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Reacciones oficiales en América Latina – Rebelion


Foto: tropas de Ucrania intentando contarrestar el avance de Rusia en un puente en la misma capital de Kiev. Foto extraida de nota de prensa de The Guardian, edición del 25/02/2022

Es
de notar que, en el momento en que se iniciaron los movimientos de
tropas rusas, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estaba
precisamente sesionando sobre la crisis en Ucrania (véase comunicado de Naciones Unidas).

Desde
la estrícta perspectiva del derecho internacional público, la violación
de las obligaciones jurídicas internacionales por parte Rusia es
flagrante. Estas obligaciones no solamente se encuentran en la misma
carta constitutiva de las Naciones Unidas, sino también en tratados
vigentes entre Ucrania y Rusia como, por ejemplo, el Protocolo de
Budapest de 1994, en particular la contenida en el punto 2 de dicho
protocolo (véase texto completo).  

Cabe
recordar que en el marco del procedimiento consultivo ante la Corte
Internacional de Justicia (CIJ) sobre la conformidad de la declaración
unilateral de independencia del 2008 de Kosovo al derecho internacional
(véase enlace oficial), Rusia había enviado una opinión jurídica que resulta de gran interés revisar en estos días (véase texto en francés y en inglés) en particular sus conclusiones (pp. 27-28 y pp. 39-40 respectivamente). 

Este 26 de febrero, Ucrania depositó una nueva demanda formal contra Rusia (véase texto de la demanda y  comunicado de prensa de la CIJ)
sobre la base de la Convención para la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio a la que ambos Estados son Estados Parte. Esta
demanda, reforzada por una solicitud de medidas provisionales (véase texto)
se viene a añadir a otra demanda presentada por Ucrania contra Rusia en
el 2017 pendiente de resolución, al haberse declarado competente la CIJ
en el 2019 (véase sentencia sobre excepciones preliminares del 8/11/2019).

Resulta
oportuno precisar que ante el repentino cambio de Rusia frente a las
obligaciones que derivan del derecho internacional público para todo
Estado en su relación con otro Estado, el pasado 26 de febrero el
Consejo de Europa, organización internacional con sede en Estrasburgo
(Francia) y que integra a 47 Estados europeos, decidió suspender los
derechos de representación de Rusia en su seno (véase comunicado oficial).

Finalemente,
es de notar que ante las imágenes de civiles huyendo de los bombardeos
rusos y las muertes de civiles reportadas por Ucrania,  este 28 de
Febrero del 2022, la Oficina del Fiscal de la Corte Penal Internacional
(CPI) anunció el inicio de una investigación preliminar (véase comunicado de prensa).

La prohibición del uso de la fuerza en breve

Como
bien se sabe, la prohibición del uso de la fuerza así como de la
amenaza al uso de la fuerza de un Estado contra otro Estado, constituye
una obligación jurídica internacional, y ello desde 1945. 

Como
ocurre a menudo en la ciencia jurídica, un principio general o una
prohibición general puede conllevar algunas excepciones. Las dos únicas
excepciones previstas en el texto de la misma  Carta de Nacions Unidas son:

– el ejercicio de la legítima defensa por parte de un Estado contra otro Estado (Artículo 51), o bien;


las acciones militares colectivas previamente autorizadas por el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra un Estado, en el marco
del Capítulo VII de la misma Carta.  

En el presente caso, Rusia ha justificado lo que oficialmente denomina como una «operación militar especial» (Vladimir Putin) refiriendo a la necesidad de «neutralizar» la capacidad militar de Ucrania, de «desmilitarizarla«, así como de «desnazificarla» (según lo oído en el discurso
de su Presidente Vladimir Putin del 23 de febrero del 2022): argumentos
bastante novedosos y originales. Se mencionó también la necesidad de
evitar a toda costa un «genocidio»
contra las poblaciones de orígen rusa que viven en el territorio
ucraniano, sin que se tenga mayores detalles sobre esta aseveración
hecha por la máxima autoridad rusa. Finalmente, una escueta mención al
Artículo 51 de la Carta y a tratados de amistad suscritos 48 horas antes
con dos territorios separatistas pro-rusos de Ucrania que Rusia
reconoce como Estados independientes no permiten disipar mayormente las
dudas. Usualmente
Rusia, como muchos otros Estados, busca siempre la manera de darle un
aspecto de legalidad cuando sus acciones atentan contra una norma
internacional vigente: es posiblemente la primera vez, en mucho tiempo,
que sus dirigentes improvisan justificaciones legales tan poco
convincentes.

No está de más indicar que la misma Carta de 1945 de Naciones Unidas establece un listado de distintos mecanismos denominados «mecanismos de solución pacífica de controversias»
(Artículo 33) a los que pueden recurrir dos Estados cuando tienen una
disputa entre sí: sea mecanismos políticos, sea mecanismos jurídicos
(arbitraje o arreglo judicial). Al respecto, los intensos esfuerzos
desplegados personalmente en Moscú y en Kiev por los jefes del Ejecutivo
de Francia y de Alemania con sus homólogos ruso y ucraniano buscaban
precisamente darle una oportunidad a la diplomacia en procura de una
solución negociada aceptable para Ucrania y Rusia, retomando como base
para ello, el contenido de los Acuerdos de Minsk suscritos en febrero
del 2015 (véase versión oficial en ruso y en francés ubicable en las páginas 41-43 de este informe del Senado galo) y no implementados desde entonces ni por Ucrania, ni por Rusia.

Finalmente,
es de precisar que la asimetría entre los ejércitos ruso y ucraniano es
tal, que Alemania ha decidido romper con su tradicional reserva que
consiste en no enviar armas letales en conflictos armados, aprobando un
primer envío este 26 de febrero de unos 400 lanzagranadas para apoyar a
Ucrania (véase nota de prensa de SudOuest en Francia). 

Las reacciones oficiales registradas en América Latina

En
las líneas que siguen, se remitirá  a nuestros estimables lectores a
los comunicados oficiales emitidos el pasado 24 de febrero del 2022 por
varios Estados del continente americano. Notemos que el caso de
Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Ecuador, Nicaragua y
México, por alguna razón sus respectivos aparatos diplomáticos no han
considerado oportuno elaborar y circular un comunicado oficial desde su
respectivo Ministerio o Secretaría de Relaciones Exteriores.

La
lectura detallada de cada comunicado oficial (reproducido en las notas
al final de manera integral, título incluido) permite conocer la manera
escogida por cada Estado para externar su posición: ya sea utilizando
términos y expresiones contundentes designando nominalmente a Rusia, o
por el contrario, usando palabras y expresiones mucho más ponderadas,
sin excluir otras formas de expresión que permiten la diversidad y la
riqueza del lenguaje. El lector encontrará desde un contundente repudio
hasta una tímida reprobación, pasando por comunicados que omiten
convenientemente referirse a «Rusia«: el abanico de posibilidades es sumamente amplio para los funcionarios encargados de redactar un texto de esta naturaleza.

En un extenso y mesurado comunicado de prensa, Argentina externó que «Reitera
la necesidad del pleno apego a todos los principios consagrados en la
Carta de las Naciones Unidas, sin ambigüedades ni dando preeminencia a
unos sobre otros, con pleno respeto del derecho internacional, a la
soberanía de los estados y su integridad territorial, la solución
pacífica de las controversias y el pleno y profundo respeto por los
derechos humanos
» (Nota 1). 

En el caso de Bolivia, su comunicado extremadamente ponderado expresa que: «Bolivia
hace un llamado a la paz y exhorta a las partes a la búsqueda de
soluciones político diplomáticas en el marco del Derecho Internacional y
la Carta de las Naciones Unidas y convoca a todas las partes en
conflicto a comprometerse a realizar acciones de distensión y evitar el
uso de la fuerza, priorizando los mecanismos diplomáticos del sistema
internacional para lograr una solución pacífica sobre la base de un
diálogo constructivo y de buena fe, a fin de abordar las cuestiones
legítimas de seguridad de las partes
» (Nota 2).

Por su parte Brasil expresó con un lenguaje sumamente balanceado que «Como
membro do Conselho de Segurança das Nações Unidas, o Brasil permanece
engajado nas discussões multilaterais com vistas a uma solução pacífica,
em linha com a tradição diplomática brasileira e na defesa de soluções
orientadas pela Carta das Nações Unidas e pelo direito internacional,
sobretudo os princípios da não intervenção, da soberania e integridade
territorial dos Estados e da solução pacífica das controvérsias
» (Nota 3). 

En el caso de Chile, su fuerte comunicado señala que «Chile
condena la agresión a Ucrania por parte de Rusia, pese a los reiterados
llamados de la comunidad internacional al diálogo con miras a encontrar
una solución pacífica al conflicto, como establece el artículo 2 de la
Carta de Naciones Unidas
» (Nota 4).  

En el caso de Costa Rica, su aparato diplomático ha señalado en un (también extenso) comunicado que «Costa Rica condena el uso de la fuerza y la violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania» indicando además (de manera bastante original con relación a otros comunicados), que «En
el contexto de circunstancias excepcionales de recuperación económica,
resulta inconcebible que los países se vean afectados además por las
consecuencias de este conflicto»
 (Nota 5).

En el caso de Panamá, recurriendo a una vocabulario más ponderado que el de su vecino, leemos que «El
Gobierno de la República de Panamá, fiel a su vocación pacifista,
multilateralista, y de apoyo al diálogo, lamenta profundamente los
acontecimientos recientes en Ucrania, que contravienen los principios
fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.
» (Nota 6).

En el caso de Paraguay, su comunicado oficial (véase enlace oficial) – bastante corto si se compara con los demás – señala de manera contundente, lo siguiente (reproducción integral): «Paraguay condena los ataques al pueblo ucranianoLa
República del Paraguay condena los ataques al pueblo ucraniano, en
violación de principios de soberanía y del derecho internacional, insta a
Rusia al cese de las hostilidades, y reitera a las partes involucradas
su solicitud de retomar el diálogo y la negociación para lograr una
solución pacífica, mutuamente aceptable y duradera. 
La
República del Paraguay hace un firme llamado a las partes a dirimir sus
diferencias en el ámbito del sistema multilateral, y exhorta al Consejo
de Seguridad, en especial a los Miembros Permanentes, a asumir su
misión de mantener la paz y seguridad internacionales
«. 
Con respecto a Perú, se lee en un texto menos enfático que los demás, que la diplomacia peruana «Reitera
la necesidad imperativa que se retomen las negociaciones para bajar la
tensión, distender la situación y emprender las consultas y
negociaciones que con carácter de extrema urgencia deben realizarse para
encontrar una solución diplomática, negociada y pacífica
» (Nota 7).

Por su parte, el aparato diplomático de Uruguay ha externado que: «Uruguay reitera su apego a la aplicación estricta de las normas de derecho internacional y renueva su llamado a las partes a retomar el camino de las negociaciones, al pleno cumplimiento de los acuerdos de Minsk, endosados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y a resolver por la vía diplomática el actual conflicto de intereses» (Nota 8).

La diplomacia de Venezuela difundió un comunicado oficial sensiblemente diferente a los anteriores, algo extenso, en el cual «Venezuela
hace un llamado a retomar el camino del entendimiento diplomático
mediante el diálogo efectivo entre las Partes involucradas en el
conflicto para evitar un escalamiento, reafirmando los mecanismos de
negociación contemplados en la Carta de las Naciones Unidas, en aras de
preservar la vida, la paz de los habitantes de estos países y la
estabilidad de la Región» 
(Nota 9). El 24 de febrero, no circuló ningún comunicado elaborado por el aparato diplomático de Cuba ni tampoco del de Nicaragua, dos Estados que coinciden usualmente con Venezuela en temas de agenda internacional.

Como
se puede apreciar, la diversidad de estas manifestaciones oficiales
evidencia formas muy distintas de expresarse con relación a lo que
ocurre en Ucrania desde el pasado 24 de febrero. Cada Estado lo hace en
función de criterios propios y de los intereses de política exterior que
persigue de manera individual.  

Si bien puede existir un consenso sobre la necesidad de reafirmar el respeto a ciertos principios generales, ello no implica un consenso sobre la forma de manifestarse cuando se violan estos principios: así por ejemplo, en el marco del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), un proyecto de declaración  titulado «La situación  en Ucrania«- y que no cuenta con el aval de Argentina, ni de Brasil ni de Bolivia ni de El Salvador ni de Nicaragua ni de Uruguay- está en proceso de discusión desde el 26 de febrero (véase texto del proyecto de declaración).  En caso de que sea finalmente aprobado en una versión posiblemente enmendada y revisada, será de interés compararlo con el texto que emane eventualmente de otra entidad continental que no incluye a Estados Unidos y a Canadá, a saber la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC).

Una coincidencia generalizada

Haciendo
a un lado el contenido del comunicado de Venezuela, estas
manifestaciones oficiales de Estados de América Latina con respecto al
respeto de la integridad territorial y a la prohibición del uso de la
fuerza se unen a las demás condenas hechas por los diversos integrantes
de la comunidad internacional: como por ejemplo, la que encontramos en
el comunicado oficial del Secretario General de Naciones Unidas, en la declaración conjunta de los integrantes del Consejo de la Unión Europea (UE) y sus conclusiones anunciando nuevas sanciones contra Rusia; o bien, en el comunicado de España, en el de Noruega, en el comunicado difundido por Turquía o en el comunicado difundido por la Unión Africana (UA). Desde la academia, se registra, entre muchos, este pronunciamiento
de la Sociedad Europea para el Derecho Internacional (más conocida por
sus siglas en inglés ESIL) así como el de su homóloga gala (SFDI) que ha
circulado entre sus miembros desde el 24 de febrero y cuya copia
poseemos.

Esta
coincidencia de muchos posiblemente obedezca  también a la gran
cantidad de información difundida desde varias semanas sobre el aumento
gradual de efectivos y de material militar rusos en la frontera entre
Rusia y Ucrania, y al pronóstico hecho por varios analistas según los
cuales, concluídos los Juegos Olímpicos de invierno en China, Rusia
entraría en acción en territorio ucraniano. 

A modo de conclusión

La
comunidad internacional ha reaccionado de manera unánime (o casi):
Rusia ha podido contar con la manifestación de solidaridad (o con el
silencio) de algunos Estados cercanos, de los 193 Estados Miembros de
Naciones Unidas. 

Posiblemente,
estos mismos 193 Estados sean llamados a votar en los muy próximos días
una resolución en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas,
un momento en el que la diplomacia rusa pondrá a prueba la solidez de
los lazos que la unen a algunos Estados. En el 2014, habíamos tenido la
oportunidad de analizar un ejercicio similar con relación a la anexión
ilegal de Crimea por parte de Rusia (véase nuestra breve nota al respecto): el texto de la Resolución 68/262 fue
adoptado el 27 de abril del 2014 con 100 votos a favor, 11 en contra,
así como 58 abstenciones, al tiempo que 24 Estados optaron por el
siempre extraño «No Show» (la extrañeza radica en ser Estado
Miembro de Naciones Unidas y rehuir el tomar posición cuando se trata de
condenar acciones que atentan al edificio normativo de las mismas
Naciones Unidas).

Esta
casi unanimidad expresada este 24 de febrero del 2022 se explica en
razón de la importancia de las reglas ignoradas por Rusia, y que
constituyen las bases del orden jurídico internacional: ningún Estado
puede tener interés en ver debilitados estos principios que constituyen
el basamento del ordenamiento jurídico internacional, y ello desde
1945. 

Al
tratarse de un Estado Miembro Permanente del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas, la preocupación es probablemente aún mayor: al
respecto, se trata de las mismas
reglas que fueron abiertamente violadas en el caso de la agresión de
Estados Unidos (otro Estado Miembro Permanente) sufrida por Irak en el
2003, justificada con base en una peligrosa noción de «legítima defensa preventiva«,
inexistente en la Carta de Naciones Unidas. Unos años antes, el
bombardeo de Belgrado y de otras ciudades serbias acaecido a partir de
marzo de 1999 por las fuerzas aéreas de varios integrantes de la OTAN se
realizó de manera ilegal, al no contar con ninguna aprobación previa
del Consejo de Seguridad.

En
el caso de los Estados de América Latina, la última condena
generalizada al uso de la fuerza contra un Estado se evidenció cuando el
entonces Presidente de Estados Unidos hizo público ante medios de
prensa la «opción militar» en el caso de Venezuela (véase al respecto nuestra breve nota
de agosto del 2017 sobre las reacciones oficiales registradas). Con
relación a la violación a la integridad territorial de un Estado, en el
2008 los Estados miembros de la OEA tuvieron la ocasión de discutir y aprobar colectivamente la Resolución 930 del Consejo Permanente después de la incursión ilegal de Colombia en territorio ecuatoriano.

Con
respecto a disputas entre Estados de América Latina llevadas al
conocimiento del juez internacional y pendientes de resolución, cabe
precisar que la prohibición del uso de la fuerza o de la amenaza del uso
de la fuerza es parte medular de los alegatos de Nicaragua en su
demanda contra Colombia presentada en La Haya en el 2013 (véase texto de la demanda, párrafo 22).  

Notas

Nota 1: El comunicado oficial de Argentina (véase enlace oficial) se lee textualmente así: 

«Argentina reitera su «firme rechazo al uso de la fuerza armada» y llama a Rusia a cesar las acciones militares en Ucrania. La
República Argentina, fiel a los principios más esenciales de la
convivencia internacional, hace su más firme rechazo al uso de la fuerza
armada y lamenta profundamente la escalada de la situación generada en
Ucrania.
Las soluciones justas y duraderas sólo se alcanzan por medio del
diálogo y compromisos mutuos que aseguren la esencial convivencia
pacífica. Por ello llama a la Federación de Rusia a cesar las acciones
militares en Ucrania. Reitera
la necesidad del pleno apego a todos los principios consagrados en la
Carta de las Naciones Unidas, sin ambigüedades ni dando preeminencia a
unos sobre otros, con pleno respeto del derecho internacional, a la
soberanía de los estados y su integridad territorial, la solución
pacífica de las controversias y el pleno y profundo respeto por los
derechos humanos. Reafirma su compromiso y confianza en que puedan
activarse para ello todos los mecanismos de la comunidad internacional,
con activa participación de las Naciones Unidas. La intensificación de
los vientos de guerra dificulta gravemente el objetivo impostergable de
preservar la vida, es imprescindible que todos los involucrados actúen
con la mayor prudencia y desescalar ya mismo el conflicto en todas sus
aristas para garantizar la paz y la seguridad integral de todas las
naciones».

Nota 2: El comunicado de Bolivia (véase enlace oficial) se lee de la siguiente manera: 

«Bolivia hace un llamado a preservar la paz y la seguridadEl
Estado Plurinacional de Bolivia sigue con preocupación la situación
generada en Ucrania y lamenta que la falta de diálogo y entendimiento
haya provocado una mayor escalada del conflicto. Bolivia
hace un llamado a la paz y exhorta a las partes a la búsqueda de
soluciones político diplomáticas en el marco del Derecho Internacional y
la Carta de las Naciones Unidas y convoca a todas las partes en
conflicto a comprometerse a realizar acciones de distensión y evitar el
uso de la fuerza, priorizando los mecanismos diplomáticos del sistema
internacional para lograr una solución pacífica sobre la base de un
diálogo constructivo y de buena fe, a fin de abordar las cuestiones
legítimas de seguridad de las partes. 
Bolivia,
como Estado pacifista, promueve el derecho de los pueblos a vivir en
paz, por lo cual la prioridad debe ser proteger la vida, en el marco del
respeto al Derecho Internacional, de los Derechos Humanos y el Derecho
Internacional Humanitario
«.

Nota 3: El comunicado de Brasil (véase enlace oficial) se lee así: 

«Situação na UcrâniaO
Governo brasileiro acompanha com grave preocupação a deflagração de
operações militares pela Federação da Rússia contra alvos no território
da Ucrânia. 
O Brasil apela à
suspensão imediata das hostilidades e ao início de negociações
conducentes a uma solução diplomática para a questão, com base nos
Acordos de Minsk e que leve em conta os legítimos interesses de
segurança de todas as partes envolvidas e a proteção da população
civil. 
Como membro do Conselho de
Segurança das Nações Unidas, o Brasil permanece engajado nas discussões
multilaterais com vistas a uma solução pacífica, em linha com a tradição
diplomática brasileira e na defesa de soluções orientadas pela Carta
das Nações Unidas e pelo direito internacional, sobretudo os princípios
da não intervenção, da soberania e integridade territorial dos Estados e
da solução pacífica das controvérsias.
«

Nota 4: El comunicado oficial de Chile se lee textualmente así (véase enlace oficial):

«Chile condena agresión a Ucrania.Chile condena la agresión a Ucrania por parte de Rusia, pese a los reiterados llamados de la
comunidad internacional al diálogo con miras a encontrar una solución
pacífica al conflicto, como establece el artículo 2 de la Carta de
Naciones Unidas. 
Chile
hace un llamado a que Rusia retire sus tropas, respete la integridad
territorial y soberanía de Ucrania y evite la pérdida de vidas inocentes
y daños materiales, respetando los Convenios de Ginebra. 
Chile
abriga la esperanza de que prevalezca el diálogo y las negociaciones
para prevenir un mayor escalamiento de este conflicto que amenaza la paz
y seguridad internacionales. 
El
Ministerio de Relaciones Exteriores ha contactado y está realizando un
constante monitoreo de la situación de los chilenos que residen en la
zona de conflicto
«.

Nota 5: El comunicado oficial de Costa Rica (véase enlace) señala que: 

Costa Rica rechaza cualquier acto unilateral de fuerza contra un Estado, y condena la ofensiva desplegada por la Federación de Rusia contra Ucrania.Costa Rica reitera que la paz debe ser el camino y la máxima aspiración de los gobernantes para sus pueblos. Esta ofensiva, que contraviene la letra y el espíritu de Carta de las Naciones Unidas, de la que son parte ambos países, así como las resoluciones de la Asamblea General y los acuerdos multilaterales, representa una grave amenaza a la paz y seguridad internacionales, y niega la oportunidad que el espacio multilateral ofrece para alcanzar acuerdos. Costa Rica condena el uso de la fuerza y la violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Hace un llamado para que se retome el diálogo y las negociaciones, y recuerda que en esta coyuntura, están en peligro las vidas de miles de personas: niñas, niños, mujeres y hombres. En el contexto de circunstancias excepcionales de recuperación económica, resulta inconcebible que los países se vean afectados además por las consecuencias de este conflicto. Las hostilidades deben cesar de inmediato y debe asegurarse la protección de los civiles en el terreno. Costa Rica, como una democracia desarmada, fiel a su tradición pacifista, apegada al Derecho Internacional y al multilateralismo, reitera que la paz debe ser el camino y la máxima aspiración de los gobernantes para sus pueblos. Por ello, respalda al Secretario General y a la Organización de Naciones Unidas en sus llamados para que persista la paz, asistida por los numerosos mecanismos y marcos regionales disponibles, como catalizadores del diálogo y la negociación para resolver este conflicto» .

Nota 6: En el caso de la diplomacia panameña, su comunicado se lee así (véase enlace oficial): 
«Comunicado. El Gobierno de la República de Panamá, fiel a su vocación pacifista, multilateralista, y de apoyo al diálogo, lamenta profundamente los acontecimientos recientes en Ucrania, que contravienen los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas. Panamá se adhiere al llamado hecho por la comunidad internacional y respalda el pronunciamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, exhortando a que todos los esfuerzos se dirijan para evitar la pérdida de vidas y apoyar decididamente la mitigación del progresivo deterioro de la situación mediante el inmediato cese del uso de la fuerza y la violencia. Panamá, como país que aboga por el diálogo y el derecho internacional, insta a retomar las vías de la negociación y la diplomacia que renueven la esperanza de paz, seguridad y estabilidad. Por otra parte, hacemos un llamado al respeto de la soberanía, la independencia política e integridad territorial de Ucrania con fundamento en el derecho internacional«. 

Nota 7: El comunicado oficial de Perú expresa de manera muy balanceada que (véase enlace oficial): 
«Comunicado. En relación al grave deterioro de la situación en la frontera Este de Ucrania, el gobierno del Perú expresa:1. Su reiterado respaldo a los pronunciamientos del secretario general de las Naciones Unidas, especialmente en relación a la intervención  en curso de tropas rusas en  Donetsk y Lugansk, que configura una violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. 2. Las obligaciones estipuladas en la Carta de las Naciones Unidas sobre las relaciones de amistad y cooperación, la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias, la independencia política y el respeto a la soberanía e integridad de los Estados, comprometen a todos los Estados y deben cumplirse y acatarse en toda situación, sin excepción alguna. 3. Reitera la necesidad imperativa que se retomen las negociaciones para bajar la tensión, distender la situación y emprender las consultas y negociaciones que con carácter de extrema urgencia deben realizarse para encontrar una solución diplomática, negociada y pacífica. 4. Reafirma, asimismo, que la solución global  y duradera del conflicto debe cautelar los legítimos intereses de seguridad de las partes, dentro de los principios y normas  de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional«.

Nota 8: En el caso de Uruguay, el comunicado oficial (véase enlace oficial) se lee de la siguiente manera:

«Uso de la fuerza contra Ucrania. Ante el inicio en el día de hoy de las operaciones militares por parte de la Federación Rusa contra el territorio ucraniano, Uruguay manifiesta que tales acciones son claramente violatorias de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y reitera que Rusia debe respetar la integridad territorial y la independencia de Ucrania.El artículo 2 de la Carta establece que los miembros de la Organización se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.También, dicho artículo subraya que los miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacional ni la justicia. Estos principios, esenciales para la convivencia pacífica y el desarrollo de relaciones amistosas y de cooperación entre los países de la comunidad internacional, se ven notoriamente vulnerados tras los ataques militares rusos desencadenados en el día de hoy. Uruguay reitera su apego a la aplicación estricta de las normas de derecho internacional y renueva su llamado a las partes a retomar el camino de las negociaciones, al pleno cumplimiento de los acuerdos de Minsk, endosados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y a resolver por la vía diplomática el actual conflicto de intereses».

Nota 9: El comunicado oficial de Venezuela que incluye una referencia a Estados Unidos y refiere a las amenazas que pesan sobre Rusia (véase enlace oficial) se lee de la siguiente manera: 
«Venezuela manifiesta su preocupación por el agravamiento de la crisis en Ucrania. La República Bolivariana de Venezuela manifiesta su preocupación por el agravamiento de la crisis en Ucrania, y lamenta la burla y el quebrantamiento de los Acuerdos de Minsk por parte de la OTAN promovido por los Estados Unidos de América. El descarrilamiento de estos acuerdos ha vulnerado el Derecho Internacional y ha generado fuertes amenazas contra la Federación de Rusia, su integridad territorial y soberanía, así como impedido el buen relacionamiento entre países vecinos. Venezuela hace un llamado a retomar el camino del entendimiento diplomático mediante el diálogo efectivo entre las Partes involucradas en el conflicto para evitar un escalamiento, reafirmando los mecanismos de negociación contemplados en la Carta de las Naciones Unidas, en aras de preservar la vida, la paz de los habitantes de estos países y la estabilidad de la Región. La República Bolivariana de Venezuela, conforme a su diplomacia constitucional de paz, hace sus mejores votos para la resolución pacífica de este conflicto, al tiempo que rechaza la aplicación de sanciones ilícitas y ataques económicos contra el pueblo ruso, que afecten masivamente el disfrute de sus derechos humanos».

Nicolás Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

Blog del autor: https://derechointernacionalcr.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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