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Los monjes de Montserrat arrancan el monumento a los catalanes que dieron la vida por Montserrat

Quina vergonya, senyors monjos.

Santcompanys convirtió Cataluña en un infierno. Bajo su mandato 23 monjes de Montserrat fueron martirizados y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil; a uno lo tiraron vivo a un horno. El Sinaí de los catalanes fou profanat i van estar a punt de cremar-lo; el culte es va prohibir.

I molts catalans van dir prou.

Narcís Roca Carreras, fill d’Amer, el poble on va néixer el president fanàtic alies Motxo. Narciso era maestro y en 1936, bajo el mandato de ERC en la Generalitat, vio arder iglesias y conventos, asesinar curas, destrozar altares y exterminar a católicos sencillos. Así que, como el abuelo de Puigdemont, huyó del inmenso matadero en que el nacionalista Companys (ERC) y sus socios de la CNT-FAI convirtieron Cataluña. Y cuando logró pasar a la zona nacional se alistó en una peculiar unidad compuesta exclusivamente de voluntarios catalanes deseosos de rescatar la llibertat de la seva estimada Catalunya: el Terç de Requetés de la Mare de Déu de Montserrat.

Fue la única unidad 100% catalana de la guerra; la Generalitat no fue capaz de conseguir algo similar en su bando. Tenían un coro de 3 voces, un grupo sardanista i una colla de castells, y exhibían la cultura catalana por cada pueblo que pasaban. Catalans de totes les comarques i professions, la majoria humils, van lluitar en la que va es va considerar una de les millors unitats de l’exèrcit: tuvo un 80% de bajas y fue la que padeció más muertos de la 74ª División a la que pertenecía. El Tercio se batió por toda España: en Mediana, Codo, Belchite, Huertahernando, La Serena, Villalba de los Arcos, San Marcos, el Ebro, Monterrubio, Balsequillo, Paso del Tajo… Y cada noche cantaban el Virolai mientras fumaban pensando en su tierra. 

La batalla de Codo, en primera línea del frente de Cataluña, les mereció a la 1ª y 2ª Compañías del Tercio la Cruz Laureada de San Fernando: 182 catalanes con 2 ametralladoras aguantaron la posición frente al ataque de 15.000 hombres con carros de combate. 50 falangistes, també llorejats, s’hi van unir; cap ni un va desertar. Tras 2 días recibieron autorización de retirarse, y abriéndose paso a la bayoneta lograron llegar a Zaragoza 47 hombres, molts d’ells ferits. El Terç es va recomposar amb més catalans i va continuar lluitant fins l’alliberament de Catalunya. Cuentan que un día Millán Astray, fundador de la Legión, se detuvo a mirar el distintivo del Tercio que brotaba en la pechera del requeté mutilado Emilio Recoder: «los requetés de la Moreneta salvaron España», va dir.

319 catalanes murieron en el Tercio, muchos de ellos mirando hacia Cataluña y cantando el Virolai; sus compañeros juraron enterrarles a los pies de la Moreneta i així ho van fer. En terrenos del monasterio de Montserrat se edificó una discreta cripta para acoger a los caídos que soñaban cada noche con pacificar su tierra y rescatar el monasterio benedictino.  El nom de tots ells hi és en una bella lápida, y sus rostros se recuerdan en un libro con tapas de roble y bronce allí depositado. Hi trobem gent humil, catalans de totes les viles i professions:

A la cripta es conserven també algunes cartes manuscrites que els requetés del front enviaven a la família, com ara la d’en Josep Grau Adroher el 24 de juliol del 1938:

«Queridos padres: He escribido (sic) estas cuatro rayas antes de ir al combate para decirles, si acaso caigo, será por Dios y por la Patria, espero que os conformaréis como verdaderos cristianos, voy al combate limpio de todo pecado y bien conformado si la muerte encuentro. Mi último deseo es que no me lloréis mi muerte, porque dichosos habéis de estar por saber esperar y morir como verdadero cristiano y buen español (…) Hasta el Cielo (…) ¡¡Viva Cristo Rey!! ¡¡Viva España!! ¡¡Arriba España!!».

Per què lluitaven aquests catalans? Com va anotar al seu diari el caporal Lluís Espoy Delàs«aún siento en mis mejillas y aún resuenan en mis oídos el último beso y las últimas palabras de papá al despedirse de mí en la puerta de casa: ‘Sé un buen cristiano y un buen español, hijo mío’. ¿Cuándo será que podré presentarme ante él y decirle: ‘Papá, me he portado como buen cristiano y como buen español’, y de este modo rendir cuentas de mi vida lejos de mis padres?». Espoy, ferit de mort en combat, le dijo al practicante que le reconocía la herida en el vientre antes de morir: «Que mis padres estén tranquilos, pues he caído por Dios y por España».

Tots feren la pilota als requetés del Terç, todos querían verles desfilar en el Paseo de Gracia de Barcelona. El abad Gabriel María Brasó, que sucedió al desequilibrado Escarré hasta 1966, manifestó que el Tercio de Montserrat «generosamente y con heroicidad dejó su vida por amor a sus hermanos que sufrían persecución. Sus muertos son un ejemplo de fidelidad eficaz a sus ideales religiosos y patrióticos para ofrecer a los hombres de hoy. La Virgen se lo pagará».

Cualquier catalán honrado, de cualquier bando e ideología, debería respetar y honrar esta historia de catalanes humildes que lo dieron todo por sus ideales. Especialmente, molt especialment, els monjos de Montserrat, pues esos catalanes sencillos ofrecieron su vida para la recuperación del Monasterio para el culto y de la fe en toda Cataluña.

Pero desde hace al menos 4 décadas Montserrat es un centro político-turístico. Sus nuevo abad Manel Gasch es un fanático que firmó el manifiesto por la secesión de Cataluña, y el monasterio se dedican a dividir a los catalanes difundiendo ideología nacionalista:

Los 2 de la derecha son el secretario del abad y el portero

Frente a la cripta, sobre una piedra de la montaña, había una lápida de bronce erigida en 1961 por suscripción popular y el beneplácito de los monjes, con esta inscripción en catalán:

«Recorda el seu exemple i sacrifici».

Junto a ella la estatua de un requeté agonizante mirando a Montserrat y agarrado a su bandera:

Pues ya no está. Hace unos días los monjes la arrancaron sin decir nada a la Hermandad que erigió el monumento y se llevaron placa y escultura. Sembla que tot negociat amb la Generalitat, que no sabem què hi pinta.

I el bisbe Omella? Omelleando con el poder.

Quina vergonya, srs. monjos. Quina vergonya. I quin fàstic, sr. bisbe.

Por cierto, aquí recogen firmas para hacer constar el bochorno.

Dolça i indigna Catalunya…



Categories: Historia

Tags: Manel Gasch, Montserrat, Tercio Nuestra Señora de Montserrat

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