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La victoria de Moreno revela cambios profundos: Andalucía se derechiza

La encuesta postelectoral del CIS revela la derechización de Andalucía, su escoramiento hace el centro derecha, un cambio sociológico profundo, en una Comunidad que estuvo durante 37 años votando masivamente a la izquierda y que dejó de hacerlo en el año 2018 y ahora lo ha confirmado. “Es un cambio de ciclo: ahora los votantes creen que el PP tiene mayor capacidad. Ha habido un cambio de voto. Es un cambio de opinión”, resume el sociólogo Manuel Pérez Yruela, sociólogo del CSIC y del Instituto de Estudios Avanzados de Andalucía (IESA).

“Es una cuestión estructural. Aquí en Valencia pasó en los 90: se produjo un cambio de estructura de voto. Si miras la autoubicación ideológica, en 2015 era del 4,26 mientras que ayer estaba en el 5,27. Nos indica un cambio de un punto en tan solo dos legislaturas: eso muestra un cambio de fondo, es progresivo, no es un bandazo coyuntural”, abunda Aída Vizcaíno, profesora Asociada de Ciencia Política y de la Administración de la Universitat de València. Vizcaíno pone una cautela ante este análisis: la abstención: “Hay que tener cierta prudencia con una abstención tan alta, porque si la participación sube al 70% parte de los análisis no funcionan”.

“Vox y PP han conseguido llevar a la gente hacia la derecha. Las actitudes cambian el voto, pero el partido al que se apoya también modifica las actitudes. Desde Aznar y Arriola, el PP se ha definido como un partido de centro-derecha, más que reivindicar la derecha. [Durante un tiempo] poca gente se ubicaba en la derecha. Ahora, desde el surgimiento de Vox tenemos voces claras que se ubican en la derecha. Eso ha sido un movimiento tremendo”, reflexiona Jaime Aja, profesor de Sociología en la Universidad de Córdoba, que insiste en que hay que tener mucha prudencia con los datos.

Según se extrae de los datos del CIS, sobre todo, la proyección personal de Juanma Moreno y la gestión del PP estos años de pandemia en la Junta de Andalucía fueron decisivos para su victoria y  para consolidar el cambio alumbrado en los comicios de 2018. Además, analiza Vizcaíno, aún pesan los 37 años de Gobiernos consecutivos del PSOE: “Entre los motivos de la abstención hay un porcentaje elevado que dice que no confía en la alternativa y que ninguna les representa: esa abstención se activa y desactiva en función de liderazgos y eso indica descontento hacia el partido que ha estado mucho tiempo gobernando [el PSOE]”.

Sin embargo, aunque las tendencias marcan un paso muy favorable al PP, no está todo el pescado vendido para posteriores elecciones, municipales y generales en la Comunidad. El voto es cambiante en Andalucía. La mayoría de votantes andaluces –el 54,6%– son capaces de cambiar el voto de una elección a otra en función de lo que más les convenza en ese momento, según revela el CIS postelectoral, lo que abre una ventana de aliento para la izquierda respecto al nuevo ciclo electoral, en el que el PP de Alberto Núñez Feijóo entra con el viento de cola.

“Esto es un axioma: tres meses son muchísimos, nueve meses son un mundo y puede pasar cualquier cosa. La tendencia es favorable al PP: la tendencia es que el PP vuelva a ganar. Pero pueden pasar muchas cosas y estamos sometidos a mucha información. Con la inflación disparada, puede pasar de todo”, analiza Paz Álvarez, directora técnica del gabinete demoscópico Key Data.

El tirón de Moreno

Los votantes del PP, según el CIS, eligieron la papeleta fundamentalmente por su candidato. El 28% de su millón y medio de votos eligió al PP –como razón principal– porque el presidente Moreno les inspira confianza, ya sea por su honradez –el 13,6%–, por su trayectoria profesional –el 10,7%– o por su imagen –el 4,5%–. “Moreno está en un momento de gracia, lo malo de la gestión se achaca a lo anterior [al PSOE]”, analiza Aja.

Solo Teresa Rodríguez arrastró voto en un nivel parecido hacia su partido: un 23% de los sufragios de Adelante Andalucía los aportó directamente la candidata. El candidato del PSOE, Juan Espadas, fue el que menos tirón tuvo. Solo el 5,6% de los votantes eligieron votar al PSOE por su líder.

Incluso Inma Nieto, elegida a última hora en medio de un gran ruido por el fiasco en los flecos jurídicos de Por Andalucía, aportó más que Espadas, un 5,9%. Macarena Olona, la gran apuesta de Vox, se reveló como un fracaso: solo el 7,9% votó a Vox porque ella era la candidata, según el CIS.

“Había un candidato andaluz que estaba ya probado y que ha conseguido dar una imagen de eficiencia, de tranquilidad y de autonomía respecto al partido en Madrid, que le venía bien cuando estaba Casado y que no le ha venido mal ahora con Feijóo. Si le añadimos un candidato del PSOE completamente desdibujado y unas izquierdas que lo han hecho mal y han dado una imagen de absoluta incapacidad y un Vox que no ha acertado con la campaña ni con la candidata, pues resulta que simplemente el PP ha hecho mejor campaña y propuesta que los demás partidos”, afirma Imanol Zubero, sociólogo de la Universidad del País Vasco.

Gestión e ideología

Otro 24% de quienes votaron al PP lo hicieron porque consideraron que la capacidad de gestión y la experiencia del partido era lo que necesita ahora Andalucía tras la pandemia. “Es un PP que acababa de salir de Casado y de Egea. Acababan de pasar el peor momento del PP. El componente de Moreno es muy importante para ese votante del PP. Y para todos los votantes de los partidos no extremos. Importa mucho la persona, la ideología pesa menos”, asegura Álvarez.

En el caso del PP esto es rigurosamente cierto. Solo un 15% les votó por razones ideológicas –un 9,1% por afinidad ideológica y otro 6,8% por el programa electoral. De ahí que Moreno y el PP andaluz hagan hincapié siempre en una trampa dialéctica: hablar de la ausencia de ideología de su partido, que ciertamente la tiene, y de sus medidas, mientras se toman decisiones hacia la derecha. “La ideología cada vez importa menos. Es más un voto práctico. Han desaparecido muchas barreras que tenía el elector”, analiza la directora técnica de Key Data.

Los temas ideológicos, sin embargo, son aún muy importantes en el voto a los partidos de izquierda y a Vox, a quien el 44% lo elige por motivos ideológicos o de programa. El 56% de los votantes del PSOE eligieron esta papeleta por esas mismas razones, un porcentaje que se eleva al 69% en el caso de Por Andalucía, la coalición en la que confluyeron IU, Podemos y Más País.

Voto útil

A Moreno le favoreció también, según se extrae de los datos del CIS, no sucumbir antes de tiempo al órdago de Macarena Olona, que marcó la última semana de campaña, cuando le dijo que si necesitaba un solo escaño de Vox, eso valía entrar en el Gobierno andaluz. “Fue una metedura de pata. Su elector lo que quería era que apoyaran al gobierno del PP. Y que el PP esté condicionado por un voto más a las derecha que cuando está apoyado por Ciudadanos”, considera Álvarez.

Hasta un millón de votantes decidió su voto en la última semana. “Eso es una cosa nueva que se observa en las últimas elecciones. Antes las campañas electorales movían un 5% del voto como mucho: había más ideología. Ahora las campañas mueven mucho y la última semana mueve mucho”, afirma Álvarez.

El último empujón hacia la mayoría absoluta se lo dio a Moreno el 6,9% que decidió que el voto útil era el PP. Y otro 6,6% votó al PP en contra de un partido o bloque. Es decir, además de Vox, el guirigay en la izquierda y la falta de liderazgo en el PSOE fueron aspectos que contribuyeron a ampliar la victoria del PP. “La campaña ha sido no meter la pata ni pisar charcos y defender la moderación y la tranquilidad. Moreno no se ha equivocado”, afirma Paz. La campaña, con el eslogan Juanma presidente, fue, por tanto, acertada.

El millón y medio de votos del PP provino de su voto tradicional, al que ha incorporado 540.000 votos de Ciudadanos, unos 130.000 del PSOE y otros 200.000 de los nuevos votantes, según los cálculos de Yruela.



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