Politics

Ha muerto Francesc Granell, dolço de honor

Se’ns va un dels primers lluitadors contra el prusés.

En 2015 se nos murió Mariano Ganduxer, uno de los primeros empresarios catalanes que se enfrentó sin miedo a la fase lazi del nacionalismo. Hace poco mas de un año que se fue otro Dolço de Honor, José María Gay de Liébana. Y ahora nos deja otro economista dolço: Francesc Granell, catedrático de Economía Aplicada en la UB y director general en la UE. Un dolço de pedra picada, ben conegut de tots nosaltres. Era de los últimos que se llamaron catalanistas huyendo del nacionalismo, convencido de que eso significaba amor a Cataluña por amor a España y viceversa. Había muchos como él cuando Jordi Pujol, que ya tramaba su «avui paciència demà independència», llegó al poder y se aprovechó del trabajo y voto de tantos catalanes que querían lo mejor para Cataluña, cambiando el sentido de las palabras y colando ideologías divisivas bajo la lengua y la cultura catalanas.

En 2012 la Generalitat le entregó a Granell la devaluada Cruz de San Jorge. 2 años más tarde el catedrático decía públicamente: «me otorgaron la Creu de Sant Jordi por luchar por una Cataluña mejor. Por eso lucho contra la secesión».

I és que el Dr. Granell havia estat dels primers en denunciar el prusés i la fase separatista del nacionalisme. «No hacer nada no es la solución» era el seu lema. Fue uno de los fundadores de SCC, escribió libros, dictó conferencias, publicó artículos… no paraba. Quan la majoria callava i el prusés semblava imbatible, la seva solitària veu ens animava. Por eso le citamos tantas veces en Dolça Catalunya. Així explicava al març del 2015 com veia el prusés des de la seva experiència i el seu catalanisme:

«Desde mi alto cargo en el primer gobierno de Pujol empujábamos un Estado autonómico constitucional, cuando me inscribí como socio en Òmnium Cultural era para ayudar a la cultura catalana y no para jugar a la independencia y lo mismo podría decir de mi suscripción de acciones del Avui para su lanzamiento, cuando coordiné una de las mesas de trabajo del Congrés de Cultura Catalana o cuando fui el comisario de la exposición Catalunya Avui en París».

Granell ja no es deixava enganyar pel nacionalisme:

«De unos años a esta parte la política catalana ha entrado en la dinámica de maquillar el nombre de las cosas». El dretadecidir quiere maquillar la expresión «independència»; las estructuresd’estat se ocultan bajo «planes» o «catálogos» después de que las tumbara el Consell de Garanties Estatutàries; a las elecciones autonómicas se les llama «plebiscitarias», etc.

En Granell fue un hombre libre y sensato, que no timorato. Desde el primer momento advirtió proféticamente, en especial desde sus columnas en La Vanguardia, cuáles serían las consecuencias para los catalanes del cóctel de separatismo en la Generalitat y neomarxismo en el Ayuntamiento. En Cataluña la verdad incomoda, y la claridad con la que Granell se posicionaba a favor de la Corona, contra el comupopulismo, a favor de la seguridad jurídica, contra la apropiación de las instituciones, a favor de la españolidad de Cataluña y contra la teoría del decrecimiento, le granjeó no pocas enemistades. Granell relató los últimos años el triste deterioro económico, social e institucional de Cataluña desde su experiencia europea; pero jamás desde el resentimiento, sino como el padre que busca sacar lo mejor de un hijo.

Muchos catalanes le debemos al profesor Granell haber aprendido a decir las cosas claras, a hablar sin miedo y a tener argumentos cada mañana para defender el sentido común, la concordia y la convivencia.

Descansa en pau, Francesc, i que t’aculli la misericòrdia de Déu.

Dolça i trista Catalunya…



Categories: Catalanes universales

Tags: Francesc Granell

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