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La crisis en el CNI perjudica el giro hacia el Sur que busca España en la cumbre OTAN

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La crisis abierta en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por el cese de su directora, Paz Esteban, ha generado una enorme inquietud en el seno del Centro por la cumbre de la OTAN. España es el país anfitrión de esta cita, marcada en rojo en el calendario del Gobierno de Pedro Sánchez. La guerra de Rusia en Ucrania monopoliza casi toda la agenda de la cumbre, pero el Ejecutivo busca una mayor atención a los países africanos del Sahel como amenaza potencial para los países de la Alianza.

La cumbre de la OTAN se celebra dentro de mes y medio en Madrid. La caída de Esteban, exigido por los aliados separatistas de Sánchez, ha sido un golpe, según estas fuentes. El caso sobre el Sahel que quiere presentar España ante sus socios depende en gran medida del apoyo del CNI y sus informes de inteligencia. Y el relevo tan apresurado en la cúpula de los servicios secretos es siempre un “contratiempo”.

La diplomacia española quiere que esta cita sirva para que la Alianza mire también hacia el Sahel y el Magreb. El Gobierno considera que las mafias de la migración y el terrorismo son dos de las principales amenazas para el espacio OTAN. Es un enfoque complicado de defender en este momento, señalan estas fuentes, por la guerra que Rusia ha provocado en el Este de Europa. “Es más lógico que se mire al flanco oriental”, reconocen.

Mirada hacia el Sahel

Sin embargo, tanto Sánchez como el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, insisten reiteradamente en la importancia de abordar la seguridad del flanco sur. Sobre todo tras la retirada progresiva de tropas francesas del Sahel tras más de una década. Esta zona de África abarca diez países -Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria- y está considerada como un punto clave para el tráfico de drogas y personas.

El Sahel es un refugio para narcotraficantes y terroristas, y para abordar los problemas del Sahel es vital la colaboración con Marruecos, con el que España está reconstruyendo puentes. La preocupación por lo que ocurre en el Sahel es creciente en varios despachos del Gobierno español. El Ministerio del Interior mantiene una relación bilateral con varios países de la región para minimizar el impacto de los flujos migratorios incontrolados en su país de origen; el de Exteriores tiende lazos con los gobiernos africanos en busca de una solución a diversos problemas que sacuden la región y apoya una batería proyectos de cooperación; y en Defensa articulan varios despliegues militares de envergadura -Mali, Senegal, República Centroafricana o Somalia- para asesorar a los ejércitos locales en su lucha contra el terrorismo o para apoyar a Francia en sus operaciones sobre el terreno.

En ese escenario de inestabilidades, Mali se convierte en uno de los principales ejes en los que se articulan los ejes de contención contra el yihadismo. La ministra de Defensa, Margarita Robles, apuntó este año que “cualquier retirada en el Sahel” supondría no sólo dar alas a terroristas y criminales, sino también dejar el espacio libre a otras potencias como Rusia o China. Así las cosas, España considera un riesgo delegar la lucha contra las inestabilidades en una región que considera de máximo interés geoestratégico.

El CNI, ante la cumbre de la OTAN

Tal es la preocupación que el paralelismo con otros escenarios se dibuja solo: “La aportación internacional, aunque las condiciones no sean fáciles, resulta fundamental para evitar en Mali un vacío de gobernanza y un desastre como sucedió en Afganistán”, apuntó Robles en una reunión celebrada la semana pasada con sus homólogos europeo

El CNI es importante para defender el caso de España por los informes que va a aportar en la cumbre. Esteban es quien ha estado liderando este trabajo. La tarea recae ahora en la nueva directora del Centro, Esperanza Casteleiro. Estas fuentes consideran que Casteleiro “es un relevo tranquilo”. La transición, dicen, podía haber sido más drástico. Casteleiro es considerada una mujer del Centro, que conoce perfectamente.

La ministra de Defensa ha anunciado el cese de Esteban en una comparecencia de prensa surrealista. Robles ha dicho que no era una “destitución”, sino una “sustitución”. Y que el cambio se ha hecho para dar “un nuevo impulso” a los servicios secretos españoles. La titular de Defensa ha esquivado cualquier vínculo entra esta decisión y la presión que llevan ejerciendo los independentistas catalanes por el presunto espionaje a sus líderes con el software Pegasus.

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