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Sucesos en Granada: Cinco horas atrapados en un ‘megayate’ en la playa de Carchuna

Rescate del barco encallado en Carchuna. / Pilar García-Trevijano

Amplio despliegue para auxiliar a una familia extranjera y a sus mascotas tras varar en su travesía desde Marbella a Aguadulce

Un viaje entre Marbella y Almería ha hecho pasar más de un mal trago a una familia de turistas que salió de Puerto Banús con la ilusión de alcanzar Aguadulce. El destino, que es muy caprichoso, hizo que en vez de disfrutar el atardecer en la costa almeriense se quedaran atrapados durante cinco horas en la orilla de la Playa de Carchuna.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Un matrimonio, formado por un varón francés y su esposa, de nacionalidad ucraniana, el hermano de la mujer y sus dos perros, dos canes tipo mastín enormes, protagonizaron ayer un rescate muy particular de Bomberos Motril y Cruz Roja.

Al parecer, un fallo en la sala de máquinas hizo que el ‘megayate’, de más de 20 metros de eslora y con bandera británica, dejara de responder a las órdenes del capitán. Por la mañana empezaron a tener problemas y a las 13.30 horas dieron aviso a Emergencias. La embarcación perdió por completo el rumbo y acabó varada en las aguas cristalinas de Carchuna-Calahonda.

La Guardia Civil, Policía Nacional, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, Cruz Roja y –por último, pero no menos importante– Bomberos Motril se acercaron a la playa para tratar de rescatar a los visitantes.

El fuerte viento y el oleaje dificultaban las tareas de auxilio. A las 15.00 horas, las autoridades comenzaron las tareas de rescate, un trabajo arduo que no finalizó hasta pasadas las seis de la tarde. Las condiciones meteorológicas desaconsejaban el uso del helicóptero de la Guardia Civil y, en un primer momento, los tripulantes rehusaban tocar el agua.

Las imágenes del barco encallado en Carchuna

La solución menos historiada fue la ganadora. Un retén de bomberos apareció portando una escalera y se pusieron manos a la obra. Se enfundaron unos neoprenos que les prestó Cruz Roja, acostumbrados a colaborar en el rescate en el de personas inmigrantes en estas aguas, y llamaron al barco. Los operarios de Marina Motril, empresa que gestiona la marina portuaria e interviene en reparaciones y remolques de embarcaciones, fueron fundamentales en las comunicaciones con la familia de (casi) náufragos. Ricardo, uno de los trabajadores que habla perfectamente francés, templó los ánimos de los turistas forzosos de Carchuna y les explicó cómo procederían a sacarles del barco.

Los tripulantes solo tenían una petición: que les ayudaran a sacar la medicación de la mujer, que según manifestó padece cáncer, y unas cuantas cosas más.

Y así, los bomberos de Motril comenzaron a sacar bártulos y bártulos de la embarcación en una especie de mudanza. La suerte que correrá la nave durante las horas que permanezca encallado en la orilla se desconoce y más vale prevenir que recoger todos los enseres esparcidos por la playa. Después, le llegó el turno al tripulante más joven. Tras él, ingeniando una especie de arnés con poleas, Cruz Roja y Bomberos Motril lograron bajar a uno de los dos mastines. Le siguió la mujer de mediana edad. Por último, su marido: el capitán siempre no debe ser el primero en abandonar el barco. Desde el mar, Salvamento y Guardia Civil aguardaban por si tenían que intervenir. Decenas de curiosos se agolparon en la zona de rebalaje a observar el rescate. Los aplausos rompieron los momentos de tensión cuando el último de los tripulantes pisó suelo firme. «Es el primer rescate de estas características, en un barco, en el que he participado y estoy orgulloso de que el resultado haya concluido con éxito», manifestaba Emilio López, cabo del cuerpo de Bomberos.

Traslado del barco

En la playa, Cruz Roja abrigó a la familia y Guardia Civil procedió a su identificación. Los servicios sanitarios les hicieron un chequeo rápido y una prueba de antígenos, mientras que los dueños de este megayate millonario se las ingeniaban para ver qué hacían con el barco. Pasarán la noche en un hotel de Motril y el barco no dormirá solo. Se custodiará para evitar hurtos e incidentes. En el día de hoy, los técnicos de Marina Motril inspeccionarán el buque y, si es posible, lo llevarán por el mar hasta el puerto de Motril para repararlo y devolverle las llaves a sus propietarios. El peor de los escenarios planteados pasa por desguazar el barco si ha quedado inutilizado.

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