Politics

Nadie se merecía un debate así – Rebelion


La
mala noticia es que, tras el primer debate, ha aumentado la
probabilidad de que las elecciones presidenciales de octubre se decidan
en una segunda vuelta. Lo más relevante del primer debate presidencial
no fue el descontrol misógino de Bolsonaro, las tergiversaciones de Lula
para no aumentar su índice de rechazo, la «performance» de Simone Tebet
(MDB en alianza con el PSDB: ndt), la exaltación antiestatista de
Felipe D’Ávila (Partido Novo: ndt) o el delirio monotributista de Soraya
Thronicke (União Brasil: ndt)

Los
análisis «técnicos» de la actuación de cada candidato, cuando no están
contextualizados por la relación de fuerzas, y por los intereses de
clase que explican la lucha por el poder, son, políticamente,
diletantes. Lo que está en disputa es inmenso, dramático y muy
peligroso.

Nadie
en su sano juicio ignora que la elección presidencial se decidirá entre
Lula, un moderado liderazgo reformista de izquierda y Bolsonaro, un
neofascista delirante. El país está dividido política y socialmente.
Lula es el favorito, pero Bolsonaro expresa una candidatura de extrema
derecha con influencia de masas. Lo que importa es si será en la primera
o en la segunda ronda. Ocurre que, si está en la segunda vuelta, el
peligro de las amenazas de golpe de Estado aumenta
desproporcionadamente.

Lo
que realmente importará en las próximas cinco semanas será el papel de
Ciro Gomes. Ciro juega un papel peligroso en estas elecciones. La
cuestión relevante, crucial, fundamental, es que Ciro Gomes es hoy el
mayor obstáculo para que Lula gane en la primera vuelta. La intención de
votos que aún mantiene será decisiva para que haya o no una segunda
vuelta. Si la mayoría de los aproximadamente cinco millones que
simpatizan con Ciro Gomes optan por votar a Lula para asegurar la
derrota de Bolsonaro no habrá segunda vuelta.

Estas
elecciones no son normales. Un neofascista ocupa la presidencia y
buscará la reelección. Quien no entienda esto no ha entendido nada,
absolutamente nada, de lo que ha pasado en Brasil desde 2016. La
estrategia de Bolsonaro es asegurar, sí o sí, una segunda vuelta, que a
estas alturas es incierta. El plan de Bolsonaro es preparar la
movilización golpista del 7 de septiembre para intimidar a la justicia,
aterrorizar a la izquierda y ganar impulso de arrastre electoral que
garantice su presencia en una segunda vuelta.

Si
es derrotado en la primera vuelta, Bolsonaro no podrá organizar, con la
misma agilidad, audiencia y autoridad, una campaña-denuncia de que la
elección fue amañada, y poner en marcha la movilización de su base
social más radicalizada en las exasperadas clases medias. No podrá,
porque las elecciones del 2 de octubre son elecciones generales. También
se elegirán todos los gobernadores, toda la Cámara de Diputados y un
tercio del Senado. Entre ellos, no pocos bolsonaristas. En la estrategia
de Bolsonaro es fundamental llevar la contienda por la presidencia a la
segunda vuelta. Por lo tanto, para Bolsonaro, la candidatura de Ciro
Gomes es, objetivamente, funcional.

Ciro Gomes

Lula
no necesita el 50% más uno de los votos en la primera vuelta para
ganar. Sólo necesita tener más votos válidos que la suma de todos los
demás contendientes. En este momento, Lula puede ganar en la primera
vuelta. Esto tendría una importancia decisiva, dadas las sucesivas
amenazas de Bolsonaro al proceso electoral, la constante movilización
contrarrevolucionaria en las calles, desde el 7 de septiembre hasta el 1
de mayo, y el proyecto bonapartista de imponer una derrota histórica a
la clase obrera y sus aliados oprimidos.

«Dime, espejo mío, ¿hay alguien más honesto que yo? Dime, espejo mío, ¿hay alguien más preparado que yo
Estas bromas son muy comunes cuando se trata de Ciro Gomes, candidato
por cuarta vez a la presidencia de la República. Ciro Gomes es un líder
inteligente que impresiona por su grado de articulación y capacidad de
polémica. Estas cualidades personales explican su actuación en el primer
debate de las elecciones de 2022. Pero no explican su obtusa
insistencia en presentarse como el candidato de una «tercera vía».

Obstinado
y mesiánico es un caudillo en busca de un «destino». Es testarudo y
personalista, el PDT es el séptimo partido por el que se presenta a las
elecciones. Mesiánico e incluso bonapartista, busca explicar la
viabilidad de sus promesas desarrollistas en la fuerza simbólica del
cargo presidencial. El atractivo del discurso de Ciro Gomes descansa en
la promesa de una «pacificación» política que no es posible hasta que la
amenaza neofascista sea derrotada. Pero Ciro Gomes ya ha dejado claro
que no considera que haya ningún peligro inmediato y real.

Argumenta
que, si es elegido, renunciará a la carrera por la reelección para un
segundo mandato, y con este gesto podría garantizar el apoyo en el
Congreso a sus propuestas. A pesar del inexcusable episodio del viaje a
París en 2018 (para eludir una decisión en el segundo turno de las
presidenciales de entonces: ndt) todavía despierta una desconcertante
fascinación sobre una parte de la gente de izquierdas que admira su
estilo directo, y alberga algún grado de crítica, desde la derecha, el
centro e incluso la izquierda, al PT.

Es
la primera vez en mucho tiempo que se crea una nueva ola de partidos
políticos. Este tipo de evaluación depende de la «regla», es decir, de
los criterios. En una evaluación marxista, por tanto, guiada por
criterios de clase, esta opinión es indefendible. Cuando se consideran
opiniones circunstanciales, es algo imposible de saber, porque los dos
están en movimiento «perpetuo».

Pero
hay una diferencia muy importante. Lula desempeñó un papel
insustituible en la construcción del PT, preservando las relaciones
orgánicas con los principales movimientos sociales, mientras que Ciro es
un político profesional errático.

La
atracción que ejerce Ciro sobre una parte de la clase media y media
alta asalariada de tendencia izquierdista es significativa. No se
explica sólo por las frustraciones de la experiencia de trece años de
gobiernos de Lula y Dilma Rousseff. Ciro Gomes se presenta como la
tercera vía, defendiendo un proyecto desarrollista inspirado en la idea
de que un capitalismo regulado por la expansión del mercado interno,
impulsado por la expansión del crédito más barato para el consumo y la
inversión, puede impulsar el crecimiento con justicia social y
responsabilidad fiscal. También insiste, obsesivamente, en el perfil de
«manos limpias» y tiene un atractivo.

Pero
la estrategia de Ciro Gomes no parece ser la verdadera contienda de las
elecciones de 2022, aunque nunca hay que subestimar el grado de
autoengaño narcisista. Incluso en Ceará está en tercer lugar, con menos
del 10%. El objetivo realista de Ciro Gomes no puede ser otro que la
supervivencia. El objetivo es mantener las posiciones y ocupar un escaño
para lo que ocurra en 2026, o incluso después. Se trata de un cálculo
personalista basado en la valoración de que, aunque no sea competitivo
ahora, todavía tiene tiempo para el futuro.

Valerio Arcary, militante de Resistencia, corriente del PSOL, columnista de Esquerda Online.

Traducción: Correspondencia de Prensa.

Fuente (de la traducción): https://correspondenciadeprensa.com/?p=29176

Fuente (del original): https://esquerdaonline.com.br/2022/08/30/ninguem-merecia-um-debate-assim/



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