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La lucha entre la heroicidad y el olvido en el sur de dos mundos

Bodiger celebra uno de los cuatro tantos que ha anotado esta temporada. / FC CARTAGENA

Nuevo fichaje

En Toulouse pasó de figura a denostado, mientras que en Andalucía ha vivido más sombras que luces hasta que el Cartagena le impulsó hacia Granada, un lugar donde de nuevo brillar

A lo mejor Yann Bodiger, nacido en 1995 en Sète (Francia), siempre tuvo algo de andaluz y no lo sabía.
El nuevo jugador del Granada tiene en el sur de España el rincón de su todo o nada. El lugar en el que el fútbol le brindó una segunda oportunidad tras caer en el olvido en Francia y donde ahora espera brillar por completo haciendo suyo el objetivo del club nazarí. Y es que los que conocen a ‘Bodi’, como es apodado, destacan su compromiso y saber estar. El galo se toma muy a lo personal la suerte del escudo que defiende.

El primero fue el del Sète, donde dio sus primeros pasos espigándose con el tiempo y destacando por su excelente posicionamiento en el campo cuando apenas contaba con 14 años. Ya maravillaba a algunos clubes importantes de la región y fue el Toulouse el que lo impresionó para que entrase en su cantera. Bodiger fue encontrando en la posición de ‘6’ su refugio y su riesgo. De buena zurda, le gustaba encadenar pases en campo propio, avanzando en el verde sobre la cuerda floja.

Después de un fugaz paso por el equipo reserva, en 2014 le llegó la oportunidad de debutar en Ligue 1. Fue el joven Dominque Arribagé quien le dio la alternativa en nueve partidos que le sirvieron, a la postre, para firmar su primer contrato profesional. Un año después marcó su primer gol oficial. Ya era para entonces uno de los futuribles de la selección francesa y habitual en las listas de las inferiores galas.

En 2016 viviría un año trascendental al ser, con apenas 21 años, el héroe de su club. A mitad de curso, todos daban por descendido al Toulouse. La decisión de cambiar de técnico y apostar por el influyente Pascal Dupraz acabaría siendo milagrosa. Los violetas recuperaron toda la desventaja y llegaron a la última jornada con opciones. En el 80, el empate a dos con el Angers los mandaba al descenso. Preguntado por su auxiliar, Mickaël Debève, Dupraz pensó en voz alta: «me viene a la mente la zurda de Bodi». Dicho y hecho, el segundo se acercó a Bodiger, que calentaba en el córner, y le dijo que entraba. Al poco de ingresar, el árbitro señaló una falta muy escorada y el técnico señaló a Bodiger. El zurdo, con una comba endiablada, la puso en la escuadra para dar la permanencia a los suyos.

Nadie esperaba lo que estaba por venir. El curso 2017-18 ya fue importante en los planes de Dupraz, pero el equipo no terminó de funcionar y con un nuevo técnico, Alain Casanova, pasó de héroe a olvidado hasta el punto de entrenar y jugar más con el filial que con el primer equipo. Sin embargo, su compromiso siguió indemne. Una prueba de ese carácter es que aquel año fue representante del Toulouse en el sindicato de jugadores. Con solo 23 años demostraba una madurez que le llevaría a tomar en 2019 otra decisión: pidió salir. «Es mi club de formación, pero esta salida tenía que darse», dijo motivado por sus pocos minutos.

Se iba apagando la luz en su juego cuando apareció ese rincón brillante que es Andalucía. Bodiger no lo sabía, pero recalar como cedido en el Córdoba iba a darle una segunda oportunidad en el fútbol. Con los blanquiverdes jugó 14 partidos que le servirían para aclimatarse a España y mostrar buenas maneras. No fue ajeno a ellas el Cádiz, que firmaría al jugador en julio de 2019.

Encorsetado por Cervera en Cádiz

En la tacita de plata, Bodiger descubrió que Andalucía también tiene su cara amarga y sus noches oscuras. A pesar de encontrarse en una de las orillas más bonitas del país, el fútbol del francés se secó al enfundarse la camiseta amarilla. Simplemente, no estaba destinado a ser feliz con Álvaro Cervera. Así recuerda el irregular paso de Bodiger por Cádiz el periodista Alfonso Carbonell. «Se encontró con mucha competencia. Garrido y José Mari eran indiscutibles y el francés fue un jugador que cumplió muy bien dentro de esa jerarquía tan hermética de Cervera», aclara. Y es que Carbonell asegura que nunca pudieron terminar de apreciar su juego por el estilo del equipo y la falta de oportunidades. «Se veía un jugador con mucha envergadura, buena colocación, juego aéreo y gran desplazamiento de balón. Pero le vimos poco. Salía y cumplía, pero sin continuidad no se puede opinar demasiado», sentencia.

En Primera no cuajó y tampoco tuvo tiempo de cambiar de parecer a Cervera. Exigidos por la mala planificación del verano, se acudió al mercado de invierno y se liberaron plazas con ventas y cesiones como la de Bodiger, que acabó en el Castellón. El cuadro ‘orellut’ acababa de prescindir del granadino Óscar Cano. El errático trayecto de los castellonenses acabó con el equipo descendido. Bodiger participó en el cruel final jugando 19 partidos y anotando un gol.

En Cádiz no veían sitio al francés en Primera y Bodiger se desvinculó para recalar en el Cartagena. Carbonell muestra asombro por el crecimiento que ha experimentado el galo en la última temporada. «Por lo que sabemos, ha sido importante y ha marcado hasta goles cuando aquí no se prodigaba en el área contraria. Pero me sorprende que un equipo como el Granada, recién descendido y con la exigencia de subir, se haya interesado en él. Dice mucho del jugador interesante que es ahora», explica.

Y es que la sensación en Cádiz es que Yann no pudo ser Bodiger en Carranza. La experiencia del jugador como cadista y la posterior en Cartagena son las de dos futbolistas totalmente distintos. «Aquel equipo de Cervera era todo orden y funcionó muy bien, pero no elaboraba fútbol», se sincera Carbonell que piensa que quizá a Bodiger se le da mucho mejor en equipos como el Cartagena y el Granada, que quieren tener el balón. «Le van mejor esquemas alegres que rígidos», resume.

Carrión le da las llaves del Cartagena

Es algo que corrobora quien más de cerca ha disfrutado de Bodiger este último curso. Si de Cádiz solo se puede hablar de la cruz con Bodiger, Francisco Moya, periodista de La Verdad, aporta la cara de un futbolista que ha maravillado. «Ha hecho su mejor temporada en España. Y eso que empezó mal el primer mes, pero luego hemos visto un pivote que puede ser top en la categoría», sostiene. En la misma línea que Carbonell, cree que en el estilo coral del equipo reside el secreto para que el francés sea sombra o luz. «Había pecado de irregular en los otros equipos, pero aquí, con una idea de Carrión que aboga por un fútbol asociativo, creativo y con balón, se ha sentido muy protagonista hasta el punto de ser el mejor jugador del Cartagena», abunda.

Cuestionado por el jugador que deben esperar los granadinistas más optimistas, Moya hace un análisis preciso de Bodiger. «Aquí hemos visto un pivote que ocupa mucho espacio y roba muchos balones. Un ‘6’ puro, con calidad, buena zurda en el golpeo y elegante en la conducción. Combina bien en corto, tiene espectaculares pases en largo y un gran disparo, también a balón parado. Luego se posiciona muy bien», detalla Moya, que solo le pone un pero. «Puede sufrir en equipos que se partan, que jueguen al contragolpe o al ida y vuelta, porque le falta velocidad».

No todo iba a ser perfecto, si bien tal ha sido la adaptación de Bodiger al Cartagena que los albinegros se propusieron hacer una locura casi fuera de sus posibilidades económicas. «Le ofrecieron tres años de contrato a razón de 400.000 euros por temporada. Iba a ser el mejor pagado de la plantilla», revela. Pero Bodiger, que renació en Córdoba y encalló en Cádiz, posiblemente nació mitad andaluz y no lo sabía. Cuando el Granada llamó a su puerta desechó las ofertas de Eibar y Cartagena para volver al sur infinito del mundo. «Es un chico muy educado, que hace vestuario y no genera nunca problemas. Habla un castellano, más bien andaluz, perfecto», añade Moya sobre Bodiger. De héroe a olvidado en el sur de Francia. De olvidado a héroe, ojalá, en el sur de España.

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