Politics

El mundo puede detener ya la fuga de capitales, si quiere – Rebelion

Fuga de capitales

La fuga de capitales está muy
extendida, y los países ricos en recursos son los más vulnerables. La
«subfacturación» de las exportaciones y la malversación de los ingresos de
exportación de las empresas mineras estatales han sido fundamentales para esta
apropiación de la riqueza.

La fuga de capitales se ve favorecida
no solo por las condiciones nacionales, sino también por los facilitadores
transnacionales. En el ámbito internacional, la fuga de capitales cuenta con la
ayuda de instituciones y profesionales que la facilitan, como banqueros,
abogados, contables y consultores.

El capital debería fluir hacia las
inversiones que producen más beneficios. Pero la teoría económica sugiere que
obtener más depende de la apropiación de lo que los economistas llaman
«rentas». Estas rentas pueden asegurarse por muchos medios, legales o no.

Los países en desarrollo,
especialmente las economías ricas en recursos, suelen ser más susceptibles de
abuso. La riqueza compra poder e influencia, lo que permite una mayor
acumulación. Así, en el mundo real, la dotación de recursos naturales se
convierte en una maldición, no en una bendición.

Desde la década de los 90, el sexto
Artículo de Asociación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que autoriza
los controles de capital nacionales, ha sido «reinterpretado con flexibilidad»
por la dirección y el personal. En lugar de proteger las economías nacionales,
han facilitado los flujos de capital transfronterizos y su fuga.

Para colmo de males, sus defensores
afirman, falsamente, que de este modo fluirá más capital hacia los países en
desarrollo, en lugar de salir de ellos. Después de todo, la teoría económica
convencional insiste en que el capital fluye de los países «ricos en capital» a
los «pobres en capital».

La realidad de que el capital fluye
«hacia arriba», es decir, hacia los países ricos, un hecho que pone de
manifiesto que los libros de texto de economía convencionales engañan. Está
claro que el mundo real es muy diferente del que esos economistas teorizan que
debería existir.

Permitir las
salidas ilícitas

No es de extrañar que los ricos,
especialmente los corruptos, quieran mantener sus activos en el extranjero,
fuera del alcance de las autoridades nacionales y de sus rivales. Como esa
riqueza se ha adquirido a menudo de forma ilícita, los propietarios quieren
protegerse de la investigación, el enjuiciamiento y la expropiación.La
fuga de capitales es posible gracias a las redes financieras transnacionales
con una influencia considerable. En ellas participan bancos e instituciones
financieras mundiales, auditores y empresas de contabilidad, abogados fiscales
y empresas de consultoría de alquiler. Junto con los ejecutivos de las empresas
y los funcionarios del gobierno.

Todo ellos facilitan la fuga de
capitales y comparten el botín.

Con los Estados y los mercados a su
disposición, las redes financieras transnacionales superan con éxito las
limitaciones nacionales. También se abusa de las prerrogativas de la soberanía
nacional para ocultar sus transacciones y operaciones de la vigilancia.

La fuga de capitales se ve facilitada,
e incluso incentivada, por los entornos nacionales que permiten a los ricos
esconder subrepticiamente sus activos financieros en el extranjero. En lugar de
ayudar a los países en desarrollo a proteger sus escasos activos, las
instituciones financieras internacionales han facilitado, cuando no agravado,
la hemorragia.

Las élites influyen en la ley y en su
aplicación, normalmente mediante el empleo de profesionales y legisladores
amigos. Al fin y al cabo, las leyes y los gobiernos no son ni imparciales ni
eficientes, sino que son constantemente remodelados por influencias, a menudo
relacionadas con la riqueza. Por lo tanto, algunas actividades y riquezas
ilícitas pueden ser ilegales mientras que otras pueden no serlo.

Las jurisdicciones legales nacionales
se han modificado para facilitar los flujos transfronterizos. Las reglas,
normas y prácticas se han modificado para ocultar las transferencias de riqueza
de las autoridades, normas y reglamentos nacionales e internacionales. De ahí
que las dotaciones de recursos naturales permitan especialmente la fuga de
capitales.

Estas salidas pueden ser incluso
triplemente ilícitas,  en cuanto al modo de adquisición, la ocultación a
las autoridades fiscales y la transferencia transfronteriza.

Pero no todo el capital en fuga
transferido ilícitamente es adquirido ilícitamente. Por el contrario, la
riqueza obtenida ilícitamente si es “blanqueada” antes de ser transferida
legalmente al extranjero, no se considera fuga de capitales.

Una parte de la fuga de capitales
consiste en una riqueza adquirida legalmente y transferida de forma ilícita al
extranjero. Esto puede declararse como pagos relacionados con el comercio en la
cuenta corriente, que no signifiquen transferencias en la cuenta de capital. De
este modo, pueden eludir, o incluso contravenir, los controles de capital y la
normativa sobre divisas.

Se esfuerzan por eludir la detección,
el enjuiciamiento, los litigios, las multas, los cargos y los impuestos de las
distintas autoridades fiscales. Las salidas ilícitas de divisas transferidas en
secreto al extranjero y no registradas en las cuentas nacionales oficiales
pueden no considerarse ilegales.

Por lo tanto, el volumen y la importancia de las estimaciones de la fuga de capitales tienden a ser subestimados. La fuga de capitales es más fácil desde la mayoría de las economías en desarrollo, forzadas a abrirse más en las últimas cuatro décadas con la liberalización económica, a menudo exigida por los programas de ajuste estructural. La obra que describe la billonaria y desestabilizadora fuga de capitales en África subsahariana. Imagen: Universidad de Oxford

La obra que describe la billonaria y desestabilizadora fuga de capitales en África subsahariana. Imagen: Universidad de Oxford

¿Por qué
frenar la fuga de capitales?

La corrupción transnacional -a través
de las fronteras nacionales- socava la gobernanza y la movilización de recursos
nacionales necesarios para mejorar las inversiones productivas. Pero muchos
defensores de la apertura de las cuentas de capital justifican la fuga de
capitales culpando a gobiernos supuestamente depredadores o incompetentes.

Las características del sistema
financiero internacional que permiten la fuga de capitales a menudo también
facilitan la elusión y la evasión de impuestos por parte de los ricos. Por lo
tanto, la fuga de capitales socava doblemente la movilización de los recursos
nacionales al filtrar tanto los recursos invertibles como los gubernamentales.

Los flujos de capital transfronterizos
eluden o minimizan el pago de impuestos, al tiempo que ocultan las identidades
y la riqueza de los beneficiarios en paraísos fiscales secretos. Las finanzas
del gobierno también se ven afectadas directamente cuando se malversan fondos
prestados externamente, o empresas estatales y recursos naturales.

Y lo que es peor, a menudo se ha
abusado de la deuda externa pública o gubernamental para financiar directamente
la fuga de capitales. Mientras tanto, el capital ilícito proveniente de la fuga
al llegar al extranjero no se grava. Esto, en consecuencia, traslada la carga fiscal
a la clase media y a las empresas nacionales que no pueden esconder sus activos
en el extranjero, o evitar de otro modo a las autoridades fiscales.

Muchos países en desarrollo siguen
sufriendo importantes salidas de recursos, en gran parte debido a la fuga
ilícita de capitales.

El libro On the trail of capital flight from
Africa: The Takers and the Enablers
 (Tras la pista de la fuga de
capitales de África: los tomadores y los facilitadores), editado por Leonce
Ndikumana y James Boyce, estudia esta plaga en África subsahariana de ese éxodo
ilegal de capitales. El mundo tiene mucho que aprender de este análisis
forense.

Los dos prestigiosos académicos
estiman en la obra, publicada en febrero por la británica Universidad de
Oxford, que la hemorragia de los países africanos desde 1970 en dos billones
(millones de millones).

Sí, ¡dos billones de dólares! De esta
cifra, casi 30 % se ha fugado en el siglo XXI. Si se añaden los intereses, los
activos acumulados en el extranjero ascendían a 2,4 billones de dólares en
2018, es decir, más del triple de la deuda externa de África.

Se reconoce que el enfoque occidental
de las sanciones contra individuos es costoso, lento e ineficaz. En su lugar,
los editores recomiendan un esfuerzo preventivo y generalizado para socavar las
redes transnacionales que permiten los flujos financieros ilícitos. Esto
debería comenzar con el cierre de las lagunas del sistema financiero.

Jomo Kwame Sundaram, profesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico.

T: MF / ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2022/04/el-mundo-puede-detener-ya-la-fuga-de-capitales-si-quiere/



Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.

close