Politics

El nacionalismo quiso utilizar el dolor del atentado yijadista de 2017 a favor del prusés

La ideologia per sobre de les persones.

El nacionalismo es una ideología del siglo XIX que consiste en subordinar todos los ámbitos de la vida social y personal al idolete lanació, inventado por burgueses acédicos incapaces de disfrutar del mundo real. Tot es sotmet a lanacioneta: política, educació, gastronomia, enseñanza, religión, deporte, arte, cultura… y persona, por supuesto. Lanació va antes que la persona.

Por eso entendemos que la Generalitat viera los atentados yijadistas de agosto de 2017 como una oportunidad para conseguir sus fines golpistas, i no com una tragèdia personal i col.lectiva que devia anteposar-se als seus plans divisius. Así lo confesaba hace muy poco el mismo Trapero, mayor de los Mozos:

«La respuesta de la sociedad no estuvo al nivel de otros países (…) [el conflicto político lo tapó todo] Sí, es así, de forma total«.

Pues síTodo estaba previsto para utilizar la sangre a favor del separatismo. En caso de atentado habría 2 ejes principales: somcollonuts culpadespanya, una de las versiones del ensvolenaixafarEl mensaje inmediato sería que “ho hem fet molt bé”, así que “ja podem ser un estat”. Posteriormente se echaría la culpa a “espanya” de la falta de seguridad. Pero fueron saliendo las descomunales chapuzas de la consejería de Interior, y el mensaje perdió el sentido para la mayoría de catalanes. Las posverdades (mentiras vestidas de certidumbre) de los medios subvencionados hacían aguas por doquier.

El nacionalismo también quiso convertir la manifestación del 26 de agosto en una manifestación separatista. El servicio de orden se encargó a la ANC, que distribuyó carteles acusando del atentado «Felipe» y a «Mariano». Hubo abucheos, empujones y hasta agresiones a gente que llevaba banderas israelíes o españolas. La prensa internacional lo vio y habló de «Nacionalismo sin solidaridad», o sencillamente ignoró al separatismo y elogió al Rey. La mayoría de catalanes -sí, també molts nacionalistes- sintió vergüenza de la asquerosa instrumentalización de la ANC, que anteponía su agenda separatista al dolor de las víctimas.

Hoy reafirma el siempre bien informado Antonio Fernández en El Confidencial que:

«El Gobierno catalán estudió cómo sacar réditos políticos de los atentados terroristas del 17 de agosto de 2017, cometidos mes y medio antes de que se celebrase el referéndum ilegal de independencia».

Tras los atentados, la Fundació Catmon (think tank nacionalista de JxC / CiU dirigido por el chalado Víctor Terradellas y el fanático Francesc Dalmases), dirigió un documento a Puigdemont indicándole cómo manipular el atentado islamista:

«Hay que insistir en hablar de democracia, paz y libertad, de defensa de los derechos fundamentales, para conseguir que el relato político esté a favor del referéndum del 1-O (…)

La coordinación, los medios económicos, los explosivos utilizados en Cambrils, el conocimiento del territorio y los efectivos utilizados muestran que este es un atentado muy bien preparado y cuesta creer que ninguna agencia (CNI y Guardia Civil) tuviese conocimiento (…)

Es posible que los ciudadanos pongan por delante de todo la integridad física y que no salgan de casa para realizar muestras de afirmación política como la manifestación del 11-S. El referéndum podría ser evaluado como inconveniente por la imposibilidad de garantizar la seguridad y, por tanto, el Estado no se presenta como autoritario, sino como garante de libertad y seguridad (…)

la alusión al proceso de independencia puede ser sobrepasada por el hecho violento en las calles de Barcelona. En este sentido, la manifestación del 11-S podría resultar un fiasco por el miedo en la calle si no somos capaces de girar el relato y crear un efecto bumerang (sic) (…)

En cuanto al discurso, es preciso utilizar el referéndum como herramienta de cariz democrático y liberal: ‘los terroristas no pararán la democracia, la paz ni la libertad” (…) Que se ponga en marcha, como alternativa, una campaña de ‘esteladas’ [cubanas] en los balcones y así ganar presencia en la calle».

Tot s’hi val per arribar a Catadisney. També la sang dels catalans. Quin fàstic de nacionalisme.

Dolça i instrumentalitzada Catalunya…



Categories: Huid del nacionalismo

Tags: Atentado, Fundació Catmon, Ramblas

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