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Laura, víctima de violencia de género con 16 años: “Tú crees que eres la responsable de ese guantazo”

Laura García tiene 32 años y siendo adolescente, con 16 años, fue víctima de violencia de género. Su pareja en aquel momento tenía 32 años y estuvieron cuatro años juntos hasta que ella puso punto y final con la ayuda de su familia. “Un día no le gustó cómo reaccioné y me pegó”, cuenta Laura con serenidad. Y continúa, “empieza pegándote un guantazo y al primer guantazo respondes, hasta que, como ya llevas muchos años maltratada, te anulan y tú crees que la eres responsable de ese guantazo”. Laura relata su testimonio en el segundo volumen de Calladita de no eres más bonita (Editorial Meraki), de Nuria Prieto, que se publicará en septiembre de 2022.

¿Cuándo empezó el maltrato?

Es difícil acotarlo porque las primeras señales siempre las pasas por alto porque nadie te enseña nada. Conoces a alguien que parece muy bueno, que va ocupando todo tu tiempo y no te estás dando cuenta de que lo que está haciendo es quitártelo para que solo estés con él y así generar una dependencia. Empezó así, con pequeñas cosas hasta que luego fue a cosas mayores.

¿A qué se refiere exactamente con “pequeñas cosas”?

Por ejemplo, tienes pensado quedar con amigos y él ya coge y te organiza el fin de semana. Desde el minuto uno te llama la atención constantemente y te llama a todas horas. O te dice siempre “te voy a buscar”. Entonces ya estás condicionada y no te quedas hablando con tus compañeros. Luego, poco a poco, ya te dice que tiene celos de tus amigos y, poco a poco, va moldeando todo de una manera que no te das cuenta de que solo vives por esa persona.

¿Cómo llega el maltrato físico?

En el momento en el que no haces las cosas como él quiere actúa de forma impulsiva o enfadándose. No le gustó como reaccioné y me pegó. Empieza pegándote un guantazo y al primer guantazo respondes, hasta que, como ya llevas muchos años maltratada, te anulan y tú crees que eres responsable de ese guantazo.

¿Recuerda qué le parecía su relación entonces? ¿Veía romanticismo en los celos, por ejemplo?

“En el amor te puedes equivocar, pero puedes dejarlo las veces que quieras y probar con quien quieras”

Sí, claro, como nos han vendido en los cuentos de Disney. Tenía en mi visión la base romántica de que el hombre tiene que ser celoso, macho y protector y tiene que tener ganas de sexo. Eso hace mucho daño, creo que a todas. Porque de alguna manera lo ves en abuelos y en familiares y quieres seguirlo, no hace falta que nadie te diga lo que tienes que hacer. Podríamos cambiar los prototipos. Que el amor perfecto no es el primero, que te puedes equivocar muchas veces, que puedes dejarlo las veces que quieras, que puedes probar las veces que quieras con quien quieras.

¿Cuál era su relación con su familia y sus amigos en ese momento?

Mis amigas de verdad me decían que si veía normal lo que pasaba en mi relación, pero es verdad que mucha gente no se atrevió a decirme muchas cosas. En mi casa sí, ahí había peleas diarias porque estaban preocupados y me decían “ya te tiene cogida”.

¿Cómo logró salir de esa relación?

Lo hice cuando sentí que me había perdido, no me veía sonriendo, mis ganas de vivir estaban bajando, me veía sin amigos. Pero no fui consciente por mí misma.

¿Quién le ayudó?

Mi familia. Como mi madre estaba tan desesperada se puso a mirar cosas. Yo no lo busqué directamente, no tuve la fuerza, sabía que algo pasaba pero no afrontaba directamente lo que me estaba pasando porque no tenía la capacidad emocional para pedir ayuda. Mi madre buscó ayuda en internet y no sé cómo un día me levanté y le dije a ella “si me acompañas, voy”. Me acompañaron mi padre y mi madre el primer día y poco a poco empecé la terapia. Primero era una sesión a la semana, luego cada 15 días y después sesiones en grupo con otras mujeres de diferentes edades.

Laura, maltratada con 16 años, durante la entrevista con 'Público'.
Laura, maltratada con 16 años, durante la entrevista con ‘Público’. Público

¿La terapia le salvó la vida?

Di con asociaciones públicas y fueron las que me salvaron la vida porque tuve que enfrentarme al dolor y mirarle a la cara. No todo el mundo tiene la suerte de despertar, de superar cosas y mirar el dolor a la cara. Y si yo puedo, cualquiera puede. Aunque es verdad que condicionó muchos años de mi vida en los que podría haber sido más feliz.

¿Le ha servido en relaciones futuras?

Sí, he tenido experiencias como todo el mundo, buenas y malas. Con uno de ellos me fui a vivir y me di cuenta de señales, señales de que podía ser un maltratador. Quería controlarme con mis amigos, con mi trabajo, enseguida venía a buscarme. Me di cuenta, lo dejé y no pasó nada. Si yo no hubiera superado todo hubiera sido carne de cañón para volver a una relación de maltrato.

Cuando empezó esa relación tenía 16 años, ¿qué información le faltaba?

Mucha. Ahora hay más imágenes, más ejemplos. Es muy necesario que se enseñe esto, aunque luego te puede tocar o no porque la violencia de género no entiende de edad o clase social, pero tiene que enseñarse. Hay que cambiar los cimientos de la sociedad.

¿Daría algún mensaje a jóvenes que puedan sentirse identificadas con su relato?

Esa sensación de no estar a gusto ya es una señal de que algo no está funcionando. Una persona que te quiere no le puede molestar que quieras tiempo para ti y para tu familia, ni que no seas tú o quiera cambiarte. Todo eso ya son señales.



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