Politics

El principal investigado del caso de Esther López: «Buscan donde no hay y me da rabia»

Registro de la Guardia Civil del chalé de Óscar S. en El Romeral (Traspinedo). / Carlos Espeso

Los ‘pinchazos’ telefónicos a Óscar S. M. revelan el «estricto control sobre las comunicaciones» que ha impuesto a sus allegados

Las escuchas autorizadas por la jueza de las comunicaciones telefónicas del principal investigado en el caso de la desaparición y muerte de Esther López no han arrojado luz para esclarecer lo que le ocurrió a la vecina de Traspinedo hace seis meses y el papel jugado por Óscar S. M. más allá de su propia declaración, que les situó a los dos amigos en el cruce de la urbanización El Romeral sobre las tres de la madrugada del 13 de enero. Pero los ‘pinchazos’ sí han puesto en evidencia dos cosas, según reflejan los informes de la Guardia Civil: una, que el agente de viajes, de 38 años, sabía que le tenían intervenido el teléfono (luego descubrieron que tenía dos) y que ejerce un «estricto control» sobre las comunicaciones de sus personas de confianza. Básicamente tres de su núcleo familiar. Y la otra, que las escasas veces en la que ha comentado el caso con su familia se ha mostrado tranquilo y ha soltado unas cuantas perlas dirigidas, posiblemente, a los ‘escuchas’.

En una conversación en la que su hermana le llama para darle «la buena noticia» de que las fibras encontradas en el chalé familiar no se correspondían con las de Esther, Óscar responde que «a ver, si allí no ha estado, como cojones van a encontrar. Y sin encuentran, vamos, que ya me parto». Su interlocutora alude a que en sede judicial se comenta que el caso «se está pareciendo mucho al de Dolores (Wanninkhof)». Óscar apostilla: «Que sí, que es así, y que están intentando buscar donde no hay y me da rabia, porque no se están centrando donde se tienen que centrar. Y remacha: «Están buscando una cabeza de turco y rebuscando, rebuscando hasta que, joder… Y están soltando cada parida».

Óscar S. utiliza aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp para eludir a los investigadores y dos teléfonos móviles, aunque el primero en ser intervenido por la Guardia Civil dejó progresivamente de usarlo. «Da instrucciones muy precisas a las personas de su círculo de confianza, deben evitar hablar de los hechos investigados, limitándose a decir que Óscar se encuentra bien, pero nada más». Sospecha, indican los investigadores, «que sus comunicaciones puedan ser objeto de observación y lo hace partícipe a su entorno más cercano, al objeto de que ellos también eviten mantener conversaciones relacionadas con los hechos investigados», se subraya en los informes de las escuchas.

De esas pocas conversaciones sobre el caso, la Guardia Civil destaca la que tuvo con su madre después de declarar ante la magistrada instructora del caso Esther López el 25 de abril. Su progenitora se interesa por cómo le ha ido durante el interrogatorio y él «se muestra satisfecho con la misma y con el hecho de continuar en libertad». Aunque también expresa su enfado con las personas que se manifestaron a la puerta de los Juzgados de Angustias en apoyo de la familia de Esther.

«Ha salido todo bien, como tiene que salir, porque no he hecho nada», le refirió el investigado a su madre tras declarar ante la jueza instructora

En concreto, en esa comunicación, mantenida a las 14:43:18 horas, el investigado le dice a su progenitora: «Ha salido todo bien, como tiene que salir, porque no he hecho nada». Después arremetió contra las personas de Traspinedo que se manifestaron en la calle y contra el letrado de la acusación particular porque solicitó que se le ingresara en prisión preventiva con una fianza de 60.000 euros, una petición que la magistrada desestimó.

Miedo

Hay otras conversaciones con su familia que revelan la vida que hace el sospechoso desde que se abrió la investigación. Como el hecho de que prácticamente no sale de casa desde entonces, a no ser para ir a trabajar o dedicarse a su hija y a su pareja. El Día de la Madre llamó a su progenitora para felicitarla y en un momento de la conversación le confesó tener «miedo» de salir, aunque no mencionó los motivos. Para entonces, el empresario ya había sufrido acoso: una mañana, su agencia de viajes en Valladolid amaneció empapelada con carteles con la efigie de Esther y otro día, una pintada incriminatoria apareció en el chalé familiar de Traspinedo poco tiempo después de que la Guardia Civil hubiera peinado la propiedad a conciencia en busca de indicios que permitieran ubicar a Esther López en el interior de la casa de verano para poder afianzar la hipótesis que todavía mantienen los investigadores de que la joven no se quedó sola en el cruce de El Romeral aquella funesta madrugada.

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.