Politics

La destrucción de bosques en Venezuela – Rebelion

Venezuela se abstuvo de suscribir la Declaración de Bosques de la COP26, en la que 140 países se comprometieron a detener la deforestación para el 2030 a más tardar.

(Actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada de la República Bolivariana de Venezuela para la lucha contra el Cambio Climático y sus Efectos. Josué Alejandro Lorca Vega, Ministro del Poder Popular para el Eco. Noviembre 2021).  

Venezuela ha destruido 12 millones de hectáreas de bosques naturales en los últimos 40 años. Una superficie del tamaño de Cuba (11,1 MM ha) o Nicaragua (13 MM ha), del tamaño de Grecia y la mitad del Reino Unido.

Según el Ministerio de Eco-Socialismo,
en documento suscrito ante el Acuerdo de París en diciembre 2021, esta
destrucción suicida continuará a una tasa de
 100.000 hectáreas por
año durante el período 2021-2030
. Sin explicación o justificación alguna,
Venezuela se niega a fijar un año límite para detener la destrucción.

La devastación del patrimonio forestal
de Venezuela ha sido tan severo que, en la mitad norte del país, al norte del
Orinoco (45 millones de hectáreas), donde se encuentra cerca del 90% de la
población, menos del 16% de la superficie se encuentra hoy cubierta por
bosques, en su mayor parte severamente fraccionados, degradados e intervenidos,
reliquias de lo que alguna vez fueron majestuosas selvas tropicales. Una
proporción similar a la de países africanos al sur del Sahara.

Mientras que al sur del Orinoco (47
millones de hectáreas), cerca del 80% de la superficie aún se encuentra
cubierta por bosques.

Venezuela es uno de los ocho países de
mayor riqueza en biodiversidad del mundo, con una base genética de incomparable
valor medicinal, químico, industrial y estratégico, tanto para el país como
para el resto del mundo. Aquí se encuentra el 15% de las especies de aves del
planeta; más especies de mamíferos de los que se encuentran en toda África al
sur del desierto del Sahara; más especies de plantas de las que se encuentran
en Estados Unidos y Canadá juntos; más especies de árboles y peces que en toda
Europa.

La mayor parte de esta fabulosa riqueza
genética se encuentra relacionada con los bosques del país. Estos a la vez son
fuente de agua, alimentos, oxígeno, fibras, maderas, minerales, medicinas,
recursos genéticos, resinas, aceites, alcaloides, energía, materiales de
construcción y otros productos. Manejados adecuadamente podrían convertirse en
un significativo componente del desarrollo nacional.

La deforestación en Venezuela beneficia
principalmente a un minúsculo grupo de empresarios, ganaderos, agricultores,
madereros y mineros. En complicidad con la red de corrupción que permea el
servicio forestal del Ministerio de Eco-socialismo, sirve además
como mecanismo perverso para transferir la propiedad de la tierra del sector
público al privado.

La tasa de destrucción de bosques
naturales en Venezuela es totalmente injustificada. Es normalmente la principal
causa de las inundaciones, las sequías y el desabastecimiento de agua que sufre
más de la mitad de la población venezolana.

La deforestación anunciada por el
gobierno nacional ante la ONU implica además la emisión de aproximadamente 60
millones de toneladas de CO2 anuales, 600 millones durante el período
2021-2030, sólo por concepto de biomasa aérea y tomando en consideración que
las tierras deforestadas normalmente han sido previamente intervenidas y
degradadas.

En el documento oficial en el que se anuncia esta trágica decisión, no se menciona justificación alguna, como si no fuese necesario, además de obligatorio, informar debidamente a la población al respecto.

Misión Árbol

En declaración pública del 30 de mayo
2021, el ministro de Eco-Socialismo, Josué Alejandro Lorca, recalcó que
la Misión Árbol desde su creación en el 2006 ha sembrado 31
millones de árboles y ha reforestado 28 mil hectáreas en todo
el país.

Se desprende que la superficie
reforestada promedia 1.870 hectáreas por año. Durante ese mismo período,
2006-2021, se deforestaron 2.200.000 hectáreas de bosques naturales,
a una tasa m de 147.000 hectáreas por año. La tasa de reforestación de la que
alardea el Ministro de Eco-Socialismo es equivalente a apenas 1% de
lo deforestado en ese mismo período.

El documento consignado ante la ONU
menciona la reforestación de 3.000 hectáreas para el secuestro de carbono,
cuando la tasa actual de deforestación es de 100.000 hectáreas por año.
También se refiere a la plantación de 155.000 hectáreas en 8 años “para
fomentar que las empresas plantadoras aumenten su superficie
de manejo
”. Da a entender que el plan de gobierno es reforestar 3.000
hectáreas en beneficio colectivo, y 155.000 hectáreas como subsidio a
la empresa privada
.

Degradación de bosques

Las emisiones de CO2 provenientes de la degradación
de bosques
 es una variable normalmente ignorada, a pesar de tender a
duplicar la contribución a las emisiones de CO2 por deforestación. En
Venezuela, un territorio boscoso puede perder hasta el 80% de su biomasa
forestal sin que tal destrucción sea incluida ni en las estadísticas de
deforestación, ni en la contabilidad de emisiones de CO2. Sólo cuando la
destrucción es extrema, sólo cuando la cobertura forestal se reduce a menos del
10% del territorio, es que se contabiliza como área deforestada. De esta manera
se encubre con perversidad tanto una masiva degradación de los bosques del
país, en beneficio privado, como su significativo aporte a las emisiones
nacionales de CO2.

La administración forestal en Venezuela
ha sido prostituida a tal extremo que enormes territorios que hoy son potreros,
pastizales y tierras de cultivo, bajo propiedad privada, continúan siendo
incluidos en las estadísticas nacionales como bosques naturales
propiedad de la nación
. De esta manera se encubren gigantescos delitos, la
expropiación ilegítima de riquezas naturales y la transferencia ilícita de
enormes superficies al sector privado.

Ejemplos abundan, aunque los más
vergonzosos son los relacionados con las reservas forestales del país. Las
reservas forestales, decretadas a inicios de los 60, son bosques públicos de
carácter permanente
. No son tierras para la conversión a la ganadería o la
agricultura. Ni lo son para la transferencia al sector privado. 

La reserva forestal de Turén,
en el estado Portuguesa, excepcionalmente rica en biodiversidad, tanto vegetal
como animal, originalmente con 116.400 hectáreas de selvas espectaculares,
ricas además en Caoba, Cedro, Pardillo y otras maderas valiosas, fue totalmente
destruida
. Solo quedan minúsculos reductos que, juntos, suman
aproximadamente el 5% de la superficie boscosa original. Hoy son lujosas
fincas, tierras privadas de facto. Sin embargo, el gobierno
continúa contabilizándola como reserva forestal y bosque natural en su
extensión original
 (MinEc – Anuario Estadístico Forestal 2018, el más
reciente disponible hasta la fecha
).

Lo mismo ocurre con las reservas forestales de Caparo (174.400 ha), Ticoporo (187.200 ha), San Camilo (97.100 ha), Río Tocuyo (48.000 ha), Guarapiche (370.000 ha) y el bosque de San Pedro, entre otros territorios boscosos saqueados, destruidos y expropiados al país en los últimos 40 años.

Los bosques originales de todas estas
reservas forestales han sido destruidos en más de un 85%. Los remanentes son
patéticas manchas boscosas, intervenidas y degradas. En Ticoporo se persiguió,
en cacería, hasta el último mono que sobrevivía en sus árboles. En Caparo
apenas sobrevive un pedazo entregado a la Universidad de Los Andes en
comodato, apenas 7.000 ha (4%), bajo constante asedio por las mafias de la
tierra, en contubernio con funcionarios públicos, militares, paramilitares y
narcotraficantes.

En Venezuela, las figuras jurídicas
de reserva forestal y lote boscoso se
refieren a bosques delimitados para la explotación sostenible de
maderas con fines industriales. La obligatoriedad del manejo
sostenible
 de las concesiones forestales se encontraba establecida
tanto en la legislación correspondiente, como en planes de manejo aprobados
por el gobierno
. La supervisión del cumplimiento de tales leyes y prácticas
operativas es del Ministerio de Eco-Socialismo, antes Ministerio
de Ambiente
.

Unas 13 millones de hectáreas de
majestuosas selvas naturales fueron delimitadas para tal fin cuando se repartió
el país a inicios de los 60. Cerca de 4 millones de hectáreas fueron entregadas
a empresas privadas para la explotación sostenible, de acuerdo con directrices
técnicas y jurídicas impuestas por el Estado, para garantizar su permanencia
como recurso natural propiedad de la nación.

En teoría.

En la práctica, plagada de corrupción,
la dura realidad es un insulto a la nación, a generaciones futuras y a la
profesión forestal. Los majestuosos bosques entregados en concesión fueron
explotados como si fuesen minas, literalmente saqueados para enriquecer a un
minúsculo grupo de empresarios y políticos, con la complicidad de los
burócratas gubernamentales encargados de supervisar el cumplimiento de la
reglamentación vigente.

El manejo forestal sostenible ha sido
más un mito que una realidad.
 Las
tierras entregadas en concesión a empresarios son hoy potreros en propiedad
privada. Ninguno de los empresarios, ninguno de los funcionarios públicos
involucrados, ha sido imputado por estos gigantescos crímenes contra el
patrimonio de la Nación.

La destrucción del patrimonio forestal
es una de las principales causas del desequilibrio ecológico del país, corroe
las garantías de un desarrollo económico sostenible y compromete la seguridad y
el bienestar de generaciones futuras.

Es necesario definir una estrategia
para la conservación y el aprovechamiento sostenible de los bosques nacionales.
Es necesario evitar que el desarrollo lleve implícito la destrucción del
patrimonio forestal y genético de la nación.

Conviene que el gobierno nacional
someta a consideración pública los motivos que lo impulsan a sacrificar otro
millón de hectáreas de bosques naturales durante el período 2021-2030. Por el
bien de generaciones futuras, Venezuela debe comprometerse a detener la
destrucción de los bosques naturales del país para el 2030 a más tardar.

Documento completo en este enlace

[email protected]

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.

close