora sea palabra prohibida. El sector
del agrobusiness al
impedir las retenciones y al impedir el control del comercio exterior
acaparan los dólares de la exportación y traslada los precios
internacionales, a los precios internos. En la Argentina, ni el
Estado tiene los recursos para empujar la industrialización, ni la
población es favorecida con precios bajos de los alimentos. La
Argentina pasa a ser un país afectado como si nosotros importáramos
alimentos. Es como si la Argentina fuera Egipto, en vez de ser el
granero del mundo, es un país que importa. Cuando se dice “tenemos
que exportar para tener dólares”
,
¿para qué?, ¿qué beneficio tiene el país?

Antes
se favorecía la industrialización y lo económico de los alimentos.
En las condiciones actuales, exportar y generar dólares es una
desgracia, no es un beneficio, porque cuanto más exportó y más
dólares genero, más inflación tengo, más pobreza tengo, más
miseria tengo.

El
escenario internacional es una desgracia para la Argentina, porque
con el tractorazo se ha impuesto una especie de inhibición a hablar
de las retenciones, después de lo de Vicentín está prohibido
hablar de la nacionalización del comercio exterior. Con el mito de
que el control de precios no sirve porque el mercado es más
eficiente, la derecha quiere derogar la ley de abastecimiento, cuando
se ha demostrado que lo que es ineficiente es la ausencia del control
de precios. Lo que hay acá es descontrol de precios y hay una
anarquía del mercado,  hay un despotismo del mercado. No es
cierto que ha fracasado el control de precios, lo que ha fracasado es
el mercado, no el control de precios.

Frente
a todo esto, el gobierno no hace nada. Tiene dos actitudes, o cae en
la pasividad. Feletti dice que no hace “milagros”, hace
una declaración. Al secretario de Comercio los precios le explotan y
no se sabe. Cuando se reúne con los formadores de precios parecen un
chiste esas reuniones: van, dicen cualquier cosa y mientras están en
la reunión van mandando las nuevas listas. O combina su impotencia
con las promesas. Ahora la promesa de una ley de renta inesperada.
Dicen que como el 3% de la empresas, que son 100 empresas, tuvo una
renta de 200.000 millones de pesos, le vamos a hacer un impuesto para
esas empresas y ahí, el Estado tendrá una recurso adicional para
paliar estas situaciones.

El
primer problema es que esto no se hace. Ellos dicen que es como la
fuga de capitales. La inflación es ahora, ellos frente a la
inflación actual, dicen que van a hacer algo mañana. Este mes 6%,
el otro mes 7%. Este proyecto va al Congreso, tiene que ser aprobado.
Si es aprobado tiene que tener la suerte que un juez no lo vete. Si
tiene la suerte de que ningún juez lo vete, tiene que tener la
suerte de que los capitalistas paguen. Mientras tanto la inflación
ya fue. Es tan inútil que hasta el FMI dijo que estaba bien. Hace
más ruido, distrae.

El
principal problema que tiene es que no sustituye las retenciones.
Supongamos que lo aprueban. Hay un ingreso adicional. Pero este
impuesto no incide sobre los precios internos. Con lo cual vas a
tener un ingreso adicional con ingresos ya licuados. Con las
retenciones inmediatamente planchas el precio. No permite
contrarrestar el problema dramático que es la inflación.

Como
en el caso anterior, no hay que pisar el palito embarcándonos en
discusiones inútiles. Muy bien, renta inesperada quieren hacerlo
magnífico, hagámoslo, mientras tanto retenciones y control de
precios ya. Si tiene cosas positivas lo voto, no hay problema, pero a
cambio de eso te planteó hagamos un control de precios y retenciones
mañana.

PdI:
¿Qué pasa si no pagamos la deuda?

CK: Una
pregunta clásica. Acá han aparecido nuevas falacias, que se suman a
todas las que ya conocemos. La más novedosa es la que dice que si no
pagamos nos caemos fuera del mundo porque el FMI, a diferencia de un
banco privado, es un organismo de todo el mundo. Entonces, si no
pagamos nos pelearíamos con Estados Unidos, con China, con Rusia,
con Brasil; no es que nos pelearíamos con el Morgan Stanley. Esto es
una falacia porque cuando Trump decidió otorgarle el crédito a
Macri no llamó por teléfono a Putin, a Xi Jinping, ni a Merkel.
Agarró, llamó por teléfono y listo. No es que el FMI para tomar
sus decisiones reúne a un consenso de países. Al FMI lo maneja
Estados Unidos. Así como te da un crédito, así como te pide el
doble. No es que nos pelearíamos con el mundo, nos pelearíamos con
Estados Unidos. Este es el problema.

Además,
no hay un default con el Fondo. Esta es otra falacia. Yo puedo entrar
en default con  un banco, porque no le pago. Pero el Fondo es un
organismo que nunca tiene default, porque renegocia permanentemente
sus contratos. Si Argentina no le paga al Fondo, lo que haría es
colocarle un problema único en su historia, que es que tiene el 61%
de su deuda concentrada en un país. El Fondo tendría que
explicarles a sus socios. Es ridículo decir que Rusia se pelearía
con la Argentina en plena guerra de Ucrania. En un mundo llenó de
tensiones como nunca, ¿en ese mundo de tensiones, todos van a
abandonar sus tensiones para hacer una causa común para enfrentar a
la Argentina? Es un pensamiento semi colonial.

En
vez de decir “bueno,
hay una tensión en el mundo, la Argentina es un país periférico,
hay que ver cómo aprovecha los nichos que hay para posicionarse
mejor
”.
Si yo no pago la deuda, este es el mejor escenario en muchos años
para tener una política soberana. No estamos en un momento de gran
solidez en el mundo. No es el momento de la unipolaridad de Bush
atacando a Irak. Es el momento más favorable para tener políticas
soberanas.

Es
el chantaje de siempre. Nos hacen discutir al revés. En vez de
discutir qué pasa si pagamos, qué es lo que ocurre; nos hacen
discutir una hipótesis, que ocurriría sí no pagamos. En general
uno discute, sí yo pago va a pasar tal cosa, sí yo no pago es un
razonamiento condicional. Primero discutamos qué pasa si pago, eso
sabemos, el otro está abierto a muchas hipótesis.

Además,
no toma en cuenta que, en este escenario internacional de post
pandemia, de sobre endeudamiento,  nuevamente el problema de la
deuda se está internacionalizando. Sri Lanka entró en cesación de
pagos la semana pasada. No es que la Argentina sería un caso único 
en un mundo donde las finanzas están muy bien. Para nada es el
momento de retomar una política soberana contra el FMI.

PdI: ¿Qué
balance haces de las movilizaciones convocadas por el FIT-U, el
espacio de la Autoconvocatoria y otras organizaciones?

CK: La
Autoconvocatoria y el FIT-U han tenido una actitud muy meritoria
porque han resucitado la bandera de la deuda. La resistencia al Fondo
es un planteo que tiene muchas raíces históricas en la Argentina.
No es que uno llega con una consigna descabellada. La Argentina tiene
una historia de lucha contra la deuda. Es oportuno que lo haga la
izquierda, frente a la actitud de agachar la cabeza que tienen muchos
que históricamente tuvieron la bandera de la deuda en sus manos. 
Yo creo que, como en muchas cosas, la izquierda está cumpliendo un
papel frente a los que arrían las banderas tradicionales.

Me
parece clave que la izquierda se mantenga firme, pero que siga
explorando oportunidades para ampliar el espacio. Yo no creo que
nosotros tengamos que autorestringirnos a movilizaciones, que son muy
numerosas, son muy masivas, son muy importantes, pero que todavía
tienen mucho espacio para incorporar. Tenemos que tener una política
inteligente, de convocatoria permanente a todos los sectores del
kirchnerismo crítico para que se sumen al campo de lucha. Esto tiene
que ser un objetivo para transformar esto en una lucha nacional. 

PdI:
¿Qué decís sobre los dichos de Cristina acerca de que el
capitalismo es el sistema más eficiente y eficaz?

CK: Yo
creo que es una afirmación un poco curiosa en estos momentos. Porque
en tan pocas oportunidades se ha visto en forma tan visible la cara
brutal del capitalismo, como un sistema de miseria y sufrimiento como
en los dos últimos años.

Primero
tuvimos dos años de pandemia, en donde el Covid fue una calamidad
natural potenciada por el capitalismo y fue una advertencia de lo que
puede ocurrir bajo el capitalismo, si las alarmas sobre el cambio
climático terminan transformándose en un desastre general. El
capitalismo es este desastre que se está gestando y que hemos tenido
una advertencia, con lo cual alabar al capitalismo.

Hemos
tenido dos años de precariedad laboral, teletrabajo, incremento de
la tasa de explotación. Ahora, a la salida de la pandemia, una nueva
crisis, con una tasa de inflación inédita en los últimos 30 o 40
años, con un shock de oferta en toda la cadena global de valor muy
inédita, cuyos efectos de desarticulación de la actividad
productiva son por ahora desconocidos, pero potencialmente muy
explosivos. 

Sobre
todo una explosión de la desigualdad. El 10% más rico que se lleva
el 52% del ingreso total. Los diez hombres más ricos del mundo que
duplicaron su fortuna. Este protagonismo que tienen Elon Musk, Jeff
Bezos, Bill Gates, Mark Zuckerberg. Una especie de plutocracia que
está haciendo una ostentación de riqueza con un nivel de impudicia
nunca visto.  La idea de que con el capitalismo ganamos todos, 
es una idea que no se condice con la realidad.

Más
bien nos obliga a pensar en lo opuesto. En construir otra sociedad,
una sociedad de democracia, de cooperación, de solidaridad. Un
sistema con otros pilares cuyo sentido históricamente ha sido la
bandera del socialismo y sigue siendo la bandera del socialismo. Esa
es mi conclusión.

Fuente: https://periodismodeizquierda.com/voces-contra-el-fmi-el-fondo-esta-decidido-a-hacer-un-ajuste-estructural-del-pais-senalo-katz/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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