Politics

Pedagogía de la independencia – Rebelion

Martín Almada escribe este libro y con el libro escribe su vida. Cuenta simultáneamente su historia personal y la historia de su pueblo guaraní, de su país, de su continente.

Martín,
el compañero de tantas luchas, intentó llevar a la práctica en Paraguay
la experiencia de Paulo Freire, promoviendo una escuela que hiciera
“educación como práctica de la libertad”, el Instituto Juan Bautista
Alberdi de San Lorenzo. La osadía le costó la represión, la muerte de su
compañera de vida, Celestina Pérez de Almada, y la cárcel.

Martín
Almada escribe con la tinta del sobreviviente. Con la sangre de su
compañera y la de sus compañeros asesinados por la dictadura de
Stroessner, Martín escribe sobre la educación en Paraguay. Escribe con
dolor. Pero también, escribe con rebelde esperanza.

Fundamenta
en estas páginas que la educación dominante es uno de los engranajes
aceitados que posibilitan y naturalizan la dependencia. Bucea en la
historia del continente, buscando claves de interpretación del drama
paraguayo. El papel de la oligarquía, de la Iglesia, del Estado, de las
fuerzas armadas, de los gobiernos y de las oligarquías de los países
vecinos, de los distintos agentes del poder, son analizados en esta
perspectiva latinoamericanista.

Dice
Martín Almada en el artículo que completa este libro –escrito 30 años
después-, que esta publicación … “en el fondo es la carta de un
sobreviviente dirigida a sus torturadores. Es la carta de un educador
sobreviviente que busca un remedio para curar dolores del alma. No
olvidemos que debajo del dolor está el amor…. Es la historia de la
reconstrucción de mi mismo luego de tutearme con la muerte”.

En
esa identidad de sobrevivientes se escribieron muchas páginas en
Nuestra América, y en especial en Paraguay, donde el pueblo hermano
sufrió sucesivos genocidios, el del pueblo guaraní, y de otros pueblos
originarios, durante las guerras de conquista, las guerras por
territorio y por petróleo, la Guerra de la Triple Alianza, y la
prolongada dictadura stronista.

Me
interesa decir en estas líneas, que el pueblo argentino no puede
permanecer indiferente frente a la opresión vivida por el pueblo
paraguayo. Hay una responsabilidad de la oligarquía argentina en la
Guerra de la Triple Alianza, y en el sostén a la dictadura de
Stroessner. También en las modalidades de opresión que llegan hasta la
actualidad, con los acuerdos leoninos de saqueo de recursos
hidroeléctricos. Tal vez estos tiempos en los que se buscan nuevas
posibilidades de integración latinoamericana, sean momentos para poner
en marcha profundas reparaciones frente a todo lo destruido, lo
saqueado, y lo aniquilado por la imposición de los intereses
imperialistas, que contaron con diversos gobiernos argentinos como
instrumentos de ejecución de sus políticas. Y esto sólo puede ser
impulsado activamente desde abajo y desde la izquierda, donde se
tejieron también los lazos de solidaridad profundo con las víctimas de
la dictadura, que por miles recibieron abrigo en nuestras tierras.

Pero
Martín Almada no es sólo un sobreviviente. Es también un creador de
nuevas posibilidades para la aventura libertaria. Abogado de causas
justas. Defensor de los derechos humanos. Inventor de modelos que buscan
el estímulo a la producción agroecológica, promoviendo los usos
populares de la energía solar, impulsando la creación de aldeas
solarizadas, y hasta editando un libro de recetas solares elaboradas con
alimentos locales. Siendo la educación popular -fundamentalmente-
pedagogía de la autonomía, Martín Almada contribuye en esta dirección,
estimulando maneras de pensar la vida que no se basen en los paradigmas
del desarrollo que destruyen a la naturaleza y a la gente en ella.

Educador.
Investigador –por su obsesiva búsqueda de la verdad fue posible el
descubrimiento de los “Archivos del Terror” y por su terca voluntad de
denuncia fue posible la creación del Museo de las Memorias-. El
descubrimiento y estudio de los Archivos del Terror, en los que se
encontraron los documentos del Plan Cóndor, son una pieza fundamental
para el momento actual de lucha por la justicia que se está llevando
adelante en los Tribunales argentinos, con el enjuiciamiento a los
criminales de lesa humanidad. Es un material de enorme valor, para
desnudar la complicidad de los gobiernos latinoamericanos, y del
gobierno norteamericano en la ejecución de las políticas de terrorismo
de estado. Por estas contribuciones realizadas a la lucha por la
justicia, Martín Almada recibió en el año 2002 el Premio Nobel
Alternativo de la Paz, que al mismo que otros muchos premios que le
fueron otorgados, es un reconocimiento a su coraje, a su coherencia como
defensor de los derechos humanos, como pedagogo de la justicia.

Quiero
decir que siempre pensé que Martín Almada cumple cabalmente con la
recomendación de Paulo Freire, que es la de vivir “sanamente locos, y
locamente sanos”, como condición para seguir siendo creadores… y
creadores revolucionarios. Como el loco Simón Rodríguez, ha puesto en la
libertad y en la educación su pasión completa.

Escribe
Martín Almada: “El miedo, en nuestro país, se volvió cultural. La
segunda piel del paraguayo es el miedo, porque la ignorancia y la
tortura fueron la base de la represión, fueron el corazón del sistema
dictatorial”. Con ese miedo, y contra ese miedo es la vida y la lucha de
este pedagogo de las luchas libertarias. Y sabe que la educación, es
uno de los caminos para aportar a la organización del pueblo en la lucha
emancipatoria. Y que es la acción colectiva, un largo proceso de
desafío al miedo que tiende a aislarnos y a desorganizarnos.

En
este libro, el repaso de las prácticas educativas en Paraguay, terminan
constituyendo una radiografía de la dominación, y también una búsqueda
activa de caminos para la descolonización y para la desmercantilización
de la enseñanza en América Latina, porque tal como él investiga y
denuncia, las políticas educativas son producto de una estrategia
continental ordenada por instituciones del gobierno mundial, que
administran la subordinación cultural, en diferentes terrenos -incluido
el pedagógico-. Martín Almada se concentra en el estudio de Paraguay,
pero lo pone en espejo con los modelos educativos de Chile, y de otros
países latinoamericanos. Hoy, cuando muchos de los gobiernos que se
llaman progresistas siguen utilizando chalecos de fuerza como los
modelos educativos que impone el Banco Mundial, o como las Leyes
Antiterroristas que impone el CIADI[1],
es interesante utilizar este texto para pensar una nueva pedagogía, que
nazca y crezca contra todas las formas de dominación, las históricas y
las actuales. Una pedagogía descolonizadora que sea regada desde las
raíces con nuestras propias miradas del mundo. Una pedagogía originaria,
libertaria, y audazmente democratizadora. En esta dirección, el libro
de Martín Almada es sobre todo una invitación para esa búsqueda, y para
crear –con la audacia y el riesgo ineludibles en todo acto
transformador- un camino en el que todas las tradiciones de lucha de
Nuestra América, se rebelen junto con los nuevos gritos de Ya Basta,
frente a la mediocridad y el conservadurismo. Le agradezco por ello a
Martín y a su locura, la posibilidad de mirarnos sin anteojeras, de
pensarnos sin muros, y de atrevernos a caminar sin chalecos de fuerza,
con la pasión intacta y ese alegre dolor que nos sigue conmoviendo.

Notas:

[1] Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones. Organismo del Banco Mundial que tiene por objetivo propiciar la solución de disputas entre gobiernos (N. del E.).

MARTÍN ALMADA

(Paraguay,
1937) Profesor, abogado y reconocido activista y defensor de los
Derechos Humanos en su país natal durante la dictadura de Alfredo
Stroessner. Líder del movimiento “Por un techo para cada educador” de la
Federación de Educadores del Paraguay, fundador y director de la
Escuela Juan Bautista Alberdi en San Lorenzo, que fue cerrada en 1974
por órdenes dictatoriales.
Ese
año, Almada presenta su tesis doctoral “Paraguay, Educación y
Dependencia” en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina,
siendo calificada de “subversiva y terrorista” por la Policía Federal
Argentina, lo que le significó ser detenido y torturado, y que su
primera esposa, Celestina Pérez, falleciera de un infarto al escuchar
telefónicamente las torturas a las que era sometido Almada.
En
1977 es liberado después de una huelga de hambre y el apoyo de
distintos grupos de derechos humanos, asilándose en Panamá, retornando a
su país después de la caída del dictador Strossner, en 1989.
Con
la ayuda del juez José Agustín Fernández, el 22 de diciembre de 1992,
en la ciudad de Lambaré (Paraguay) descubre los “Archivos del Terror”,
la prueba documental de la existencia de la Operación Cóndor en América
Latina, que contiene las comunicaciones y acuerdos entre las autoridades
militares y policiales, para reprimir las sociedades y mantener las
dictaduras de Paraguay, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, entre 1970 y
1980.
Martín
Almada ha recibido varios galardones internacionales por su actividad a
favor de la aclaración histórica de la Operación Cóndor y de las
violaciones de Derechos Humanos en Sudamérica, donde destaca el Premio
Right Livelihood, o Premio Nobel Alternativo de la Paz, en 2002.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.