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trucos para no terminar frustrado

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El sexo en el agua es una de las fantasías más habituales. Lo hemos visto en muchas películas y resulta un momento excitante y de lo más atractivo para mantener relaciones sexuales. En verano estamos más relajados, salimos más, nos relacionamos con más gente y las vacaciones son un momento perfecto para salir de la rutina del día a día también en cuestiones de sexo. Tener relaciones debajo del agua es sexy pero también requiere cierto esfuerzo.

Es cierto que aunque en las películas todo parece sensual, bonito y divertido, no es tan fácil como se ve ahí mantener relaciones en el agua -ya sea en el mar o en la piscina- y hay que seguir algunas recomendaciones que nos hagan disfrutar al máximo y no sufrir problemas indeseados. Lidiar con las olas o la marea si eliges el mar, con las bacterias, con los productos químicos que suele haber en un piscina o con el equilibrio para no terminar por los suelos y con una pierna rota son algunos de los ‘obstáculos’ a los que te puedes enfrentar si este verano quieres innovar en tus relaciones. 

Tips para tener sexo en el agua

Lubricación. Aunque pudiera parecer que en el agua todo es más sencillo, lo cierto es que no suele ser así y la lubricación es mucho más complicada en el líquido elemento. Las secreciones vaginales no existen debajo del agua por lo que algunos momentos pueden ser más difíciles de llevar a cabo. Si no hay lubricación, se pueden producir irritaciones por la excesiva fricción y a partir de ahí pueden surgir infecciones en esa zona. 

Lo más recomendable es usar un lubricante de silicona, ya que no es soluble dentro del agua, es más resistente al agua y dura más que los que son a base de agua o aceite, y es mejor para prevenir que el condón se rompa, que te permita que la penetración sea más cómoda para los dos miembros de la pareja. 

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El sexo en el agua puede ser divertido pero tiene algunos riesgos.Pixabay

Cuidado con el cloro. Si tienes pensado mantener relaciones íntimas dentro de una piscina, debes tener especial cuidado si es de cloro, ya que se pueden producir infecciones vaginales indeseadas. Además de irritaciones, se puede producir vulvovaginitis (una inflamación de la vulva o del tejido vaginal). Además, el agua puede permanecer en la vagina y causar irritación incluso después de salir del agua. La mejor forma de evitar un susto es darte una ducha justo después de salir de la piscina. 

Además de las infecciones vaginales se pueden reproducir otros problemas de salud en el canal urinario. En algunas mujeres, se dilata el conducto por el que se orina durante el coito y ahí puede entrar agua que provoque alguna infección urinaria.  

Atento a las caídas en la ducha. La ducha es uno de los lugares más apetecibles en verano para mantener relaciones, pero es también uno de los sitios más peligrosos para hacerlo de pie, ya que podemos resbalarnos en el peor momento y sufrir un accidente que nos pueda costar una rotura o cosas peores. Cuenta con una alfombra antideslizante para evitar accidentes y busca algún apoyo para tener un punto de sujección ambos.

Sexo en el mar. Sabemos que resulta idílico y de película, pero tiene sus riesgos. El agua salada del mar y la arena puede provocar infecciones en los genitales y en la piel, así como irritaciones en ambas. Cualquier bacteria o elemento de la naturaleza que haya debajo del mar y que cause una alteración de la flora normal en la vagina puede causar vaginitis bacteriana y candidiasis. Si vas a hacerlo en la arena, coloca una toalla que os proteja las zonas íntimas de la arena. 

Ojo a la seguridad. Aunque estés en el agua y pueda resultar un momento muy excitante, no hay que olvidar que las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos están ahí siempre. Ni el cloro ni la sal matan los espermatozoides ni las infecciones. Por ejemplo, la tricomoniasis es una infección de transmisión sexual que se ha demostrado que sobrevive en jacuzzis y piscinas con cloro. Usa siempre un preservativo y colócalo antes de entrar al agua para que sea más fácil, resbale con facilidad y no se rompa. El agua no causa ningún deterioro del condón, pero los químicos que puede contener una piscina, sí pueden provocar que no sea tan eficaz el preservativo.

Fuera también es divertido. Podéis iniciar los juegos preliminares antes de entrar al agua o a la ducha y también podéis seguir jugando una vez fuera. Ayuda al otro a secarse, dale crema hidratante y que luego te la de la otra persona a ti u observa al otro miembro de la pareja mientras se da crema o se va vistiendo. 

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El sexo en el agua requiere paciencia… y equilibrio.Pixabay

Cuáles son las mejores posturas

En ese momento no es fácil ponerse a pensar cuáles son las mejores posturas, pero es recomendable por ejemplo que lo hagáis de pie si estáis en la ducha -uno puede estar contra la pared o de frente- o uno de pie y otro apoyado en el borde si estáis en una piscina o jacuzzi. Sentados será más fácil para los dos. 

Si es en el mar, donde el equilibrio puede ser difícil por las olas o la marea, buscad un sitio en el que hagáis pie y que uno sujete al otro con las piernas alrededor de la cintura y podáis sentiros y estar abrazados sin caeros. Puedes usar un flotador o una colchoneta para que uno o los dos estéis sobre ellos y tengáis un punto más de apoyo y que os haga flotar y no tener que lidiar también con la posibilidad de que os entre agua en la boca o la nariz.

También podéis apostar por la masturbación mutua o por utilizar juguetes sexuales que sean aptos para meterlos en el agua -ahora la mayoría lo son, pero mira siempre sus recomendaciones-. Os excitará y al menos os echaréis unas risas. Recuerda esto: el objetivo es pasarlo bien, así que buscad cómo estáis más cómodos y si no llegáis al final, tampoco es imprescindible.

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