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Mujeres indígenas de México responden unidas a la desigualdad – Rebelion

El colectivo se ha organizado en el municipio de Uayma (Aquí No, en lengua maya), para aprender prácticas agroecológicas, así como a ahorrar y producir alimentos para el consumo familiar y la venta de excedentes.

“Tenemos que ser responsables. Con el ahorro se puede hacer un poco
más”, aseguró a IPS la  maya María Petul, casada, madre de dos niños e
integrante del grupo “Lool beh” (Flor del camino, en maya), en este
municipio de más de 4000 habitantes y a 1470 kilómetros al sureste de
Ciudad de México, en el estado de Yucatán, dentro de la península del
mismo nombre.

La siembra hogareña “da para comer y vender, me ayuda un poco más”,
relató Petul, moviendo con viveza su faz redonda y su cabello largo
mientras recorría su pequeño huerto donde crecen ají habanero (Capsicum chinense,
tradicional de la zona), rábano y tomate, rodeada de algunos árboles,
un platanar cuyo racimo madurará en unas semanas y de algunas gallinas
que deambulan por el patio de tierra.

El rostro de Norma Tzuc, también casada y con dos niñas, se llena de
entusiasmo cuando habla del proyecto. “Estoy muy contenta. Pensamos en
cómo tenemos ingresos. Una se anima para ayudar a la familia. Otros
grupos ya tienen experiencia y nos cuentan sobre lo que han hecho”, dijo
a IPS Tzuc, con una cara redondeada que se ilumina cuando da detalles
de los primeros logros del grupo.

Las dos mujeres y el resto de sus compañeras, cuya primera lengua es
la maya, participan en el proyecto “Mujeres que ahorran para hacer
frente al cambio climático”, a cargo de la no gubernamental Fundación Ko’ox Tani
(Vamos Adelante, en maya), dedicada al desarrollo comunitario y la
inclusión social, con su base en Mérida, la capital del estado.

Esta fase del proyecto está dotada con unos 100 000 dólares, aportados por la Comisión para la Cooperación Ambiental,
que surgió como brazo ambiental no vinculante del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte, conformado en 1994 por Canadá, Estados
Unidos y México y en 2020 reemplazado por otro acuerdo trilateral.

La iniciativa comenzó a operar
en febrero y durará dos años, con el propósito de capacitar a unas 250
personas en pobreza extrema, la mayoría mujeres, en seis localidades del
estado de Yucatán.

El ahorro máximo de cada mujer del grupo totaliza unos 12 dólares
cada dos semanas y el mínimo, 2,5, y pueden retirar lo acumulado para
invertir en insumos o animales, o ante emergencias especiales, con el
acuerdo del grupo. Mediante el proyecto, las mujeres van a recibir
semillas, insumos agrícolas y aves, para que instalen huertos y
gallineros en sus terrenos.

Las mujeres anotan las cuotas en una libreta blanca y depositan los
ahorros en una caja gris, resguardada en la casa de la presidenta del
grupo.

José Torre, director de Proyectos de la Fundación Ko’ox Tani, explicó
que los ejes de emprendimiento son: desarrollo comunitario, seguridad
alimentaria, medios de vida y desarrollo humano.

“Lo que hemos visto con el tiempo es que las reuniones de ahorro se
convierten en un espacio de desarrollo humano, en el cual encuentran
apoyo y solidaridad de sus compañeras, hacen amistad y confianza”,
indicó a IPS durante el recorrido por los hogares de algunas
participantes del grupo de ahorro en Uayma.

La base de la nueva iniciativa en esta localidad es un programa
similar ejecutado entre 2018 y 2021 en otros municipios yucatecos y en
el cual la organización trabajó con 1400 familias.

La
indígena maya María Petul siembra ají, tomate, rábano y plantas
medicinales en el huerto instalado en el patio de su casa, en Uayma, en
el estado de Yucatán, en el sureste de México. Foto: Emilio Godoy / IPS

Oasis desigual

Yucatán, un territorio de 2,28 millones de habitantes, padece un alto grado de rezago social,
pues 34 % de la población vive en pobreza moderada, 33 % sufre
carencias, 5,5% presenta vulnerabilidad en ingresos y casi 7 % se halla
en pobreza extrema.

La pandemia de covid-19 que llegó a este país latinoamericano en
febrero de 2020 agudizó esas condiciones, en un estado que depende de la
agricultura, el turismo y los servicios, en una realidad que se repite
en forma bastante similar en los otros dos estados que conforman la
península de Yucatán: Campeche y Quintana Roo.

Además, la desigualdad campea en el estado,
aunque el Índice de Gini bajó de 0,51 en 2014 a 0,45, según un informe
gubernamental de 2018, basado en datos de 2016 y el último año
disponible. El coeficiente, donde 1 indica la desigualdad máxima y 0 la
mayor equidad, sirve para calcular la desigualdad de ingresos que existe
entre la población de un territorio.

La situación de las mujeres indígenas es peor, pues enfrentan
marginación, discriminación, violencia, despojo de tierras y falta de
acceso a servicios públicos.

En el estado viven más de un millón de indígenas, de los que 30 % son mujeres.

Las
mujeres que participan en un proyecto financiado por la Comisión para
la Cooperación Ambiental de América del Norte registran sus ahorros en
una libreta blanca y los depositan en una caja gris. La indígena maya
Norma Tzuc pertenece a un grupo que forma parte de la iniciativa en
Uayma, en el estado de Yucatán, en el sureste de México. Foto: Emilio
Godoy / IPS

Crisis climática, otra vulnerabilidad más

Itza Castañeda, directora de Equidad del no gubernamental Instituto de Recursos Mundiales
(WRI, en inglés), subraya la persistencia en la península de
desigualdades estructurales que se retroalimentan con los efectos de la
crisis climática.

“En los tres estados hay mayor desigualdad entre hombres y mujeres.
Eso impide la participación de las mujeres y la toma de decisiones.
Además, la evidencia existente marca que hay grupos en condiciones de
mayor vulnerabilidad a impactos climáticos”, dijo a IPS desde la ciudad
de Tepoztlán, cercana a Ciudad de México.

Añadió que “el cambio climático acentúa las desigualdades existentes, pero falta una evaluación de impactos diferenciados”.

Datos oficiales indican que en México hay casi 17 millones de pobladores originarios, que representan 13% de la población total, y de los cuales seis millones son mujeres.

De los hogares indígenas, casi una cuarta parte tiene jefatura
femenina, mientras que 65 % de las mujeres indígenas de 12 años y más
realiza actividades no renumeradas en comparación con 35 % de los
hombres indígenas, una muestra de la desigualdad en el sistema de tareas
domésticas y de cuidados.

Para completar las penurias, la región yucateca es muy vulnerable a
los efectos de la crisis climática, como sequías, tormentas devastadoras
y subida del nivel del mar. En junio de 2021, la tormenta tropical
Cristóbal ocasionó la inundación de Uayma, donde ya funcionan tres
grupos de mujeres unidas por el sistema de ahorro.

Por eso, el proyecto incluye un sistema de gestión de riesgos y de alerta temprana ante huracanes.

El gobierno mexicano construye un Sistema Nacional de Cuidados, pero aún no queda clara la intervención de las mujeres indígenas y los beneficios para ellas.

Petul mira con emoción los cultivos sembrados en su terreno y ya
sueña con un huerto más grande, con más plantas y en el que deambulen
gallinas, y quizá engorde un cerdo. Piensa también en la posibilidad de
emular a mujeres de los grupos anteriores que han montado tiendas
pequeñas con los ahorros alcanzados.

“Van a poner huevos y podemos comerlos o venderlos. Con el ahorro
también se puede comprar gallos, en el mercado los pollitos son caros”,
dijo, rebosante de esperanza esta mujer que además de atender a su hogar
y su familia se dedica a la venta de verduras.

Su vecina Tzuc, que hasta ahora se ocupaba solo del trabajo en su
hogar y la atención a su familia, dijo que las mujeres de su grupo
tienen que tener en cuenta los efectos del cambio climático.  “Ha hecho
mucho calor, más que antes, y hay sequía. Afortunadamente, tenemos agua,
pero hay que cuidarla”, planteó.

Por su parte, Torre subrayó los resultados de los grupos de ahorro.
Las mujeres “dejaron la pobreza extrema. La pandemia pegó fuerte, porque
había familias que ya tenían negocios y dejaron de vender. La
organización les dio resiliencia”, aseguró.

Además, un gran logro es que los hogares en que ya culminó el proyecto, siguen ahorrando, asisten con regularidad a las reuniones y mantienen la producción de alimentos.

Fuente: https://ipsnoticias.net/2022/04/mujeres-indigenas-de-mexico-responden-unidas-a-la-desigualdad/



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